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Javier Balza (El Correo)

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Azaroa 30 | 2006 |
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Balza: "Un libro me quita todos los disgustos"
La actriz francesa Carole Bouquet divide el mundo entre lectores y no lectores y asegura que la única obligación que le impone a su hija es la de leer. A su juicio, el resto de la educación "va de soi" (cae por su peso). El consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, pertenece al primer grupo y ayer lo demostró con un artículo, publicado en "Territorios", el suplemento cultural de EL CORREO, sobre la novela "Las bostonianas" de Henry James.

-¿Es la lectura su pasión secreta?

-De secreta no tiene nada. Quien me conoce sabe que viene de largo. Leo desde que tengo uso de razón y, cuando era chaval, me gustaba más Emilio Salgari que Julio Verne. Me iban más las aventuras que la ciencia. En la Facultad de Derecho, en Deusto, teníamos una tertulia muy informal entre algunos amiguetes a los que nos interesaba la literatura. Alguno de ellos sigue trabajando conmigo en Interior.

-¿Qué le gusta? ¿La novela?

-Sí. No leo ensayo, ni historia, ni cosas de arte, con todos mis respetos para todos esos géneros. En los últimos cinco o seis años me ha atraído mucho el siglo XIX. Me gustan las historias con los personajes bien elaborados, con presentación de la trama, nudo y desenlace, y de las largas, mejor 800 que 200 páginas. Los cuatro o cinco días que me dura una novela me imbuyo por completo en ese mundo, y eso me relaja, me abstrae de los problemas.

-Es como una medicina.

-Vázquez Montalbán decía que la literatura no es revolucionaria porque no puede cambiar la historia, pero puede sustituirla. Has tenido un día horroroso, tienes a los críos acostados y te pasas una hora leyendo una novela que no tiene nada que ver con tu vida ordinaria. Es una forma de desconectar muy buena. Mientras lo estoy leyendo, un libro me quita todos los disgustos.

-¿También los males físicos?

-Creo que sí. 

- Lo suscribo (risas). 

-Además, la lectura tiene un valor educativo. Y gracias a ella te encuentras con valores y principios con los que puedes estar de acuerdo o no.

-Entonces, hay algo más que placer.

-Siempre que me enfrento a un libro nuevo, lo hago con humildad. Luego te defraudará, te gustará más o menos o te encantará. Pero una persona que ha escrito tantas páginas con un cierto arte merece mi respeto. Un libro es una vía de diversión, sí, pero también tiene un elemento educativo muy fuerte.

Extrema politización

-No todo el mundo respeta a los autores de esa manera.

-No quiero ser pedante. Pero sí creo que hay una cierta superficialidad en el modo de vida actual. Se valora igual al último que sale en televisión que al de la Real Academia. Y luego te diré una cosa, para que veas que yo solo me meto en terrenos complicados. A mí me da pena la extrema politización que vivimos en nuestra tierra. Conoces determinados pensamientos políticos de unos autores y parece que eso te aleja de ellos, cuando quizá su obra es fantástica.

-Según ha escrito en "Territorios", usted se identifica con la protagonista de "Las bostonianas", Verena, que piensa que si las mujeres tuvieran más poder, el mundo iría mejor.

-Había leído el libro hace mucho y, como no lo tenía, lo compré. La lectura que haces a los 18 años y la que haces a los casi 50 no tiene nada que ver. Me encontré en la novela con un discurso feminista muy avanzado, que destaca las cualidades de la mujer en su capacidad de resolver conflictos. En los congresos se está hablando hoy día de esto. La otra reflexión que me sugiere es bastante negativa: qué poco hemos avanzado, porque estamos hablando de un libro del siglo XIX.

-¿No cree que hay mujeres más o menos dialogantes y que la justicia consiste en que tengan las mismas vías abiertas que los hombres?

-Desde el punto de vista del Derecho tienes toda la razón. La justicia no puede depender de si la persona es buena o mala, fea o guapa. Pero hay que poner esa reflexión en una perspectiva histórica. El hombre ha tenido un rol dominante, mientras que la mujer ha sufrido esa dominación. Eso, con los años, produce otra sensibilidad. Y por ese tipo de razones pienso que las mujeres son más piadosas, más constructivas, más dialogantes. Si todos evolucionamos, podremos llegar a la igualdad de hecho.

-¿Pasa la evolución por poner lavadoras?

-Hará falta algo más, porque eso ya lo hacemos, al menos algunos. Aunque miras los estudios y te asustas de las actitudes de los jóvenes. La educación ya se imparte en claves de igualdad y las formas de vida se desarrollan por el mismo camino. Pero la violencia se reproduce.

-Lo verán en casa.

-En parte, sí. Ahora parece que quien tiene que educar en valores es el profesor de Matemáticas. Digo yo que para eso está la familia.

-La protagonista de "Los bostonianos" es muy guapa. ¿No es un poco machista que tenga que estar estupenda para ser el personaje principal?

-Repito que hablo desde la humildad más absoluta.Yo creo que Henry James fue reo de sus convicciones conservadoras. Que un hombre fuera de la mano con una mujer en público le ponía de los nervios, y no hablemos ya de las relaciones homosexuales. Por una parte, fue capaz de expresar ese discurso feminista tan avanzado; por la otra, yo creo que pensaba que una de sus protagonistas, a la que iba a dar el mejor papel de su novela, tenía que ser guapa. En fin, tampoco podemos pedirle a James que se ponga detrás de la pancarta.

-¿Cuida su biblioteca?

-La tengo perfectamente ordenada por autores, de la A a la Z. Mimo cada libro, aunque no los tengo tan bien como quisiera porque, como a todos los lectores, me falta espacio. Siempre que me dejan una obra y la leo, después la compro. Me puede dar un ataque si la he leído y no la tengo. Si me echo una siesta y sé que me la voy a echar en el sofá, lo hago con libro en la mano. Me siento más cómodo así.

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