Iritzia
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2007
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Una empresa cultura bilbaína
"Hermes” (1917-1922)

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Urtarrila 09 | 2007 |
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Hace noventa años... Enero de 1917. Bilbao vivía un momento de desarrollo y esplendor, favorecido por el impulso que supuso para la economía la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial. Y en ese periodo, considerado como la “Belle Époque” bilbaína, surgió una iniciativa, avanzada y moderna: la revista Hermes, a la que podemos definir como “una empresa cultural bilbaína”, tres notas que resumen y sintetizan la esencia y las características de la misma.
Fue una empresa, surgida en una época y en un lugar de gran actividad empresarial y emprendedora, un trabajo de equipo, un potencial de proyectos e ilusiones, como muchas otras que se creaban aprovechando el auge económico en Bilbao y en su entorno.

Pero fue una empresa cultural y ahí radicó su nota distintiva; no era una empresa financiera, naviera o industrial, como tantas y tantas que por aquellos años surgían en Bizkaia; era pedir y reclamar una voz para el espíritu, para la cultura, y esto no por afán de intelectualismo estéril y elitista, sino viendo en ello el medio de afirmación de un pueblo, el camino para limar asperezas, la forma mejor de alcanzar la convivencia.

Y fue bilbaina, nacida en un Bilbao motor y símbolo de la pujanza de la Bizkaia del momento. En efecto, aunque sus colaboradores procedían de lugares diversos del País Vasco, de España y del extranjero, el núcleo de los “hombres de Hermes”, lo que la hicieron nacer y fijaron su espíritu, pertenecían a la elite cultural de la Villa. Y la revista estuvo íntimamente ligada a una institución tan representativa como la “Sociedad Bilbaína”, ya que en ella se fraguó la idea inicial, en ella aguardaron expectantes e impacientes las noticias de la acogida del primer número, y en ella se instaló provisionalmente la primera redacción. Asimismo, se considera heredera del espíritu del Consulado de Bilbao y aspira, como él, a “llevar el nombre de Bilbao a todas las radas del mundo”. Y, debido en parte a Hermes, la Villa fue considerada “la Atenas del Norte”.

Y todo ello impulsado por un entrañable amor al País Vasco y por el deseo que éste alcanzara las cotas más altas en todos los ámbitos. Se enmarca así en la corriente de renovación que hizo nacer a Euskaltzaindia y a la Sociedad de Estudios Vascos, que llevó a organizar los Congresos de Oñate y Pamplona, que hizo surgir tantas iniciativas.

Por ello, Hermes fue una de las más importantes y originales aportaciones de Bilbao a la cultura y representó una apuesta por unos valores –libertad, convivencia, diálogo, pluralidad, etc.- plenamente válidos y actuales. Y en épocas de crisis, complejas y difíciles como la nuestra, es conveniente en ocasiones hacer un alto en el camino y volver la vista atrás, buscando en el pasado la razón del presente, la clave que nos permita desentrañar las circunstancias del momento; rescatar la historia puede ser una manera de ayudar a interpretarla, para poder así afrontar con éxito los retos del futuro. Los “hombres de Hermes”, que en su época afrontaron las dificultades guiados por el amor a su pueblo, merecen que sus propósitos no queden en el olvido sino que nos sirvan de estímulo y acicate; así, su esfuerzo y su trabajo no resultarán balidos.

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