Imaz: "ETA tendrá que dar nuevas garantías de acabar si quiere un día un final dialogado"
ALBERTO SURIO
Está bajo los focos y mide sus palabras con precisión de químico. Josu Jon Imaz -uno de los dirigentes políticos claves en este momento político- transmite un mensaje de clara firmeza frente a ETA tras el último atentado de Barajas. Pero a la vez no cierra la puerta a reactivar algún día la vía del final dialogado si hay nuevas garantías de ese mundo de querer terminar. «Hoy no hay condiciones», aclara el presidente del PNV.
-El atentado de Barajas ha roto el proceso de paz. ¿Podría haber una segunda oportunidad de diálogo antes de que termine la legislatura de Zapatero?
-Tenemos que tener realismo por encima del voluntarismo. ETA ha roto este proceso, pero no ha roto nuestra vocación y nuestra esperanza de alcanzar la paz y de trabajar por la misma. Necesitamos tiempo para volver a tener una oportunidad de este tipo y, posiblemente, ETA tendrá que dar nuevas garantías añadidas de acabar si quiere un día reactivar ese final dialogado.
-¿Garantías en qué sentido?
-Un alto el fuego permanente y cosas por el estilo no pueden ser los elementos sobre los que construir un futuro. ETA ha roto también confianzas y van a hacer falta movimientos sólidos por parte de Batasuna de condena o de renuncia a seguir dando cobijo político a la violencia o, en su caso, pasos firmes también por parte de ETA que sean inequívocos respecto al abandono de la violencia.
-¿Un alto el fuego irreversible?
-Es que ahí entramos ya en un terreno de garantías. Cuando toque habrá que hablar sobre ello.
-¿Y vamos en buena dirección? ¿Desde Batasuna se están dando señales en esa dirección?
-Creo que estos mensajes desde Batasuna pueden ser un paso, pero notablemente insuficiente. Batasuna no puede quedarse callada ante el asesinato de dos seres humanos. Si realmente quiere tener un recorrido político propio tiene que alzar su voz y ser valiente en torno a esta cuestión. Es bueno que se suscite ese debate en el mundo de Batasuna y de la izquierda radical pero van a tener que dar pasos claros en esa dirección si quieren ser interlocutores políticos con los cuales se puede debatir y llegar a acuerdos.
-¿Le preocupa ser la "bestia negra" para ETA?
-El PNV ha tenido en este proceso convicciones éticas y democráticas firmes. Desde un principio hemos dicho que no estábamos dispuestos a admitir ningún tipo de violencia porque no estábamos dispuestos a que ETA tutelase el diálogo entre partidos, porque estamos convencidos de que sólo la ciudadanía vasca puede decidir el futuro de la sociedad vasca. Si estas convicciones originan que nos hayamos o me haya podido convertir en la bestia negra para ETA yo diría que estoy muy orgulloso de ellas y del PNV.
-Pero esa mención especial al «PNV de Imaz»
-Es un juego bastante diabólico por parte de ETA porque las convicciones y la estrategia del PNV en torno a este proceso de paz ha sido decidida por unanimidad de sus órganos y están plasmadas en un documento por la paz y la normalización aprobado en octubre de 2005.
-¿Ha habido una involución en ETA y en Batasuna respecto al momento del alto el fuego?
-Pues creo que sí. Las primeras señales preocupantes las empezamos a ver en el mes de mayo, en junio y julio se acentúan y luego se ven con crudeza en septiembre y octubre, en Aritxulegi o con el robo de armas en Francia. Ha habido diferentes factores que han podido jugar en esa dirección y fundamentalmente el vértigo de la propia ETA y de Batasuna a hacer política de verdad sin apoyos por parte de una acción violenta, sin tutelajes por parte de nadie. Soy de los convencidos de que Batasuna pudiera haber tenido y puede todavía tener un valor añadido en la política vasca por encima de lo que le pueden dar sus votos, ese valor añadido de desarmar a ETA. Espero que lo pueda hacer.
-¿Confía en ello?
-Digo espero. ¿Confiar? La posibilidad existe, pero tampoco debemos ser ingenuos. Es importante que lo haga, sobre todo porque sería muy bueno para la sociedad vasca. ETA puede llevar definitivamente al abismo a la opción política que Batasuna representa y hay otros partidos del arco parlamentario que recogerán ese proyecto y lo defenderán de forma democrática.
«No hay condiciones»
-¿Ha perdido "Josu Ternera" la batalla interna?
-No lo sé, no soy etólogo, no entraría en el análisis de qué pasa en el mundo de ETA. Para mí lo relevante es que ETA inicia el alto el fuego con una convicción y que dentro de ETA esa convicción se rompe y existe un retroceso.
-¿Cree en la derrota policial de ETA?
-Creo en la acción policial contra ETA y creo que una democracia debe protegerse contra una organización terrorista. En el proceso de final de la violencia la acción policial es un factor importante.
