"La solución al conflicto pasa por el reconocimiento del pueblo vasco y el derecho de autodeterminación"
El presidente del GBB y portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, expresa la necesidad de que en el proceso de paz, tan importante es que ETA deje las armas, como que la normalización política resida sobre bases claras y con proyección en el tiempo.
¿La actuación judicial está entorpeciendo el proceso de paz?
Es evidente que lejos de acompañar al proceso las instancias judiciales tienen una misión con una clara inspiración política. Es una línea de entorpecer y de trincar el proceso. Tampoco les falta arquitectura jurídica sobre la que basar sus actuales posiciones. Ahí están las modificaciones que al alimón aprobaron el PSOE y el PP hace no muchos años y, por encima de todo, el denominado Pacto por las Libertades y Pacto Antiterrorista. Los jueces están diciendo "modifiquen las leyes y no nos hagan interpretar de una u otra manera", cuando esa arquitectura esta ahí. El PSOE tiene su propia responsabilidad en el nivel político. Lo que se ve es que en el nivel judicial, hasta donde llega el tentáculo del Gobierno, es decir, en el nivel de fiscalía, ha habido una reconducción, pero no en el de los magistrados.
¿Y el caso De Juana Chaos?
Ha habido una reconducción pero a medias. Ha habido errores incluso de comunicación de posición, ya que no se puede adelantar a tres semanas de celebrarse el juicio lo que va a proponer el fiscal. Hay un difícil equilibrio entre el interés político que puede tener el Gobierno español por consolidar el proceso de paz y una interferencia continua del poder judicial con una motivación política, pero con un soporte legal, como es la modificación del Código Penal, el Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos Políticos....
¿Le preocupa el caso De Juana?
Si, un asunto de esta naturaleza no ayuda nada a que el colectivo de presos también crea que el proceso de paz va en serio.
¿Y que solución tiene esta situación?
El PSOE ha dicho que rompe relaciones con el PP. Lo que hay que hacer es ser consecuente y todo aquello que ha ido tejiendo con el PP lo tiene que romper. El problema es cómo lo hace. Ellos son los responsables.
Zapatero ha confirmado que las actuaciones judiciales están interfiriendo el proceso...
Es indudable que las actuaciones judiciales están interfiriendo en el proceso. Zapatero tiene una cuestión pendiente que es la Ley de Partidos en lo que afecta a la normalidad de las formaciones políticas. La Ley de Partidos se puede desactivar de muchas maneras, pero ahí tiene el PSOE una gran responsabilidad. No le puede endosar la culpa al PP.
¿La solución es la derogación de la Ley de Partidos?
La estrategia de Zapatero pasa por la no derogación de la Ley de Partido, hasta el punto de sentar un principio. Hubiese sido mejor que hubiera dicho otra cosa. Si quiere caminar con la Ley de Partidos en plena vigencia va a tener dificultades para homologar políticamente a una formación política que quedó fuera de la legalidad. Lo va a tener que hacer. Los caminos los tendrá analizados con o sin derogación. El mayor síntoma de anormalidad es que Batasuna no se presentará a las elecciones.
¿Caben otras posibilidades al margen de la Ley de Partidos?
La Ley está ahí. ¿Qué ocurriría si la izquierda abertzale presenta una nueva marca y una nueva formación política? ¿Se garantiza que el recorrido institucional y administrativo va a ser favorable? La izquierda abertzale, con razón, dice que si presenta una nueva ficha política necesita garantías de que salga. Si Zapatero quiere nuestros votos para la derogación o modificación de la Ley de Partidos Políticos tiene nuestro apoyo, pero el PSOE tendrá que poner los suyos.
¿El proceso está en una situación delicada?
No soy capaz de medir el nivel de peligro, pero creo que hay una línea de trabajo entre ETA-Estado, por un lado, y entre los partidos políticos, por el otro, que se está desarrollando, igual no al ritmo que algunos quisiéramos. No hay que perder de perspectiva lo que nos jugamos. Por un lado, un escenario de paz y por el otro, un escenario de normalización política. Lo que la situación demanda a todos los actores es actuar con perspectiva, con inteligencia y que respondamos con claridad a lo que la ciudadanía nos está demandando. Eso significa que en el tema de la paz, ETA, que sabe lo que exige el pueblo que dice defender, debe abandonar las armas. A la vez hay que abordar la solución del conflicto político. Cabe preguntarse si en las actuales circunstancias, conocidas las posiciones de quienes ostentan la máxima responsabilidad en la gobernación del Estado, están en condiciones de abordar o no la solución del conflicto.
