Editorial
Iritzia
Noticias de Gipuzkoa
El presidente Zapatero compareció ayer desde la misma zona cero de Barajas para trasladar a la opinión pública un inequívoco mensaje democrático: "Nada ni nadie, ni lo que hemos sufrido el día 30, va a detener el derecho de todos los ciudadanos a que nuestras vidas sean unas vidas sin bombas y sin violencia".
Zapatero, en su segunda intervención política tras el brutal atentado de ETA, reiteraba una firme voluntad por poner fin a la violencia desde el respeto a los valores democráticos y a la vía del diálogo como método de resolución de conflictos. Y lo hacía sabiendo que mantiene intacto el apoyo político que le aupó a la presidencia del Gobierno en junio de 2004: tanto el PNV Imaz ha sido uno de los pocos políticos que no ha ido dando tumbos a lo largo de estos nueve meses, como EA, CiU o los catalanistas de ERC e IU han apostado por la honestidad política y han apoyado la apuesta de Zapatero en el ámbito de la paz (en Navarra, ha sido igualmente claro el aval de NaBai). Y eso le permite afrontar la recomposición del escenario de unidad contra el terrorismo de la única forma posible: desde coordenadas democráticas (consenso, respeto a todos los derechos, igualdad de oportunidades, reconciliación y reconocimiento de las víctimas), lo que implica la invalidez definitiva del denominado Pacto Antiterrorista diseñado por el extremismo aznarista. Es evidente que ETA dinamitó el sábado el proceso de paz en las coordenadas en las que se había diseñado y probablemente selló el declive definitivo hacia la defunción política de ese sector de la izquierda abertzale fue claro Zabaleta al afirmar que a ETA sólo le queda anunciar públicamente su agur definitivo. En ese contexto, este país avanzará hacia adelante más allá de que sectores muy minoritarios, extremistas y anquilosados en el pasado quieran recorrer el camino o no. Será una responsabilidad política más que añadir a un bagaje final en el que sólo destaca el fracaso político, el fraude ideológico y el sufrimiento colectivo. La exigencia de soluciones democráticas de paz y libertad esto es, sin chantajes ni tutelas sigue teniendo el respaldo de la mayoría política y social de este país independientemente de la instrumentalización interesada y vergonzante que protagonizan sectores y grupúsculos de agitación y propaganda de la derecha en comunión con la ultraderecha. Un escenario democrático en el que Zapatero puede retomar la iniciativa de paz.