"Un nacionalismo vasco líder, social y nacionalmente, en una sociedad vasca en continuo cambio". El ciudadano, la sociedad, la estructura demográfica, social, económica y cultural están cambiando, las mutaciones en la composición del cuerpo electoral son enormes, y lo serán aún más en el futuro. Ante ello no nos podemos aferrar a códigos y valores de otro tiempo. Se trata de, conservando lo sustancial, sutil y útil de las ideologías, sintonizar con el nuevo pulso ciudadano, canalizar los nuevos intereses de la calle y establecer mecanismos y vocabularios más acorde con los tiempos. Las circunstancias y el entorno están cambiando, los flujos de migraciones, la cultura y la sociedad global afectan al explicar qué significa hoy ser nacionalista.
No nos es suficiente sólo la razón de los sentimientos ni de la historia, sino que debemos conectar con la nueva sociedad civil y con los herederos de una nueva trayectoria incorporando a personas nacidas de las migraciones. Ése es el reto. Y por ello es un grave error estratégico dejarnos arrebatar conceptos claves como sociedad civil, transparencia en la gestión, democracia política, progreso social y lucha contra la corrupción, cambio y renovación, tolerancia cero ante la violencia de género y solidaridad con el débil y el tercer mundo y nuevas políticas de juventud, vivienda, educación, sanidad etc. Nacionalismo es la suma integrada de razones históricas, emociones, sentimientos y voluntades, pero también, pragmatismo, firmeza, flexibilidad y realismo, compromiso y eficacia para solucionar los problemas y necesidades cotidianas.
"Un nacionalismo democrático vasco solidario con los demás pueblos". Ya lo afirmaba José Antonio Agirre primer lehendakari en plena clandestinidad: "Las libertades del Pueblo Vasco no son incompatibles con la libertad de los demás, los vascos ansiamos y esperamos confiadamente que se cumpla de manera eficaz y organizada aquel deseo de continuar al lado de los pueblos peninsulares la lucha en todos los órdenes manteniendo nuestra estrecha unión con Cataluña y Galicia y llegando mediante pacto a la articulación de nuestra acción con la representación de la democracia española en la forma más cordial y esperanzadora para las reivindicaciones de todos".
"Un nacionalismo vasco moderno y de los ciudadanos". Y hablando de cómo y con quién construir un solar en el que quepamos todos y todas, y de cómo y con quién seguir construyendo una Euskadi que se proyecta autogobernada pero profundamente solidaria al futuro es Xabier Lete quien así reza: "Gu ere zerbait bagera eta gauden tokitik, hemendik bertan saia gaitezen ikusten: amets eroak bazterturikan, sasi zikiñak behingoz erreta, bide on bat aukeratzen".
Pienso que el Pueblo Vasco existe y que tiene identidad propia en el conjunto de los Pueblos de Europa y que sí tiene derecho a decidir su futuro, y por eso precisamente hablo de un espacio de decisión vasco, pero también, precisamente por eso, necesitamos de la negociación y del pacto con el "otro". Apuesto por acertar y construir Euskadi, expresión de nación política vasca autogobernada y de ciudadanos, patria de murallas abiertas sin imposiciones ni prohibiciones. Una Euskadi sin ETA, en paz y normalizada, una sociedad reencontrada y sin, nunca jamás, más víctimas ni presos. Una Euskadi, semejante a la que en "Izotz-Ondoko Eguzki" glosaba el poeta Xabier Lizardi. Pues eso.