Ariztondo: "Lo de Gipuzkoa no es para enorgullecerse, pero no hay riesgo de ruptura en el PNV"
JOSEBA ARRUTI
LA ELECCIÓN de Markel Olano por parte del GBB para sustituir a Jon Jauregi como candidato a diputado general debería poner el punto y final a la polémica suscitada entre los jeltzales guipuzcoanos con el patrimonio inmobiliario del segundo como motivo de un debate que, finalmente, le ha llevado a renunciar.
¿Tienen bálsamo suficiente para reconducir la situación en Gipuzkoa?
Yo creo que sí. El bálsamo es el compromiso con nuestro pueblo de nuestro partido y de todas las personas que tenemos responsabilidades en su seno, tanto a nivel de ejecutivas como en las instituciones. Hay que seguir construyendo este país desde nuestro propio proyecto, que consideramos el más válido. Ese es el bálsamo, el único que nos servirá para seguir adelante en torno al nuevo candidato que va a salir de nuestras urnas internas en el plazo de una semana. Al final, el bien superior y compartido es el que aminora siempre los males personales, que no son pocos, y ayuda a coser los jirones, que no niego que en este momento pueda haber.
La imagen que se ha dado ha sido de enfrentamiento encarnizado...
No sé si hay que decir tanto, pero, en todo caso, es el momento de pasar página. Entiendo que el partido mayoritario en la CAV y el que tiene mayores responsabilidades es siempre el que más se mira y observa desde fuera. Eso es bueno. Pero la conclusión positiva es que tenemos la propuesta de un nuevo candidato que tiene las cualidades suficientes para ser la persona en la cual centremos nuestros esfuerzos de futuro, si nuestras bases le dan su apoyo. Existe el compromiso de todo nuestro partido, por encima de las diferencias, por muy broncas que puedan parecer en determinadas coyunturas, para que sea así. Eso es lo que hace grande al PNV.
Desde el GBB se ha acusado a la institución foral guipuzcoana, gobernada por el PNV, de filtrar datos para perjudicar al candidato del propio partido. ¿No es insólito todo esto?
Han pasado cosas duras y hemos asistido a situaciones de las que, vistas desde la distancia, no nos vamos a enorgullecer. El tiempo pone a todas las personas y a los partidos en su sitio y, por tanto, no debemos ser cortoplacistas. Hay que mirar al futuro. Cuando eso ocurra tendremos todos el ánimo más sereno y nos daremos cuenta de que la salida que se ha dado al final a este problema era la más adecuada.
¿Qué destacaría de Markel Olano?
Es una persona sólida, comprometida con el país, con unos valores éticos sólidos y explícitamente demostrados, un hombre comprometido con la cultura y el euskera... Va a ser, si así lo deciden las bases del partido en Gipuzkoa, un magnífico candidato. Sin duda.
Teniendo en cuenta este último precedente, ¿no se impone una reflexión general de todas las partes de cara al proceso para renovar el EBB que toca este año?
Más que las partes somos las personas que componemos el PNV quienes deberíamos reflexionar. No sé si hay algún partido serio que no tenga sensibilidades diferentes. En el caso del PNV no hay corrientes organizadas pero sí, desde luego, opiniones diferentes. El debate en el EBB y en las ejecutivas territoriales es sereno y franco, y lo que ha sucedido nos servirá para aprender. Las cosas se pueden hacer mejor y lo deseable es que el proceso interno sea participativo y tranquilo. Hemos vivido el cambio de un liderazgo carismático y largo, y eso siempre genera ajustes, movimientos, desconcierto... El debate interno existe, seguirá existiendo y gracias a ello saldremos con una inmejorable síntesis, que es el PNV.
¿Está el PNV en peligro cierto de ruptura?
No, en absoluto. Ha habido algún momento de tensión importante, pero también es cierto que en Euskadi la vida política es tan intensa que cada semana es casi el relato completo de una vida. Nosotros, ahora, vamos a trabajar en favor del candidato que decidan los afiliados en Gipuzkoa.
NADIE, ni siquiera los principales dirigentes políticos, acierta a determinar con exactitud en qué punto del camino hacia la paz está la sociedad vasca. Tras meses de avance, la bomba de ETA en el aeropuerto de Barajas colocó ese proceso histórico en su enésima encrucijada. Para retomar el recorrido correcto es necesario, en opinión de la secretaria del EBB del PNV, Josune Ariztondo (Ondarroa, 1948), que ETA dé un paso definitivo o, sino, Batasuna se desmarque de la violencia.
