Iritzia
29Urtarrila
2007
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Agur José Luis…

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Urtarrila 29 | 2007 |
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Ha muerto José Luis Robles. En palabras de su mujer y fiel compañera de viaje, Miren, "hoy está mejor que ayer y ha dejado un gran recuerdo. Un gran hombre de bien". José Luis fue un hombre que marcó la trayectoria personal y profesional de algunos jóvenes, militantes del EAJ-PNV, en nuestro compromiso político e institucional en este País. Ayudándonos, a la vez, a transitar por el campo del rigor y la profesionalidad. Con él aprendimos a enfrentarnos a la construcción de una Administración Pública y Gobierno de la nada, a dar más que a recibir, y a apostar por la conversión de ideales en realidad.
Conocí a José Luis en 1979. Entonces era el consejero de Industria del embrionario Consejo General Vasco y pretendía crear un grupo de profesionales jóvenes capaces de preparar, diseñar e impulsar lo que más tarde sería un programa de gobierno, una estrategia de País y un embrión de administración pública inexistentes. Se soñaba con la aprobación y aplicación del Estatuto de Gernika, el posterior triunfo electoral, la formación de un gobierno tras la cita electoral de marzo de 1980 y el lanzamiento del gobierno. Él había leído un par de informes sobre política industrial y relaciones laborales que había preparado para Mikel Isasi y me invitó a unirme al equipo, conformando, con el tiempo, un nutrido cuadro de profesionales que hemos recorrido diversas instituciones, proyectos y entidades en estos últimos creativos y complejos más de 25 años. Tras este sueño todo eran incertidumbres. Su pasión , insistencia y ejemplo nos impulsaron a seguirle. Más tarde, el lehendakari Garikoetxea presidía el primer gobierno y le nombraba consejero de Transportes, Comunicaciones y Asuntos Marítimos iniciando un maravilloso recorrido que, bajo su liderazgo, nos llevó a ese grupo de colaboradores (Pradera, Olaizola , Olazagirre, Basozabal , Ramos, Zubia …) a abordar un compromiso renovado. Desde entonces, muchos proyectos comunes, caminos diferentes, y siempre unidos por el respeto, cariño, consideración y ejemplo, compartiendo un compromiso y sueño común: Euskadi.

José Luis tenía a bien recordarnos sus valores y su capacidad de ganar amigos y respeto, de hablar y comunicarse con todos los espectros del mundo político, de saber combinar su energía y carácter con la docilidad gestora de los proyectos complejos. Era un negociador desde la convicción y el rigor que huía del chalaneo e intercambio de intereses. Exigente del rigor profesional, defensor de sus asesores y colaboradores, intransigente con los principios; demandante de la educación y buenas formas en la atención a terceros. Respetuoso con las organizaciones y la jerarquía, a la vez que crítico. Cariñoso y emotivo, con determinación y fuerza en su relación. Todo un carácter. En todos estos años he podido disfrutar de su amistad, consideración y respeto mutuos. Una cariñosa relación que me ha permitido recordar, siempre, el valor de la ética, del rigor, de la honestidad y la disciplina que siempre intentó inculcar en sus equipos. Hoy más que nunca, además de recordarlo, merece la pena reivindicarse como valores esenciales en cualquier ámbito, público o privado, en toda organización y, en especial, en el ejercicio de la política y del servicio público. José Luis nos ha dejado un estilo de hacer, pensando en el País y en la Sociedad que servimos. Su paso por la alcaldía de Bilbao, el Senado, el Parlamento vasco, el Gobierno… la vida, son toda una escuela. Ojalá su historia sea divulgada de modo que nuevas generaciones, sobre todo de políticos, dispongan de un gran referente ejemplarizador de modo que a futuro, sus resultados sean una auténtica contribución al País, más allá de cualquier interés particular. Ha sido un ejemplo de esas generaciones de vascos que, afortunadamente, han llenado nuestras Instituciones y Sociedad ayudando a ser hoy algo mejores que ayer.

Hoy, cuando recorramos su (nuestro) querido Bilbao, tendremos ocasión de reconocer en él la contribución y dedicación de José Luis. Recordaremos el reconstruido Casco Viejo tras unas graves inundaciones y la labor del "gran capitán" superando el barro; podremos recordar la publificación del hospital de Basurto y la superación de la tierra de nadie en que se encontraba enseñándonos a enfrentar soluciones y no problemas; disfrutaremos de las modernas infraestructuras, en especial en el Puerto y su diálogo con la Ciudad así como el ferrocarril y el metropolitano; veremos progresar su querida Bilbao La Vieja y, en especial, Zabala, de donde jamás se apartó, y tantos y tantos proyectos cuya huella pervivirá.

Agur José Luis. Sabes que el especial cariño y respeto que te tenemos, no es sino fruto de lo mucho que nos has dado. Beti arte. Goian bego!

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