¿Le ve usted al PSOE en esa situación?
Es muchísimo mejor saber si hay posibilidades reales de solución, no en los planteamientos maximalistas de cada cual, sino en crear las condiciones democráticas para que todos los proyectos políticos puedan ser defendidos. El escenario más satisfactorio sería uno en el que alcanzáramos ese mínimo democrático entre todas las formaciones.
¿Y si no es posible?
Parecería que como un dominó todos los pasos que se hayan podido dar con antelación hasta crear este nuevo escenario pudieran derrumbarse. Tiene que haber unos mecanismos de seguridad por parte de los agentes concernidos. ETA, se resuelva o no el conflicto político, no debe volver a empuñar las armas.
¿Y eso cómo puede producirse?
No sé qué nivel de maduración tiene esa reflexión en ETA con independencia de que se resuelva o no el conflicto. Estamos en una oportunidad histórica para encarar y sentar las bases políticas para la resolución del conflicto. Ante un desafío de esta naturaleza, lo que no ha sido posible resolver en tantos años, nadie piensa que se pueda hacer en sólo dos meses. No es una misión imposible pero se antoja complicada. Hay que actuar con claridad y decir si es posible o no sentar las bases para una resolución del conflicto en estos términos. Eso hay que trasladarlo a la ciudadanía con absoluta claridad para que todos seamos responsables o corresponsables de los pasos que se vayan a dar. No vale decir que vamos a dar un gesto críptico, ambiguo, que sirva por lo menos para esta generación. Si vamos a intentar resolver el conflicto vamos a hacerlo y si no es posible, digámoslo claro. El desafío del PNV es que ETA no vuelva a las armas, es decir, conseguir la paz y que la resolución del conflicto se plantee en claves de reconocimiento del pueblo vasco y derecho a decidir. Quienes creemos en eso, tenemos que llegar a unos valores entendidos en los que ETA no vuelva a las armas y de que el PNV tampoco vuelva a la tentación de recrear una reforma estatutaria a la catalana. Esto no es una cuestión de más competencias, sino de sentar las bases para dar un salto cualitativo en orden del reconocimiento de esos dos conceptos.
A día de hoy el PSOE no ha entrado en este debate...
No lo sé, supongo que no. En ese empeño estamos.
Sin embargo, el presidente de su partido, Josu Jon Imaz tiene una relación fluida con Zapatero...
Cuanto más fluidas sean las relaciones mejor, pero en este asunto precisa claridad. No hace falta inventarse nuevos conceptos como el que ha proyectado Zapatero como el de "como vivimos juntos decidimos juntos". Son ideas que no tienen encaje en el orden político.
Parece que existe ya un preacuerdo...
El preacuerdo debe serlo en lo que estamos de acuerdo, pero no debe ser interpretable en cuatro direcciones. Yo entendería que el PSOE, salvo que haya tenido una mutación espectacular, dijera que no estamos en condiciones de admitir que la solución al conflicto pasa por reconocimiento del sujeto político y derecho de autodeterminación. No hay que confundir los arreglos con los acuerdos. Los arreglos no resuelven el asunto.
¿Si Zapatero hubiera sido más audaz con los presos, la negociación ETA-Gobierno hubiera comenzado a andar?
Los distintos gobiernos españoles han dado con un tratamiento ad hoc la caracterización política de los presos de ETA. Cuando el Congreso aprueba el incremento de la pena de 30 a 40 años, que es como si fuera una cadena perpetua, se decide por el PSOE y PP. Es muy difícil modificar esas posiciones, cuando la directora de Instituciones Penitenciarias afirma que la política penitenciaria será flexible en función de la consideración política que se haga. Hasta el día de la fecha se ha demostrado que el Gobierno español ha utilizado la política penitenciaria en beneficio de una estrategia política, con lo que el preso como persona pierde sentido. Yo pienso que en el carril ETA-Gobierno español el tema de los presos debe tener una solución. La misma que tuvo en el proceso de Irlanda, donde se creó una legislación especial.
¿Qué opina de la petición de militantes de EA de pedir un congreso para forzar la coalición con el PNV?
Lo vamos a observar con todo respeto. Para nosotros fue una decepción que EA rechazara la coalición porque política y sociológicamente era el mejor ejercicio que podríamos hacer. La coalición suma más que EA y PNV por separado.