¿Dónde estamos?
Hay muchos elementos que definen la situación. Por citar algunos significativos, tenemos un proceso de paz traumáticamente roto, una Batasuna que no termina de reaccionar en clave de reconstrucción de ese proceso y una ETA empeñada en tutelar a la sociedad vasca y en evaluar a las formaciones políticas con instrumentos que pueden llegar a ser terroríficos. En nombre del pueblo vasco, por supuesto. Además, vivimos momentos de inu-sitada dureza y tintes antidemocráticos auspiciados por el PP.
¿Cree que Zapatero saldrá con bien de esta ofensiva?
El presidente del Gobierno español ha hecho un gesto importante y valiente en el caso de De Juana Chaos, tratándose de quien se trata y después de todo lo que se ha publicado sobre él. Desde luego, el PP no le va dar tregua en lo que resta de legislatura.
En Euskadi las cosas parecen más tranquilas. ¿Demasiado?
En líneas generales, la sociedad vasca y la mayoría de los partidos hemos sabido enfrentar esta situación de quiebra del proceso de paz con serenidad. En base a este ánimo, estamos esperando a que pueda renacer una cierta expectativa de paz en Euskadi. Exigimos a ETA el cese definitivo de la violencia, habida cuenta de que el alto el fuego de carácter permanente ya no sirve, no sabemos qué significa, más allá de dos muertos en Barajas.
¿Ese es el listón para un próximo comunicado de ETA?
Sólo esperamos el anuncio de un cese definitivo de la violencia para que podamos otorgar a ETA alguna credibilidad y se pueda dar inicio a un proceso de debate y posterior acuerdo político en paz y en libertad para todos.
¿Se abriría así la puerta a que la izquierda abertzale esté en las elecciones?
A día de hoy, tengo la percepción de que el Gobierno español o los poderes del Estado no van a moverse ni para ilegalizar EHAK y, por lo tanto esa marca estará ahí para las elecciones, ni para legalizar a Batasuna en la actual situación de quiebra del proceso.
¿Está en manos de Batasuna la recomposición del mismo?
Ante la tensión social y política que se ha generado, no creo que sea demasiado pedir que Batasuna diga claramente a la ciudadanía vasca que el tiempo de la violencia ya ha terminado, que ETA sobra y estorba, y que los conflictos políticos han de dirimirse en Euskadi desde la política y desde el respeto a la voluntad ciudadana.
¿El proceso anterior no tiene arreglo ya? ¿Persisten las corrientes de fondo o se atisba la puesta en marcha de otro intento?
Es realmente difícil responder a esto sin jugar a los acertijos. Según qué hilo argumental escojamos, podemos llegar a una conclusión o a la contraria. Prefiero ser prudente. El presidente del Gobierno español ha hecho un gesto significativo de humanización en relación con la política penitenciaria; entiendo que puede y debe haber más gestos similares de carácter discreto y se espera que ETA dé el paso definitivo que nos permita a todos empezar a respirar. En muy pocas semanas se dilucidarán todas las cuestiones fundamentales y sabremos, a ciencia cierta, cuál puede ser el escenario de futuro.
¿Lo que el PNV llama ‘la Batasuna de Olano’ está frenando los posibles avances?
No sé si hay partido que se precie que no tenga debate interno. Pero es evidente que hay, no ya discursos diferentes por el tono o el énfasis, sino contradictorios. En todo caso, apelamos a la responsabilidad de Batasuna en su conjunto para que, definitivamente, se pronuncie en torno al discurso, ese sí único, de ETA, cuando nos dice que la tregua sigue vigente pero que se reserva el derecho de evaluación y actuación, violenta por supuesto.
Hubo algún pronunciamiento de Otegi. ¿Fue insuficiente?
Lo que dijo ETA es tan inadmisible que, una vez que ha pasado tanto tiempo sin que se haya producido un nuevo comunicado, sólo quedan dos opciones: o ETA hace un gesto definitivo ya, o Batasuna se pronuncia al respecto con total claridad. La violencia y la política democrática son incompatibles y ETA es incompatible con el progreso hacia la paz y hacia la normalización política de la sociedad vasca. Ese es el esquema de trabajo para desbloquear el proceso de paz que ETA ha hecho añicos.
Batasuna apelaba el viernes a PNV y PSE a asumir «compromisos». ¿Lo harán?
