Elkarrizketak
26Otsaila
2007
26 |
Elkarrizketak

Iñigo Urkullu (El Correo)

Elkarrizketak
Otsaila 26 | 2007 |
Elkarrizketak

"Hemos hecho un ejercicio de responsabilidad para preservar el buen nombre del PNV"
El sábado fue una jornada intensa para Iñigo Urkullu, embarcado con sus compañeros del PNV en una tensa y maratoniana asamblea que se prolongó desde la mañana hasta última hora de la noche y acabó con el respaldo del partido a su controvertido candidato guipuzcoano, Jon Jauregi, al que eximió de culpas en la polémica sobre su situación fiscal. Mientras los jeltzales se esforzaban por cerrar de la forma menos traumática posible el "caso Jauregi" en Sabin Etxea, los radicales convertían el centro de Bilbao en una batalla campal. Al teléfono ayer por la mañana -la entrevista se realizó el jueves en el Parlamento vasco-, el portavoz del EBB deja claro que el PNV ha optado por la «responsabilidad» antes que arriesgarse a desangrarse en una guerra interna de imprevisibles consecuencias.

-Con el pronunciamiento de la asamblea nacional del sábado, ¿el EBB da definitivamente por cerrado el "caso Jauregi"?

-Sí. Y no sólo el EBB, es una decisión del conjunto del cuerpo del partido. Me siento muy satisfecho por el ejercicio de responsabilidad que hemos hecho porque estaba también en juego la imagen del partido. El PNV hizo el sábado un ejercicio delicado pero de absoluta responsabilidad, porque además del buen nombre de Jon Jauregi había que preservar el buen nombre del partido. Con los datos que aportó ante la asamblea se ha visto congruente su situación fiscal y la relación entre ingresos y patrimonio del candidato.

-Pero no ha aportado la declaración de la renta objeto de las acusaciones. ¿No será que el partido ha preferido hacer la vista gorda antes de que la bola de nieve siguiese creciendo y les arrollase?

-Hay una cuestión que queremos delimitar muy claramente: cualquier actuación fiscal no corresponde a ningún órgano del partido sino a las instituciones pertinentes. Al partido le corresponde tener la conciencia moral clara y limpia y presentar a personas sin tacha. Estamos sometidos a la exigencia de transparencia, sobre todo cuando, con los casos de corrupción que conocemos, existe el riesgo de que la ciudadanía tilde a toda la clase política por igual. Por eso en este caso teníamos especial preocupación por el nombre de Jon Jauregi y por lo que él representa, que es al PNV. Habíamos anunciado que íbamos a actuar de forma ejemplarizante, para demostrar que la percepción de que todos los que nos dedicamos a la política somos iguales es falsa, y lo hemos hecho.

-¿Pero no lo han cerrado en falso?

-No. Sin haber puesto nunca en tela de juicio la presunción de la transparencia y la correcta actuación de Jon Jauregi, ante la bola que se había originado hemos aprovechado la primera oportunidad que hemos tenido para garantizar la tranquilidad del partido. El PNV, cuando se ve en tela de juicio, responde, aun cuando tenga que pasar momentos delicados, que se han resuelto a plena satisfacción.

-Eso no borra el espectáculo de los días anteriores, ni la escenificación pública de un pulso entre los dos sectores del partido. ¿Eso no perjudica también al PNV?

-Mucha de la discusión que se haya podido mantener es propiciada y derivada por el conocimiento público de las informaciones, que no sé si obedecen a una manipulación. Que eso se haya alentado desde dentro del propio partido me cuesta creerlo, y lo mismo digo de la Diputación. La utilización pública de esta cuestión ha condicionado mucho la sensibilidad interna.

-¿El "caso Jauregi" deja heridas irreparables?

-Desde luego, es delicado que el cuerpo del partido trate la situación personal de uno de sus afiliados, pero confío en que no tiene por qué quedar ninguna herida abierta ya que el tema ha quedado resuelto. Lo importante es que hemos sabido tratar esta cuestión sin ningún tipo de restricciones. La afiliación puede sentirse orgullosa del ejercicio de responsabilidad que hemos hecho.

-¿Es cierto que desde la dirección del PNV se intentó en su momento que Egibar no presentara a ese candidato?

-Le puedo decir con absoluta sinceridad que el EBB no trató esta cuestión. La facultad para proponer al candidato es de la ejecutiva territorial, no del EBB.

-¿Jauregi está "quemado" de todos modos?

-No, ha habido ocasiones anteriores en que se ha puesto en tela de juicio a personas o instituciones, y no sólo en el ámbito vasco. Lo hemos visto en el caso francés, con acusaciones similares contra la candidata socialista, Segoléne Royal. Y no creo que por eso esté quemada. Cuando las cosas se dicen pero no se demuestran, la persona puede salir incluso reforzada.

-¿Presagia esto una batalla sin cuartel por el poder interno?

-Todavía tenemos muchos hitos por delante antes de abordar el proceso electoral interno: las elecciones de mayo y el reto de la pacificación y normalización. Todo lo demás vendrá después. Además, el PNV está curado de espanto de todos los procesos anteriores para poder enfocar procesos futuros con absoluta responsabilidad.

-¿Se sienten amenazados por las acusaciones de la izquierda abertzale al PNV tras la manifestación del sábado en Bilbao?

-La izquierda radical nos tiene acostumbrados a este tipo de actuaciones. Es curioso, porque todo el mundo sabe que la Ertzaintza es y tiene vocación de ser una policía integral. Por lo tanto, es también una policía judicial que tiene que cumplir con los mandatos judiciales. Quien prohibe la manifestación es el juez, no Interior. Las acusaciones de (Juan Mari) Olano forman parte de una dinámica conocida y reiteran una posición de la izquierda radical muy resistente, que consiste en buscar siempre el victimismo. Lo ocurrido no es más que la consecuencia de esa utilización constante del victimismo y la provocación.

