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Javier Balza (El Correo)

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Abendua 10 | 2006 |
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Balza: "La crisis del proceso de paz se va a superar a corto plazo"
OSCAR B. DE OTALORA. Javier Balza, pese a que proliferan los vaticinios pesimistas sobre el proceso de paz, considera que estamos en un momento en el que es posible tener esperanza. El consejero vasco de Interior sostiene que la negociación todavía se encuentra en sus primeros compases, lo que a su juicio hace impensable una ruptura tan rápida. Por ello, pronostica en esta entrevista una pronta solución de la actual crisis.

-Su departamento ha mantenido un discurso escéptico sobre el proceso de paz. ¿Cree que se va a superar el bloqueo?

-Hemos sido muy prudentes, no escépticos. Seguimos convencidos de que estamos ante una oportunidad real, y por eso puedo decir que, a corto plazo, se va a superar la crisis actual y va a seguir habiendo oportunidades para el proceso.

-Con esa declaración se convierte usted en una de las escasas voces optimistas.

-Sí, pero, bueno, me acojo a lo que dice el lehendakari. No se puede ser a la mañana pesimista, a la tarde optimista y a la noche, en función de lo que haya pasado. Estamos ante un proceso con bases fundamentadas en la política, no es un proceso dirigido desde las policías. Batasuna ha tenido unos años de cambio y de profunda reflexión política, como se manifestó en Anoeta. El Gobierno español ha entendido que había una oportunidad real y ha puesto en marcha un mecanismo de contactos internacionales, lo que es positivo. Y el tripartito ha decidido apoyar una oportunidad real, trabajando con total lealtad con el Estado. Son claves políticas potentes para poder creer en el futuro del proceso.

-Sin embargo, Josu Jon Imaz decía que existe una injerencia de ETA que lo bloquea.

-Josu Jon Imaz suele decir que si esto sale mal, pase lo que pase, la culpa va a ser de ETA. No podemos olvidar los referentes éticos. Una cosa es encontrarle una solución que nos guste a un problema político y otra totalmente distinta es decir que, si no pasa no sé qué respecto a la autodeterminación y la territorialidad, vuelvo a desenfundar. Eso rompe una de las claves, que es la separación de política y violencia.

-No se ven gestos que permitan tener esperanza.

-De un tiempo a esta parte está habiendo movimientos como el robo de pistolas o la violencia callejera, pero también hay movimientos negativos en la parte de los partidos democráticos. La paralización de la nueva orientación de la política penitenciaria o la falta de garantías para la vuelta a la política de Batasuna son reales. Nada justificaría la vuelta a la violencia, pero esas cuestiones existen. Y creo que, en los procesos de paz, los pasos tienen que ser simultáneos. Mi apuesta sería volver a considerar los principios básicos del proceso: el cese irreversible de la violencia, la no mezcla de violencia y política, y el desarrollo de acuerdos políticos por los partidos vascos que serían respetados por el Estado.

-Pero da la sensación de que el presidente del Gobierno sí da pasos, como su declaración sobre el diálogo o el ofrecimiento de garantías a Batasuna, y que es ETA la que ha retrocedido.

-Sí, de acuerdo. Pero yo tengo una oposición crítica a la política penitenciaria del Gobierno. Creo que se debería haber ejecutado ya o, al menos, haber avanzado en los principios. Estamos ante un tema fundamental que trasciende al propio proceso. Pero claro que la crítica es mucho mayor a ETA. Un retraso en la política penitenciaria retrasa el proceso. Un replanteamiento de ETA, lo rompe.

Fecha de caducidad

-Su optimismo coincide con un alto el fuego que tiene fecha de caducidad y expira en breve.

-No estoy muy convencido de eso. ¿Por qué?

-Lo dijo ETA en su último comunicado, cuando hablaba del otoño como límite.

-No entiendo que exista una fecha límite. Cuando ETA ponga una fecha es porque ya habrá decidido romper. Todo depende, por ejemplo, de si hay una campaña potente de presos en navidades y de cómo se gestiona. Sacar fotos fijas en un proceso a dos o tres meses vista es pensar que no se va a mover nada. Si de aquí a enero no hay movimientos, entonces apaga y vámonos.

-¿Y cree que un movimiento de presos desbloquearía el proceso?

-¿Cuáles son los obstáculos del proceso? La violencia, la política penitenciaria y una cierta intención de ETA de condicionar la política. Nos encontramos ante problemas que ya sabíamos que existían desde el comienzo. Entonces, la primera pregunta es: ¿de qué hablaron el PSE y Batasuna antes del proceso? Si esto no estaba previsto, es que no hicieron sus deberes. Y yo no creo que eso haya pasado. Si el proceso se rompe ahora es que nunca ha habido voluntad real. Y no me lo quiero creer. No me quiero creer que esto es una añagaza de ETA para un rearme y recuperar la legitimidad en sus bases. Ni me quiero creer que Zapatero sólo ha buscado ganar tiempo para diferenciarse del PP.

-Tampoco da la sensación de que los presos sean ahora la prioridad del MLNV.