Batasuna, en lugar de apelar a ETA, nos traslada su propia responsabilidad a las formaciones políticas anunciándonos primero, presentándonos después y emplazándonos finalmente, a través de los medios de comunicación, sobre una propuesta política que lleva consigo la aceptación expresa de la tutela de ETA. Sabe Batasuna que eso es ina-ceptable en esta situación y que el esquema no puede ser otro que ‘proceso de paz con garantías de irreversibilidad/diálogo/acuerdo sobre la base del respeto a la voluntad de la sociedad vasca’.
¿Zapatero está haciendo lo suficiente?
En un momento terrible como el del atentado de Barajas, Zapatero mostró altura política y visión a largo plazo. Es un hombre que está jugando en serio, aunque es verdad que el PSOE y el propio Zapatero impulsaron, en su día, actuaciones estratégicas que supusieron un grave retroceso democrático.
¿Se están encontrando con las minas que ellos mismos colocaron en el camino?
El pacto Antiterrorista, que él mismo propuso, así como la Ley de Partidos, hacen mucho más difícil que la cultura política que trata de propiciar Zapatero cale en la sociedad española y, además, han dado alas al PP. En todo caso, el juego de los dirigentes del PP es sumamente grave, además de anacrónico.
¿Dan por imposible al PP o seguirán intentando sumarlo al diálogo entre partidos?
No sé si mantengo la esperanza o sólo es un deseo infundado, pero me gustaría que la crispación y el enfrentamiento social que alimenta actualmente el PP no llegara más allá de las elecciones, que sólo fuera táctica, aunque entiendo que temeraria y peligrosa para la convivencia. Sería preocupante que, habiéndose casi superado en España los extremos de desasosiego y de bronca de los años 2000 y siguientes en Euskadi, el PP siguiera caminando por esa peligrosa senda.
¿Hay que contar con ellos?
El PP es un partido importante y su participación es imprescindible para ir trabajando y consolidando en el tiempo un proceso de paz en Euskadi y en el Estado. Por eso me quiero agarrar al clavo ardiendo de que este PP intolerante, que sólo acepta las reglas de juego que le favorecen, sea coyuntural.
NADIE, ni siquiera los principales dirigentes políticos, acierta a determinar con exactitud en qué punto del camino hacia la paz está la sociedad vasca. Tras meses de avance, la bomba de ETA en el aeropuerto de Barajas colocó ese proceso histórico en su enésima encrucijada. Para retomar el recorrido correcto es necesario, en opinión de la secretaria del EBB del PNV, Josune Ariztondo (Ondarroa, 1948), que ETA dé un paso definitivo o, sino, Batasuna se desmarque de la violencia.
¿Dónde estamos?
Hay muchos elementos que definen la situación. Por citar algunos significativos, tenemos un proceso de paz traumáticamente roto, una Batasuna que no termina de reaccionar en clave de reconstrucción de ese proceso y una ETA empeñada en tutelar a la sociedad vasca y en evaluar a las formaciones políticas con instrumentos que pueden llegar a ser terroríficos. En nombre del pueblo vasco, por supuesto. Además, vivimos momentos de inu-sitada dureza y tintes antidemocráticos auspiciados por el PP.
¿Cree que Zapatero saldrá con bien de esta ofensiva?
El presidente del Gobierno español ha hecho un gesto importante y valiente en el caso de De Juana Chaos, tratándose de quien se trata y después de todo lo que se ha publicado sobre él. Desde luego, el PP no le va dar tregua en lo que resta de legislatura.
En Euskadi las cosas parecen más tranquilas. ¿Demasiado?
En líneas generales, la sociedad vasca y la mayoría de los partidos hemos sabido enfrentar esta situación de quiebra del proceso de paz con serenidad. En base a este ánimo, estamos esperando a que pueda renacer una cierta expectativa de paz en Euskadi. Exigimos a ETA el cese definitivo de la violencia, habida cuenta de que el alto el fuego de carácter permanente ya no sirve, no sabemos qué significa, más allá de dos muertos en Barajas.
¿Ese es el listón para un próximo comunicado de ETA?
Sólo esperamos el anuncio de un cese definitivo de la violencia para que podamos otorgar a ETA alguna credibilidad y se pueda dar inicio a un proceso de debate y posterior acuerdo político en paz y en libertad para todos.
¿Se abriría así la puerta a que la izquierda abertzale esté en las elecciones?
A día de hoy, tengo la percepción de que el Gobierno español o los poderes del Estado no van a moverse ni para ilegalizar EHAK y, por lo tanto esa marca estará ahí para las elecciones, ni para legalizar a Batasuna en la actual situación de quiebra del proceso.
