Alejandro Sota
Iritzia
Diario de Noticias de Álava
El reactor nuclear de Garoña, del tipo BWR (agua en ebullición), es muy antiguo. Fue diseñado en los años 60 y su tecnología ha quedado muy obsoleta. Baste mencionar que su diseñador, General Electric, en los 70 cambió hasta seis veces el diseño de estos reactores. Estos reactores, al igual que las personas, envejecen y se deterioran con el tiempo. Su vida media es de 21 años y puede llegar a los 25. El reactor de Garoña sin embargo lleva funcionando 36 años
El corazón de una instalación nuclear es su vasija o reactor nuclear y, en este caso, ha sufrido varios infartos muy graves, por lo tanto está muy débil y no se debe forzar la máquina.
La prueba del envejecimiento y deterioro de este corazón es que a los diez años de su nacimiento se agrietaron de manera generalizada los manguitos del casquete inferior y a los 20 años de agrietó toda la envoltura del núcleo, ambos elemento relacionados con la seguridad del reactor.
Después de 36 años, el reactor se debe de poner fuera de servicio antes de que sufra una crisis traumática con consecuencias graves para la población de su entorno.
El 14 de diciembre del 2004, la Comisión de Industria del Congreso, debido a las diversas informaciones disponibles que hacían referencia a una degradación generalizada de elementos del reactor relacionados con la seguridad de la central de Garoña, solicitó al CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) un informe sobre la situación de diversos componentes del reactor. El informe, el más importante sobre Garoña, fue remitido en agosto de 2005.
Pensamos que el análisis de dicho informe debiera haber supuesto la parada inmediata del reactor de Garoña, puesto que ofrece suficientes pruebas de la degradación y envejecimiento de sus elementos relacionados con la seguridad, así como de una deficiente planificación de las inspecciones periódicas que se llevan a cabo en la central.
Problemas generalizados
El informe del CSN menciona en su primera página los problemas de los BWR: "...la aparición de casos de degradación en componentes internos de la vasija y en diversas zonas de la misma, tanto a nivel internacional como a nivel nacional", así como "defectos en centrales extranjeras (EEUU, Suiza, Japón) en las envolturas del núcleo, manguitos de penetraciones, soportes de las bombas de chorro, sistema de rociado del núcleo, soldaduras de los codos de los risers, toberas de entrada de agua de alimentación", reconoce que "todos son elementos del reactor relacionados con la seguridad".
El reactor de la central de Garoña es pues un ejemplo clarísimo del diseño deficiente e inseguro de la época, pues tiene todos y cada uno de los defectos y problemas de la degradación de este tipo de equipos mencionados por el CSN.
Casquete inferior
El casquete inferior del reactor nuclear está unido por soldadura a 97 conexiones que denominamos manguitos, conformando todo ello una estructura sólida. Estos manguitos son unas conexiones donde se alojan unos tubos por donde penetran las barras de control de las reacciones nucleares.
En 1981, sólo diez años después de su puesta en funcionamiento, se produce el primer agrietamiento en los manguitos. Este deterioro se observa porque se detecta una fuga de agua contaminada. Hoy día se sabe que de las 97 conexiones, hay al menos 66 agrietadas, se puede hablar de un agrietamiento generalizado de estas conexiones sólidamente unidas al fondo del reactor.
Muchos de los manguitos que el CNE consideran que funcionan no se han inspeccionado desde hace más de diez años.
Este deterioro afecta a la estabilidad estructural de las penetraciones, pues éstas se debilitan; también afecta a la estanqueidad de las fugas radioactivas así como a la geometría de las barras de control.
Se trata pues de un problema antiguo, sobre el que no se ha logrado detener el deterioro, a pesar de haberse creado equipos de trabajo y reuniones periódicas durante 2003 y 2004. Pues bien, según el CSN, en las paradas de 1999, 2001, 2003 y 2005, "nuevos defectos han ido apareciendo" y no se sabe dar respuesta a esta arriesgada situación.
Envoltura del núcleo
En el año 1994, es decir 22 años después de su puesta en funcionamiento, se detectan las roturas de las soldaduras de la envolvente del núcleo cuya función principal es distribuir adecuadamente el flujo de agua en la vasija.
Este agrietamiento se detecta debido a informaciones obtenidas de otras centrales similares.
Inspecciones preventivas insuficientes
La misión de estos planes debe ser la de garantizar el funcionamiento de la central nuclear en condiciones adecuadas de seguridad.
Tanto desde el punto de vista del diseño de estos planes, como de los alcances de los mismos, son deficientes y bastantes ineficaces, porque parecen primar la reducción de costes y la reducción del periodo de las paradas, forzando de esta manera la mejora de la disponibilidad operativa de la central.
El agrietamiento de los manguitos se pudo detectar gracias a la observación de fugas de agua radioactiva, pero las inspecciones periódicas no fueron suficientes para su detección preventiva.
La rotura de la envolvente del núcleo se pudo detectar gracias a la información recibida de otras centrales, así que las inspecciones periódicas propias tampoco fueron suficientes para detectar de forma preventiva este problema.
Además, algunas de las soldaduras agrietadas en la envoltura del núcleo no se han inspeccionado desde 1997.
Reactores BWR
El 24 de septiembre de 1974 la Comisión de Energía Atómica de EEUU paró 16 reactores del tipo BWR. Ese mismo año el gobierno inglés decide no autorizar los reactores BWR. En 1975 el gobierno japonés paró 23 reactores BWR. Entre 1979 y 1986 tienen lugar los graves accidentes de Harrisburg (EEUU) y Chernobil.
Conclusión
El reactor nuclear de Garoña está afectado por graves defectos. Está envejecido y degradado por los años y por la tecnología obsoleta.
El nivel de inspección aplicado podría considerarse muy insatisfactorio, pues parece primar la reducción de costes y la reducción del período de parada en beneficio de la disponibilidad operativa de la instalación. Los problemas aquí analizados, de envejecimiento del reactor, debiera motivar a los responsables públicos el cierre inmediato de la instalación.
La capacidad de generación de Garoña (460 MW) es prácticamente insignificante para el sistema nacional de generación eléctrica (78.000 MW), por lo que desde