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Ana Aguirre (El Correo)

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Abendua 24 | 2006 |
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«Rescatar la energía nuclear no está en la agenda del Gobierno vasco»
MANU ALVAREZ. Hace tan sólo unas meses que el Gobierno vasco aprobó su nueva política industrial, cuyos principales ejes se asientan sobre el impulso a la innovación como vía para competir con los países de bajos costes laborales, el desarrollo tecnológico, el apoyo a la creación de grandes grupos que actúen como tractores del desarrollo industrial y la incentivación de nuevas vocaciones empresariales. Un bienintencionado catálogo de aspiraciones que, de vez en cuando, colisiona contra la realidad o fluye junto a ella. Es la doble cara de una moneda que en un lado tiene aspectos negativos como el "caso Reckitt" -el cierre por sorpresa de una planta con 190 trabajadores-, pero de la que también afloran iniciativas como la del grupo Afer: la creación de revolucionarias factorías dedicadas a la construcción modular de viviendas. La consejera de Industria, Ana Aguirre, se muestra optimista respecto a la situación actual, quita hierro a algunos "sucesos" como la marcha de la multinacional Reckitt, que produce artículos de limpieza e higiene personal en Güeñes, y se muestra crítica con algunas decisiones de la Administración central en materia de tarifas eléctricas que, según advierte, tienen un impacto «brusco» en la industria.

-¿Le ha quedado un mal sabor de boca después del "caso Reckitt"?

-Al margen de las formas, de enterarte de la noche a la mañana del cierre, hay que aceptar las cosas con normalidad. Toda la vida hemos visto que las empresas nacen, se desarrollan y algunas incluso mueren. Esto, llevado a una empresa concreta, a un grupo de trabajadores con nombres y apellidos, está claro que resulta traumático y es un trastorno social. Pero hay que diferenciar lo que son temas puntuales de un problema general.

-Un problema, el de la fuga de empresas, que el Gobierno vasco nunca ha reconocido.

-Es que no existe un fenómeno de fuga de empresas en Euskadi. Eso no responde a la realidad. En las multinacionales siempre caen los eslabones más débiles. Es lo que ha sucedido en Reckitt. Pero lo trascendente no es un caso puntual, sino la dinámica que existe en la industria vasca. Es cierto que se ha anunciado este cierre, pero también lo es que se acaba de dar a conocer un proyecto, el del grupo Afer, que puede generar miles de puestos de trabajo directos e inducidos.

Viviendas o fábricas

-En algunos momentos puede parecer que hay ayuntamientos del País Vasco que prefieren el desarrollo residencial al industrial. Vamos, que prefieren que en su territorio se construyan viviendas y en el del vecino las fábricas. Y si contaminan un poco o hacen ruido, mejor en el municipio de al lado o que esté lejos del suyo.

-No creo que ése sea un fenómeno generalizado. Es lógico que todos los ayuntamientos busquen una regeneración urbana y tener lugares atractivos para vivir, pero creo que son conscientes de que es necesario mantener un equilibrio.

-Hay empresas que se quejan de algunas actuaciones urbanísticas municipales, de la imposibilidad de recalificar unos terrenos para una ampliación, etc. Incluso, existe el caso de una compañía de Vizcaya, con varios cientos de trabajadores, que está pensado en marcharse a La Rioja: el Ayuntamiento le ha "pintado" un parque en medio de la fábrica.

-Pueden existir problemas puntuales, pero también creo que todos tenemos voluntad de resolverlos. Creemos que la Administración municipal es permeable a estas cuestiones. Además, desde el Gobierno hemos desarrollado un intenso trabajo con Eudel para trasladar a los ayuntamientos un conjunto de buenas prácticas y un trabajo de reflexión sobre las consecuencias que tienen determinadas decisiones. Hay que reconocer también que, a veces, uno no se da cuenta de la importancia que tiene la industria para el País Vasc hasta que alguien anuncia que cierra y se va.

-Con la energía eólica pasa algo parecido. Hay quien dice apoyarla, pero...más aún si los aerogeneradores se instalan lejos.

-Es que todos somos muy progresistas en este tema, salvo cuando nos toca en nuestro jardín. Yo soy la primera que defiende que cuando una instalación de este tipo genera más perjuicios ambientales que los beneficios que puede aportar, es mejor retirarse y no hacerla. Ahora bien, tampoco se puede ir por la vida de defensor de la energía eólica, pero en contra de que se ubiquen en tu territorio.

Tecnología energética

-El Gobierno vasco fue el gran impulsor de la gasificación de Euskadi y más tarde vendió la empresa. Lo mismo o parecido sucedió con los parques eólicos y ya ha anunciado que va a deshacerse de su participación. ¿Cuál será la siguiente?

-Hemos puesto nuestros ojos en la biomasa, en los biocombustibles y también en algo muy importante para nuestra industria que no está directamente ligado a la generación eléctrica o a la energía primaria. Se trata de la tecnología, el desarrollo de los equipos que se utilizan en todas esas áreas de actividad relacionadas con la energía. El País Vasco concentra mucho conocimiento en ese campo.

-La escasez del petróleo y el alza de los precios está provocando que algunos sectores apuesten por rescatar el debate sobre la energía nuclear. Incluso, algún sindicato también se ha mostrado de acuerdo en que hay que analizar esa alternativa.

-Rescatar la generación eléctrica nuclear no está en la agenda del Gobierno vasco. En el futuro no los sé, pero hoy por hoy este debate no figura. Otra cosa es la utilización de la tecnología nuclear en otras aplicaciones, como la investigación médica, etc. Ahí sí que estamos dispuestos a hacer cosas.

