Anasagasti: "Errazti ve al PSE como un apestado y va de la mano con Carod, que apuesta por los socialistas"
Iñaki Anasagasti no escatima reproches a Eusko Alkartasuna por los supuestos vetos que la formación de Begoña Errazti impone para pactar con los socialistas. El veterano senador jeltzale es partidario de apartar la ortodoxia ideológica en favor de expresiones de «construcción nacional» como la Y vasca y la fusión de las cajas.
Pregunta.– ¿Se ha autoinculpado en la causa contra el lehendakari?
Respuesta.– No. De todas maneras, tengo que decir que creo que he sido el único que ha pagado una multa de un millón de pesetas a cuenta de un comentario que hice sobre las víctimas del terrorismo, y no tuve aquellas manifestaciones de solidaridad. Fue la época más dura de Aznar. Y añado, sobre la AVT, que cuando se celebró el juicio de Eduardo Madina no fueron. Es decir, que son muy selectivos a la hora de decir quiénes son víctimas y quiénes no. Y eso demuestra que son una correa de transmisión del PP.
P.– ¿Cómo interpreta las medidas judiciales abiertas contra políticos vascos?
R.– En la época de Aznar hubo un pacto para la Justicia, que fue liderado por Astarloa, que era el cerebro, y Michavila, que era el ejecutor, y de aquellas lluvias vienen estos lodos. Tenemos una Justicia no democrática y no sensible a los pálpitos de una sociedad que busca otro tipo de cosas. Una cosa es la aplicación de la Ley, y otra es la aplicación restrictiva de la Ley en algunos casos. Cuando Aznar, Arriola, Fluxá y Zarzalejos fueron a Lausana (Suiza) para estar con ETA, la Justicia no actuó. En cambio, en esta ocasión actúa con una sensibilidad que me llama mucho la atención.
P.– Luego la politización está en todos los estamentos judiciales.
R.– Bueno, habrá colectivos, como Jueces para la Democracia, que no están politizados de esta manera. Este colectivo quiere buscar soluciones a un problema enquistado pero la APM y muchos jueces están en la clave de que esto embarranque.
P.– ¿Observa entonces una determinación por parte de algunos jueces para que el llamado proceso de paz no prospere?
R.– Por supuesto. ¿A qué viene implicar al lehendakari cuando es notorio que un presidente del Gobierno puede entrevistarse con quien crea conveniente? Ayer mismo [por el miércoles] vimos al presidente del Gobierno Zapatero dar la mano a un asesino como Teodoro Obiang. Ese señor es un gángster, un ladrón, y sin embargo... Es como si ahora un juez de Fuencarral procesa a Zapatero. La política exige que un político se entreviste públicamente con quien crea conveniente. No estoy comparando a Obiang con los líderes de Batasuna, pero hay cosas que no se pueden sobrepasar y la Justicia lo está haciendo.
P.– ¿Qué le parece el acto convocado en apoyo al lehendakari?
R.– Había que hacer algo, porque hay gente que está tratando de sembrar la duda de si no se le defiende lo suficiente. Es un error político decir eso, porque al lehendakari se le defiende de muchas maneras, con las votaciones, con el apoyo explícito que le da el PNV y el EBB.
P.– ¿A quién se refiere?
R.– A colectivos de EA, que dicen que nosotros no apoyamos suficientemente al lehendakari. Eso es un camelo que no se lo creen ni ellos, necesitan tensionar las cosas. Por nuestra parte hay total tranquilidad, una sintonía total.
P.– ¿Y nadie de su partido? Iñigo Urkullu restó importancia a las autoinculpaciones que promovieron Xabier Arzalluz y Joseba Egibar.
R.– Aquella convocatoria de autoinculpaciones fue demasiado selectiva. Cuando hay buena voluntad se llama a todo el mundo, y cuando no la hay se llama a los amigos.
P.– Que es lo que ocurrió.
R.– Sí.
P.– ¿Y cómo está la situación interna? Algunos perciben un enconamiento de las relaciones entre los dos sectores que conviven en él.
R.– No, lo que pasa es que en todos los procesos electorales en los que hay posturas diferentes es lógico que haya enfrentamientos. Pero eso en democracia es perfectamente... ¿No estamos todo el día reivindicando el derecho a decidir? Pues implica que unos deciden una cosa y otros otra. Éste no es un partido búlgaro. Lógicamente, hay chispazos, pero a mí en democracia no me asusta nada. La controversia me parece fantástica.
P.– Como efecto de ese juego de fuerzas, ha habido decisiones como la de apartar a Joxe Joan González de Txabarri de la candidatura a diputado general de Gipuzkoa.