-Yo diferencio la estrategia de las realidades materiales. Comprendo la estrategia de ETA y su mundo de no poner este tema sobre la mesa porque suponen que es una manzana que caerá del árbol cuando esté madura. Pero no es así. La cuestión de los presos en España se ha alimentado negativamente durante tanto tiempo por el PP y el PSE que ahora desmontar esa política es costoso. Desde luego que un cambio en las prisiones no garantizaría por sí solo el proceso, pero, si no se trabaja en ese campo, es muy difícil avanzar.

Engaño y confianza

-Volviendo a su respuesta anterior, ¿de qué cree que hablaron Batasuna y el PSE?

-Uno se debate entre el engaño y la confianza. En su momento tendrán que informar los responsables. Podemos acompañar con la política, y lo estamos haciendo, pero la fase anterior es responsabilidad de quienes la gestionaron.

-Lo que no se advierte en la izquierda abertzale es ninguna pedagogía de la paz.

-Es cierto que no hay ninguna documentación, ni de ETA ni de la izquierda abertzale, que haga planteamientos nuevos. Pero, por otro lado, la izquierda abertzale ha conseguido reaglutinar a su masa social y activarla políticamente. Eso, desde un punto de vista de oposición política, puede ser malo. Pero yo prefiero que estén agrupados y con un proyecto. Es mejor eso a que estén en un miasma de descontento en el que puede pasar cualquier cosa, como gente que se descuelga o que hace fuerza desde la radicalidad. Pero ellos son conscientes de que sentarse en una mesa es un ejercicio de dureza muy alto -hacer la paz es más difícil que la guerra- y necesitan líneas aglutinadas.

-¿Hay riesgo de escisión?

-Hoy por hoy no lo hay, ni en Batasuna ni en ETA. Pero sí es un riesgo que se debe evitar.

-¿Estará presente Batasuna en las municipales?

-Eso forma parte ahora de la apuesta potente. Creo que hay un debate real de fondo y también estrategias de apariencia. Hasta hace poco, la estrategia de apariencia de la izquierda abertzale era decir que la legalización era un problema del PSOE del que no tenía que hablar. Ahora, ante las dificultades, ha cambiado el discurso y dice que si quieren que haya proceso, la izquierda abertzale tendrá que estar en las municipales. Eso es malo para el proceso, pero, además, creo que afrontar otras elecciones municipales sin una expresión de la izquierda abertzale sería una alerta roja a la democracia en este país.

-Pero está EHAK.

-Eso es un tapujo y lo sabemos todos. Es una salida de urgencia ante las últimas autonómicas. Me parece injusto decir que el conjunto de la izquierda abertzale está representado en EHAK. Eso no es Batasuna. Otra cosa es que hayan asumido su papel político porque no tenían otra alternativa. El PSE está porque está Patxi López en el cartel; el PNV está porque está Ibarretxe en el cartel. Y Batasuna estará cuando esté Otegi en el cartel.

-De las operaciones de la Ertzaintza contra la kale borroka, ¿se desprende que los actos de violencia callejera son dirigidos?

-Siempre. En el inicio del proceso, por intereses partidistas y quizás mediáticos, nos hicimos unas construcciones que, bueno..., parecíamos nuevos. Había que verificar si el ataque a la ferretería era ETA o no, etc... Todo el mundo sabe, tanto la policía como el ciudadano, cuándo unos borrachos queman un contenedor o cuándo es un ataque de kale borroka. En marzo se trataba de un gamberro claramente. Y ahora es una presión de kale borroka; y muy medida para que no haya presión individual. Esto es una prueba de su organización, porque no quieren dar un paso que sea insoportable y rompa el proceso.

Parlamento y tortura

-El Parlamento vasco ha aprobado un texto según el cual la tortura es sistemática. ¿Lo comparte?

-En esa proposición, lo básico es tratar de hacer un planteamiento en positivo de una cuestión que ahoga planteamientos legítimos de los partidos y que da bazas al MLNV. En Interior, en este tema, hemos tenido una política activa a favor de investigar torturas, crear protocolos especiales e instalar cámaras en las comisarías. La receta buena para quitar este argumento a los violentos es reconocer la existencia de problemas concretos. La redacción del Parlamento me puede gustar más o menos, pero ese es el camino.

-Pero usted ha denunciado, por ejemplo, que la denuncia de torturas forma parte de una campaña.

-Creo que no hay dudas de mis enfrentamientos con Batasuna por estos temas. En los últimos años, todas las denuncias contra la Ertzaintza por este tema han sido falsas. ¿Claro que hay manipulación! Y por eso tenemos que hacer política contra la manipulación. Hay casos concretos que han dejado una conciencia social de que hay casos de torturas sin resolver. La foto de Unai Romano hace daño a la democracia.

-¿Comparte las palabras de Zapatero de que De Juana Chaos apuesta por el proceso?

-Para mí es incomprensible. Yo no tengo ni idea de si De Juana es o no partidario del proceso. De Juana tiene una lucha procesal por su situación personal que no representa al colectivo de presos.

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