-Dice que están ustedes «tentando a la suerte« y que la paciencia del pueblo vasco «se agota».

-Seguimos diciendo que la pelota está en el tejado de ETA en cuanto al ejercicio de la violencia, y de Batasuna en cuanto al ejercicio de la política. Hay un vértigo en la izquierda radical a mirar al futuro porque son cautivos de su propio pasado. Nosotros, en el PNV, no nos sentimos más amenazados por las palabras de Olano de lo que ya conocíamos.

-¿Los altercados de Bilbao constatan que el mundo radical no está dispuesto a dar ningún paso, que estamos en un callejón sin salida?

-No sé si lo constata, lo que sé es que en ese mundo sigue habiendo obstáculos y me preocupa que vayan haciéndose insuperables, porque la izquierda radical va perdiendo todas las oportunidades de salvarlos.

-Las imágenes del sábado insinúan una vuelta al pasado. ¿Puede cundir la desesperanza en la sociedad?

-La sociedad vasca lo que está es harta de estas imágenes, pero donde surge la desesperanza es más bien en las bases de la izquierda radical, que exigen a sus dirigentes que miren al futuro.

-Egibar apuntó que el futuro del proceso de paz podría dilucidarse en el próximo mes y que ETA podría acompañar de algún modo la propuesta autonomista de Batasuna.

-La propuesta no deja de ser un enunciado sin más contenido, un planteamiento vago de los que acostumbra a hacer la izquierda abertzale que, además, suele ser muchas veces corregida desde su propio mundo. Batasuna tiene que alimentar ante su propia gente la necesidad de actuar en política, sabiendo que a día de hoy están fuera.

-¿Y lo seguirán estando?

-La pelota está en su tejado. Batasuna debería ser inteligente si quiere tener su propio protagonismo y no dejar que se lo usurpe ETA. Y eso supone que, aun cuando cueste hacer entender a su base social que no se trata de una rendición, no pasa nada por legalizarse. Al contrario, sería un beneficio para toda la sociedad vasca.

-¿Siguen a buen ritmo las reuniones?

-Con Batasuna estamos hablando de todo lo que hay que hablar. No hemos perdido nunca el contacto, la comunicación y la frecuencia de las conversaciones. Pero para que exista diálogo resolutivo es necesario el cese definitivo de la violencia.

-¿Se está resquebrajando su sintonía con el PSOE y Zapatero?

-Yo no lo definiría como sintonía, sino como una actuación absolutamente responsable del PNV, una actuación honesta y sincera desde nuestro protagonismo en Euskadi.

-¿Ve al presidente con voluntad de reanudar a toda costa el proceso?

-Le supongo la voluntad de querer terminar con décadas de violencia terrorista. Pero más allá de eso, sí creo que hay mucho de voluntarismo en su posición, porque no tiene todos los resortes necesarios para avanzar en un proceso de pacificación. Si ETA no quiere, el voluntarismo no va a ningún sitio, y en todo caso, debería ir acompañado de una complicidad por parte de los diversos poderes del Estado. Y en ese sentido, Zapatero tampoco cuenta con la sintonía de todos ellos.

-Pero, ¿es función de los tribunales coadyuvar en el proceso?

-Sobre eso hay muchas tesis, pero creo que la Justicia debe estar al servicio de la ciudadanía en cada realidad sociopolítica.

-Sus relaciones con los socialistas no atraviesan su mejor momento.

-Tenemos una relación compleja con el PSE, que hace lo que el PSOE le dicta. El único papel que le queda es el de un partido de oposición en el Parlamento vasco. La estrategia es la siguiente: el portavoz del grupo parlamentario de los socialistas vascos actúa contra el lehendakari y, mientras tanto, el PSE alaba al PNV para intentar sembrar la división. Al mismo tiempo, Zapatero hace las loas o las alabanzas desde su responsabilidad institucional, y Patxi López asume el papel contrario. Es una estrategia muy cortoplacista y de difícil encaje, porque el PSE está intentando buscar su espacio cuando no lo tiene.

-¿Comparte la percepción de que la buena imagen externa de Imaz le puede perjudicar internamente?

-No tengo esa impresión. Lo que hay es una utilización de nuestra actuación leal y honesta en un proceso de paz, un intento de alentar la división en el PNV valiéndose de una cuestión, la paz, que debería estar fuera del tráfico partidista. Ni las alabanzas al presidente del EBB son generalizables -ETA ha denunciado en sus comunicados al "PNV de Imaz" y el PP ha dicho que ojo con sus formas- ni todas son sinceras.

-¿Cuáles no lo son?

-Creo que Zapatero es honesto, pero sin embargo hay voces del PSE que intentan ahondar en una supuesta división que no existe entre el lehendakari y el presidente del EBB.

-¿Les preocupa lo que suceda con el Estatuto catalán en el Constitucional por lo que pueda presagiar para Euskadi?

-Lo vemos con absoluta gravedad. Se hacen las cosas como se deben, cumpliendo todos los trámites, y ahora puede que no haya servido para nada. ¿Cómo hay que hacerlas entonces? Es esperpéntico.

-¿Creen que el compromiso de Zapatero con un nuevo modelo territorial era más pose que realidad?

-Se le puede achacar lo mismo que en el proceso de paz: mucho voluntarismo. Ya criticamos el documento de Santillana del PSOE porque plantea un modelo centralista sin atender a la especificidad del hecho diferencial de las nacionalidades sin Estado. Aunque el presidente quiera dar la imagen de ir más avanzado, el problema es que el partido no le siga.

PARTEKATU