R.– Tengo una relación personal y política con Txabarri, he estado 11 años en Madrid con él y sé de su capacidad. Y cuando uno ve que ha hecho una buena gestión y que tenía un proyecto para Gipuzkoa y, sin mayor argumentación, me parece una situación incomprensible. Lamento que Txabarri no esté otros cuatro años; es incomprensible.
P.– Egibar apostó por el tripartito en Gipuzkoa. ¿Subyace bajo esa decisión la política de pactos?
R.– Es confuso porque si la apuesta es por el tripartito y si Eusko Alkartasuna no va a las elecciones con el PNV, estoy todavía mucho más confundido. Lo lógico sería apostar por el tripartito pero con todas las consecuencias. Quizás haya una carta en la manga que desconozcamos.
P.– Hablando de pactos, el PNV ya ha comprometido su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Usted, como ex portavoz en el Congreso, ¿habría exigido reciprocidad en Euskadi?
R.– Sí. Lo que pasa es que en este momento en Euskadi vivimos en trincheras, y al hablar de estas cosas parece que uno está propiciando un pacto distinto con el Partido Socialista, y tampoco es verdad. El apoyo que estamos dando a los Presupuestos del Estado en Madrid es importante para el Partido Socialista, sobre todo después de una situación delicada como la que está viviendo con el tripartito catalán, y lógicamente, el año pasado, la apuesta que hicimos con el detraimiento del Cupo de la Y vasca es histórico. En este presupuesto vamos a conseguir cosas importantes para Euskadi. Ojalá hubiera una cierta sintonía y reciprocidad, y me da la impresión de que la va a haber.
P.– Durante el último año, ha habido una predisposición de los socialistas a colaborar en lo que ellos llaman una oposición constructiva. ¿Se siente cómodo con esos apoyos?
R.– Durante todos estos años en los que he estado trabajando con Xabier Arzalluz hemos pactado con el Partido Socialista y con el PP. Y ésa ha sido la política del PNV, pragmática, posibilista, no esencialista, sabiendo dónde se quiere ir, pero haciendo política. Nosotros no somos un movimiento nacional, somos un partido político serio con una ideología. Yo también me hago preguntas:¿Con quién hay que pactar en Álava, con el Partido Popular o con el Partido Socialista? Porque con los demás no da, y si queremos gobernar en Álava, hay que hacerlo. ¿Y en Navarra, con UPN o con el Partido Socialista? Me llama la atención la pureza doctrinal de la señora Errazti cuando ve al Partido Socialista como un partido apestado, y sin embargo, está de la mano con Carod-Rovira. Y ERC, en vez en apostar por CiU, el partido nacionalista más votado, apuesta por los socialistas catalanes, que habían perdido un montón de votos. Esa doble moral y esos dobles discursos no me gustan nada.
P.– Luego, la única resistencia que hay a ese entendimiento con el PSE, ¿son Errazti y EA? Porque en Álava se ha acusado a su partido de anteponer la ortodoxia ideológica a un gobierno con los socialistas.
R.– En el caso concreto de Álava, la gente del PNV sabe que si queremos unas cajas unidas no tiene que hablar con EB ni con EAni con HB, tiene que hablar con el Partido Socialista. Y, al hablar de la construcción nacional, yo la metafísica se la dejo a los teólogos. Para mí, la construcción nacional son las cajas vascas unidas, es el tren de alta velocidad para llegar en media hora a Iruñea. En el caso concreto alavés, a mí, como me gusta que el PNV tenga pareja de baile, yo prefiero pactar. Es una opinión personal, pero creo que la gente de Álava es consciente de eso.
P.– La hipotética legalización de Batasuna, ¿dará lugar a ententes como la del tripartito catalán?
R.– Para esa pregunta tengo varias respuestas. Una, ojalá. Dos, que lo veo muy difícil, pero no imposible, y tres, que yo creo que hay mucha gente que nos tiene muchas ganas, por llevar gobernando muchos años. Todo eso, metido en un puchero, pues sí. Sé, por ejemplo, que Eguiguren [PSE] es partidario de eso. El otro día, Onintza Lasa [EA] decía que eso era lo ideal. Pues estupendo, pero se parte de la base de que, en el caso de EA, impera más su criterio de partido de izquierda que de partido nacionalista. Y como nunca me he creído que EAes de izquierda ni socialdemócrata, y sé lo que hacen en las Cortes, y sé lo que da de sí, pues permítame que me sonría.
P.– Ese análisis debería llevar a su partido a realizar una reflexión estratégica sobre la política de pactos.