-¿Es posible aún el final dialogado?
-Creo que no es el momento de plantear hoy un final dialogado cuando la propia ETA ha dinamitado esa posibilidad de diálogo. Es el momento de llevar a cabo una estrategia a ser posible compartida que está basada en una serie de principios: condena y vocación de hacer frente a la acción terrorista; apoyo a las víctimas; deslegitimación de lo que es el discurso de aquellos que tratan de mezclar los problemas políticos con la violencia, separando con claridad la paz y la política; sacar este tema de la lucha partidista; actuar con respeto escrupuloso a los derechos humanos y a un sistema de democracia con libertades y respeto a los pilares de un Estado de Derecho, sin estados de excepción ni leyes de excepción. Hay que estar preparados para hacer posible la estrategia de un final dialogado y ese escenario hay que buscarlo. Pero a día 21 de enero de 2007 esas condiciones no existen porque el final dialogado exige una firme e inequívoca decisión de ETA de poner fin a la violencia. Cuando eso exista será posible el final dialogado. A día de hoy no hay condiciones.
-¿Habría que derogar también la Ley de Partidos?
-Es necesario que en esa búsqueda de la paz respetemos los principios básicos en una democracia y un estado de derecho, sin legislaciones de excepción, con respeto a los derechos de asociación. La Ley de Partidos nunca ha tenido sentido y desde mi punto de vista sigue sin tenerlo. Desde esta crítica, ya está bien de que Batasuna siempre exija a los demás pasos para que pueda tener participación política. Batasuna también podría dar sus pasos y puede si quiere estar en las elecciones rechazando la violencia y a su vez teniendo una posición nítida en torno a esta cuestión.
-¿Tan incompatible es el final dialogado con la derrota policial?
-No. Aclaro los términos. No es incompatible la acción policial con el final dialogado, pueden ser perfectamente dos elementos de una misma estrategia y en el momento en el que existan condiciones para ello a partir de una voluntad inequívoca es el momento de activar un final dialogado.
-Quizá la izquierda abertzale pensaba tener al PNV como aliado en sus pretensiones políticas y al final no ha sido así
-Izquierda abertzale hay muchas, como Aralar. Tampoco me gusta MLNV, quizá habría que llamarlo Movimiento de Opresión Nacional del Pueblo Vasco. Por eso empleo lo de izquierda radical. El PNV ha tenido unos principios claros. Nosotros, en un escenario sin violencia, sin tutelas políticas, en un diálogo compartido hubiéramos tenido coincidencias con unos y con otros buscando acuerdos amplios e integradores. Pero para el PNV es básico que no se condicione bajo la amenaza de la vuelta a la violencia el diálogo.
-Pero, en esas conversaciones que ha habido en los últimos meses, ¿el PNV se ha alineado con las posiciones del Partido Socialista?
-En esas conversaciones hemos defendido los principios que nosotros recogemos en el documento por la paz y la normalización. En algunos temas hay planteamientos que coinciden con las posiciones del Partido Socialista, cuando planteábamos que la ausencia de violencia era una condición absolutamente necesaria para activar la mesa de diálogo o en la necesidad de que el acuerdo que consigamos en Euskadi sea integrador, entre diferentes y que sume, y elementos de discrepancia. En ningún caso el PNV va a admitir que el futuro de este país se decida con una pistola encima de la mesa. No lo hicimos en el año 77 cuando ETA amenazó nuestro proyecto en la conocida reunión de Txiberta. Nuestros mayores no cedieron entonces. No lo vamos a hacer en el año 2007.
-¿Se ha mezclado demasiado la paz y la política?
-Algunos hemos hecho esfuerzos para no confundirlos. Es una de las razones que le lleva a ETA a no renunciar a la tutela de un diálogo político.
-Les acusa de no poner las bases de un proceso democrático respetuoso con el derecho de decisión y la territorialidad...
-Nuestras bases y las suyas son diferentes porque nosotros en ningún caso apoyamos la imposición de un proyecto político a través de la presión violenta y ellos han tratado en este proceso de imponer una posición sobre la relación con Navarra a través de la violencia. Y esto no lo puedo aceptar ni como demócrata ni como abertzale.
-¿Habrá que esperar a otra generación para buscar una solución?
-No creo, el atentado de Barajas ha sido una tragedia y ha dinamitado el proceso de paz, pero creo que va a abrir una profunda reflexión y puede abrir también por primera vez la posibilidad de una reacción más audaz por parte de la izquierda radical.
-¿Terminará ese mundo por romperse?
-Pues no lo sé. A mí me gustaría que ese mundo diese el paso en su conjunto pero en el supuesto de que hubiese una huida hacia adelante en ETA y volver a matar creo que habría gente en ese mundo que se iría individual o colectivamente desenganchando. Si ETA apostase por esa locura alcanzaría un estadio de "grapización", como en su día dijo el consejero Balza.
-¿Ve posible que ETA vuelva a la presión terrorista pura y dura?