-Puestos a hablar de encarecimiento de la energía, ¿qué le parece la subida de tarifas que ha anunciado el Ministerio de Industria y que no ha sido precisamente bien recibida por los grandes consumidores?

-El tema de las tarifas eléctricas, su reflejo de los costes reales, es un asunto pendiente sin resolver. Pero eso no puede ser la razón sobre la que justificar una subida tan brusca que, como parece, pueda poner en peligro la competitividad de la industria.

Planificación

-Si usted admite que las tarifas no reflejan aún los costes de generación reales, ¿cuál es su fórmula para arreglar el problema?

-Primero, un debate serio y una consulta del Gobierno a todos los agentes implicados. Algo que no se ha producido. Yo estoy de acuerdo en que hay que resolver el déficit tarifario, pero con una planificiación que aporte estabilidad, con una proyección clara a varios años vista que permita a las empresas adoptar las medidas de adaptación que sean necesarias. No se puede hacer de la noche a la mañana.

-¿Ha renunciado el Gobierno vasco a que Euskadi albergue en el futuro la sede de la Comisión Nacional de la Energía?

-En absoluto. Es una reivindicación importantísima para el Gobierno vasco. Euskadi tiene la sede de muchas empresas claves en el sector de la energía y de la industria asociada a él. Estar cerca de los órganos reguladores es bueno para esas empresas.

-¿Quiere decir que de esa forma se puede aspirar a que centros de decisión como el de Iberdrola regresen al País Vasco?

-La sede de Iberdrola está aquí...

-Ya, la sede social y fiscal sí. Me refería al centro de poder real, al sitio en el que están o pasan más tiempo quienes tienen el poder ejecutivo; al "cuartel general".

-Ya, ya.... Bueno, ése es un asunto que cuando hablamos de grandes compañías no resulta sencillo, ¿verdad? Pero, al menos, desde el Gobierno vasco estamos empeñados en mantener esos centros de decisión y en desarrollar una estrategia de país para lograrlo.

-Al margen de una manifestación de voluntades, ¿se puede concretar en hechos esa estrategia?

-Sí, por supuesto. Por ejemplo, manteniendo una presencia destacada en el seno de esos grandes grupos, precisamente para influir en que no se vayan los centros de decisión. También reclamando decisiones políticas, como es el caso de la sede de la Comisión Nacional de la Energía. Y podemos hacer más cosas, como incentivar que el País Vasco sea un territorio creativo o, por definirlo mejor, un sitio de atracción de talentos. Desde el Gobierno hemos puesto mucho empeño en el desarrollo de empresas relacionadas con las biociencias, por ejemplo. Pero eso nos obliga a atraer talentos de fuera, a conseguir que grandes profesionales que muchas empresas pueden disputarse tomen la decisión de vivir aquí.

-Entonces, ¿qué le parece que haya grupos interesados en sabotear el tren de alta velocidad en el País Vasco?

-Soy defensora de la participación ciudadana y de que exista un amplio debate social sobre este tema y sobre cualquier otro. Lo que me produce tristeza son los dogmatismos que hay que a veces sobre este tema. La evolución de la "Y" es, en mi opinión, un adelanto muy importante en el transporte colectivo, rápido y a precios razonables. Creo que también ayuda a hacer más atractivo el País Vasco.

«Nadie nos ha presentado un proyecto alternativo para el futuro de Babcock»

Uno de los problemas que arrastra la industria vasca se llama Babcock. ¿Se sienten ustedes informados sobre la evolución de la empresa? ¿La Sepi comparte con el Gobierno vasco sus quebraderos de cabeza en este asunto?

-Estamos informados sobre la marcha del proceso, aunque, al igual que sucedía con el sector naval, digamos que la comunicación sería altamente mejorable.

-Recientemente, el presidente de la Sepi ha accedido a que las tres partes que tienen algo que decir sobre el futuro de la compañía -sus propietarios, los trabajadores y la propia Administración- se sienten en una misma mesa para hablar del futuro de la empresa. ¿Cree que esa vía puede dar resultados?

-No puedo ocultar que me ha producido una satisfacción personal, porque eso mismo es lo que el Departamento de Industria propuso hace más de un año. Así que, aunque sea con mucho retraso, me parece bien que la Sepi haya puesto en marcha nuestra propuesta. Estamos convencidos de que será bueno para el futuro del proyecto empresarial.

-Con carácter cíclico aparecen y desaparecen rumores sobre supuestos empresarios interesados en hacerse con el control de Babcock para sustituir a Austrian Energy en la propiedad. ¿Ha llegado hasta ustedes alguna propuesta en ese sentido?

-Categóricamente debo decir que no. Hace ya tiempo que dije que la empresa tenía unos propietarios y que no existía otra cosa sobre la mesa. Tengo que reafirmarme en ello: hasta nosotros no ha llegado ningún plan alternativo interesante.

-Una apuesta que, al menos por el momento, no parece haber respondido a lo que se esperaba es la multimillonaria inversión en el Bilbao Exhibition Centre (BEC).

-Es un proyecto que nació de una necesidad, la incapacidad del recinto anterior de la feria de muetras para dar respuesta a la demanda de los expositores, y de una vocación industrial que tiene este país y que requiere un espacio de este tipo.

-Sin embargo, ni los resultados económicos ni la actividad de exposición permiten justificar el esfuerzo.

-Quizá lo que ha sucedido es que es una actividad en proceso de cambio y que el modelo tradicioanl de "escaparate" se está agotando. De ahí que el BEC esté inmerso en un proceso de reflexión y de búsqueda de alternativas. Hay que conseguir conectar esa institución con las redes internacionales que mueven las exposiciones y los congresos en el mundo. Ése es su reto.

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