R.– Hay muchas incógnitas por despejar. Una de ellas es si Batasuna se podrá presentar a las elecciones, que espero que sea así. Eso puede dar muchas combinaciones y algunas, muy extrañas. Luego vendrán las generales y luego las vascas. Todavía hay tajo por hacer y camino por recorrer.
P.– ¿A qué achaca la negativa de la Ejecutiva de EAa esta coalición?
R.– Garaikoetxea no divide un partido de 100 años para ser continuamente un acompañante. Tiene que marcar su perfil. Y cree que lo puede marcar, como Esquerra en Cataluña, más con el Partido Socialista que con su propia división. Hay una espina histórica, pero hay gentes en EAque no quieren un pacto con la izquierda abertzale y prefieren el eje PNV-EA, que abarca un mayor abanico; además, tienen confianza en el lehendakari Ibarretxe.
P.– ¿Será una postura coyuntural o una apuesta de futuro?
R.– Veremos. Hay cosas de EAque no me gustan nada porque muchas veces es Gobierno y oposición. Lo que nosotros respaldamos en Madrid no sólo lo apoyamos para los departamentos del PNV, sino para todos, fundamentalmente, los de EA. Ellos juegan a todas las bandas. El famoso eje PNV-EA-Ezker Batua no da para aprobar los presupuestos y la ley más importante de un Gobierno son los presupuestos, lo diga quien lo diga. Y eso no da.
P.– Uno de los asuntos que mayor sintonía ha recabado entre PNV y PSE es el llamado proceso de paz. ¿Qué opinión le merece la postura de la izquierda abertzale?
R.– Batasuna no puede estar a rueda de prensa diaria. Creo que están manteniendo una campaña electoral encubierta. Cuando uno habla mucho, mete mucho la pata y dice muchas cosas inconvenientes. No han hecho pedagogía política con su gente, y eso significa que si están en las instituciones se tienen que aguantar, que las reglas de la democracia son mayorías y minorías, y que si pierden no pueden pegar con la urna en la cabeza a alguien. Ycon el tema de la violencia, hemos ido para atrás desde Anoeta. Entre sacar el conflicto de la calle y las declaraciones de Barrena y Otegi de que ellos no condenarán nunca la violencia, cuando han estado a punto de quemar vivo a un policía municipal, y hasta LAB ha condenado el acto... Tienen que recorrer un camino democrático y de valores muy serio.
P.– Los actos de violencia se incrementan en número y en intensidad.
R.– Eso significa que ETA está tutelando el proceso. La kale borroka es una muestra de una violencia que dicen de baja intensidad, y que puede ocasionar cualquier barbaridad en cualquier momento. Creo que ha habido una inflexión:al principio iban en serio, pero la propia publicidad que se daban les fue animando a pensar que se podía conseguir todo. O todo o nada. Hay que comerse el elefante a trozos.
P.– Más allá de la postura de su partido sobre la política de dispersión, ¿cree que sería el momento ahora de modificarla?
R.– Lo tenían que haber efectuado por simple aplicación de la Ley. El acercamiento supondría quitar presión al puchero que está cada vez con más fuego. O se le pone una válvula para que salga la presión o aquello explota.
P.– ¿No podría interpretarse como una cesión?
R.– No, los presos deben estar fuera de la melé y de cualquier cálculo político.
P.– ¿Cómo ve el proceso?
R.– Cuando Zapatero dice que es largo, duro y difícil estamos en el momento duro. Pero si uno mira con frialdad los intereses de uno y de otro... Veo una sociedad vasca muy sensibilizada y con mucha ilusión. Veo a Zapatero, que le va mucho crédito político en esto. Veo el interés de la gente de Batasuna, que quiere hacer política, y se ve en un momento en el que tienen que apostar, porque otros cuatro años en el secadero sería muy complicado. Creo que se va a superar.
P.– El Gobierno, por un lado, observa un rebrote de la violencia, y por otro, no puede asumir la responsabilidad de romper el proceso. ¿Está atado?
R.– Uno tiene la sospecha de que Zapatero improvisa demasiado. Lo que hemos visto en Cataluña no es serio. Parece que cada vez que surge una cosa hacen frente a ella como puede. Y en el proceso, creo que levantó demasiada expectación y, en momentos como éste, parece que la cosa se va a romper en cualquier momento. Pero creo que si se metió en este proceso tan complicado, algo habrá hablado con ETA, y ETA ya sabe hasta dónde puede llegar. ¿Por qué piensa Zapatero que esto puede salir bien? Porque sigue pensando que lo que dio origen a todo el proceso sigue en pie, y que todo esto son piedras en el camino.
P.– Lo troncal, entonces...
R.– Está atado.