¿Está en manos de Batasuna la recomposición del mismo?
Ante la tensión social y política que se ha generado, no creo que sea demasiado pedir que Batasuna diga claramente a la ciudadanía vasca que el tiempo de la violencia ya ha terminado, que ETA sobra y estorba, y que los conflictos políticos han de dirimirse en Euskadi desde la política y desde el respeto a la voluntad ciudadana.
¿El proceso anterior no tiene arreglo ya? ¿Persisten las corrientes de fondo o se atisba la puesta en marcha de otro intento?
Es realmente difícil responder a esto sin jugar a los acertijos. Según qué hilo argumental escojamos, podemos llegar a una conclusión o a la contraria. Prefiero ser prudente. El presidente del Gobierno español ha hecho un gesto significativo de humanización en relación con la política penitenciaria; entiendo que puede y debe haber más gestos similares de carácter discreto y se espera que ETA dé el paso definitivo que nos permita a todos empezar a respirar. En muy pocas semanas se dilucidarán todas las cuestiones fundamentales y sabremos, a ciencia cierta, cuál puede ser el escenario de futuro.
¿Lo que el PNV llama ‘la Batasuna de Olano’ está frenando los posibles avances?
No sé si hay partido que se precie que no tenga debate interno. Pero es evidente que hay, no ya discursos diferentes por el tono o el énfasis, sino contradictorios. En todo caso, apelamos a la responsabilidad de Batasuna en su conjunto para que, definitivamente, se pronuncie en torno al discurso, ese sí único, de ETA, cuando nos dice que la tregua sigue vigente pero que se reserva el derecho de evaluación y actuación, violenta por supuesto.
Hubo algún pronunciamiento de Otegi. ¿Fue insuficiente?
Lo que dijo ETA es tan inadmisible que, una vez que ha pasado tanto tiempo sin que se haya producido un nuevo comunicado, sólo quedan dos opciones: o ETA hace un gesto definitivo ya, o Batasuna se pronuncia al respecto con total claridad. La violencia y la política democrática son incompatibles y ETA es incompatible con el progreso hacia la paz y hacia la normalización política de la sociedad vasca. Ese es el esquema de trabajo para desbloquear el proceso de paz que ETA ha hecho añicos.
Batasuna apelaba el viernes a PNV y PSE a asumir «compromisos». ¿Lo harán?
Batasuna, en lugar de apelar a ETA, nos traslada su propia responsabilidad a las formaciones políticas anunciándonos primero, presentándonos después y emplazándonos finalmente, a través de los medios de comunicación, sobre una propuesta política que lleva consigo la aceptación expresa de la tutela de ETA. Sabe Batasuna que eso es ina-ceptable en esta situación y que el esquema no puede ser otro que ‘proceso de paz con garantías de irreversibilidad/diálogo/acuerdo sobre la base del respeto a la voluntad de la sociedad vasca’.
¿Zapatero está haciendo lo suficiente?
En un momento terrible como el del atentado de Barajas, Zapatero mostró altura política y visión a largo plazo. Es un hombre que está jugando en serio, aunque es verdad que el PSOE y el propio Zapatero impulsaron, en su día, actuaciones estratégicas que supusieron un grave retroceso democrático.
¿Se están encontrando con las minas que ellos mismos colocaron en el camino?
El pacto Antiterrorista, que él mismo propuso, así como la Ley de Partidos, hacen mucho más difícil que la cultura política que trata de propiciar Zapatero cale en la sociedad española y, además, han dado alas al PP. En todo caso, el juego de los dirigentes del PP es sumamente grave, además de anacrónico.
¿Dan por imposible al PP o seguirán intentando sumarlo al diálogo entre partidos?
No sé si mantengo la esperanza o sólo es un deseo infundado, pero me gustaría que la crispación y el enfrentamiento social que alimenta actualmente el PP no llegara más allá de las elecciones, que sólo fuera táctica, aunque entiendo que temeraria y peligrosa para la convivencia. Sería preocupante que, habiéndose casi superado en España los extremos de desasosiego y de bronca de los años 2000 y siguientes en Euskadi, el PP siguiera caminando por esa peligrosa senda.
¿Hay que contar con ellos?
El PP es un partido importante y su participación es imprescindible para ir trabajando y consolidando en el tiempo un proceso de paz en Euskadi y en el Estado. Por eso me quiero agarrar al clavo ardiendo de que este PP intolerante, que sólo acepta las reglas de juego que le favorecen, sea coyuntural.