-Es una hipótesis. Tenemos que ser honestos y decir que hoy no conocemos la respuesta. Esa opción es posible pero en ese supuesto, que sería trágico para todos, se aceleraría el final de ETA porque aceleraría las contradicciones y el rechazo que en su mundo genera la violencia.
-¿Ha influido en este proceso para el PNV la resaca de la ruptura de la tregua de 1998 y de Lizarra?
-Sinceramente sí. Hemos sido más cautos porque aquello pesa. Hemos aprendido todos del pasado.
-¿Han alcanzado PNV y Batasuna un preacuerdo sobre el derecho de decisión y la territorialidad?
-No, lo que sí es cierto es que hemos mantenido conversaciones con varios partidos y tejido una red de confianza y sí habíamos avanzado de forma notable en determinadas cuestiones.
-¿Debieran los partidos vascos alcanzar nuevos consensos políticos aunque la violencia no haya desaparecido del todo?
-¿Con Batasuna o la izquierda radical incluida? No es posible negociar el futuro en una mesa de partidos si la violencia existe y si los que estamos sentados en esa mesa no tenemos una posición muy clara. Sería como negociar el futuro del país frente a una pistola.
-¿Qué aporta la reunión de esta semana entre Rodríguez Zapatero e Ibarretxe?
-Fue un encuentro franco y sincero, que va a servir para que exista una interlocución necesaria entre los gobiernos de Madrid y Vitoria en el actual momento, para tener un análisis lo más compartido posible de la situación.
-¿Qué opina de la nueva sentencia del caso Segi?
-Desde el punto de vista jurídico tiene argumentos muy endebles. Una cosa es la firmeza y otra que se considere que "todo lo que se mueve" forma parte de ETA.
«El agradecimiento de Zapatero es sincero y yo lo aprecio de verdad»
-¿Cómo ha gestionado Zapatero el proceso?
-Yo no quiero entrar en una dinámica de críticas y errores de unos y otros. El PNV posiblemente cree que la discreción es necesaria de cara al futuro. Quizá algunas medidas se podrían haber llevado a cabo, pero esto no nos puede hacer olvidar lo fundamental. La ruptura tiene un culpable que es ETA.
-¿Participará el PNV en un refundado pacto antiterrorista?
-El término pacto antiterrorista nos evoca el acuerdo del año 2000 que, afortunadamente, pertenece al pasado. Pero el PNV está dispuesto a trabajar por una estrategia común con el resto de los partidos sobre el fin de ETA.
-Tantas flores de Zapatero no le vienen a usted demasiado bien...
-El agradecimiento de Zapatero es sincero y lo aprecio de verdad. Uno está lo suficientemente baqueteado para poder relativizar y poner en su justo término los halagos, las críticas y hasta los insultos. Habré acertado o me habré equivocado en estos meses, pero tengo la conciencia de haber actuado siempre conforme a convicciones éticas y democráticas.
-Desde el sector que encabeza Egibar se dice que usted ha defendido una estrategia demasiado subordinada a la de Zapatero...
-Nuestra estrategia básica está aprobada por unanimidad y es una política de lealtad, no con Zapatero ni con el PSOE, sino con un proceso de paz. Para el PNV hubiera sido más rentable mantener posiciones diferentes para buscar el aplauso fácil. La pregunta que me hago es si hubiera sido mejor para el proceso de paz. Creo que no. Hay que saber mirar a largo plazo.
-¿La génesis de la manifestación de Bilbao fue un ejemplo del pulso interno del PNV?
-No. Me quedo con el éxito de la respuesta ciudadana pese a que no fue la mejor contribución de la política vasca.
-¿Quién manda en Ajuria Enea?
- Juan José Ibarretxe sin ningún género de dudas y afortunadamente.
-¿Imaz ha impuesto sus tesis en relación con el lema?
-No, se han impuesto las tesis compartidas que todos teníamos.
-¿Sale desgastado Ibarretxe?
-No, pero la clase política en su conjunto no ha hecho su mejor aportación.
-Arzalluz dice que en el PNV hace tiempo que muchos dan por amortizado a Ibarretxe como lehendakari...
-Estoy en profunda disconformidad con eso. No es cierto.
-¿Debiera ser Ibarretxe candidato?
-Si un partido abre este tipo de debates cuando sólo lleva un año y siete meses de legislatura sería un irresponsable. En este momento no toca hablar de ello. Ibarretxe es el lehendakari y es el líder más valorado en Euskadi. Obviar este análisis también sería irresponsable.
-¿Qué va a proponer a la asamblea del PNV ante la citación judicial del lehendakari?
-La decisión del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco es política y queremos mostrar nuestro profundo rechazo e indignación a esa intervención del ámbito judicial en el campo de actuación de otro poder en la democracia como es el ejecutivo. Supone además una merma de los derechos fundamentales de un líder institucional. Queremos que haya una respuesta institucional y social que cuente con la máxima adhesión.