Gonzalez de Txabarri: "Las heridas siguen abiertas en el PNV y debemos esforzarnos en la integración"
A sus 49 años, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri atraviesa unos días difíciles tras conocer que la ejecutiva del PNV guipuzcoano no le propondrá como candidato a la reelección como diputado general. Admite sentirse sorprendido pero a la vez emocionado por los mensajes de apoyo y solidaridad que ha recibido de «todos los ámbitos» en Gipuzkoa. Percibe una sensación agridulce, con sentimientos encontrados. Y lanza un aviso a navegantes: «Nunca me han temblado las piernas, ni en los momentos difíciles».
-¿Cómo está viviendo este momento tras conocer que la ejecutiva guipuzcoana del PNV no le propone como candidato a la reelección?
-Imagínese que la Real está en la cabeza de la tabla, con dos puntos más que el Madrid y siete más que el Athletic, que van el presidente y la directiva y descabalgan al entrenador.
-¿Sorprendido?
-Ciertamente sorprendido, no me lo esperaba, esto no entraba dentro de mis previsiones. Constato que las heridas abiertas en los últimos procesos internos en el PNV continúan abiertas y que debemos esforzarnos en la integración. Lo hemos hecho estos últimos tres años desde la Diputación Foral de Gipuzkoa en relación con el GBB y mi línea de trabajo seguirá desarrollándose también como militante del PNV en esa estrategia de colaboración. Hemos hecho ese esfuerzo de integración y tres años de gestión nos avalan. Estoy ciertamente sorprendido. A mí me resulta contradictorio aplaudir fervorosamente el proyecto Baketik en Arantzazu, a favor de la resolución de conflictos, mientras que simultáneamente se está gestionando un proceso de candidaturas en clave totalmente opuesta.
-¿Cómo le transmitió Egibar el mensaje?
-Fue un trago amargo, tanto para el presidente del GBB como para el diputado general.
-Joseba Egibar ha dicho que los nuevos tiempos políticos justifican los nuevos candidatos...
-Pretender trasladar a la opinión pública que a determinados militantes del PNV les tiemblan las piernas ante el nuevo escenario político es radicalmente falso y roza el insulto. En mi opinión, son maledicencias que evidencian miopía política, máxime cuando las direcciones de los partidos vascos están realizando un esfuerzo ingente de interrelación para llegar a un nuevo marco político. Lo que hace la política es gestionar la utopía, el arte de lo posible en la gestión de las personas y de las sociedades en la plaza pública para alcanzar mayores cotas de bienestar ciudadano. La política también lleva inherente la legítima lucha por el poder. Cuando la lucha por el poder se lleva al límite puede derivar en totalitarismo.
-¿Le parece esta decisión una venganza?
-Me parece una decisión libre de la ejecutiva regional del partido realizada en ejercicio de sus competencias. Nadie tiene derechos acumulados ni puede esgrimirlos. Pone en evidencia que las heridas abiertas en los últimos procesos siguen abiertas, que no han cicatrizado a pesar de que algunos hemos hecho un indudable esfuerzo de integración. Es una obligación de los responsables políticos que esas heridas cicatricen y conseguir un entorno de unidad. A mí gran parte de los activos que se me reconocen se los debo al PNV, por eso creo que el esfuerzo debe ser el de la integración. Estoy profundamente agradecido a los militantes del PNV por la confianza que han depositado en mí durante años y he tratado de corresponder con tesón y con rigor en la defensa del modelo social y político que representa el PNV. Sé que me quieren y me siento querido. Por ello obviaré, y además no me salen, las críticas o desconsideraciones hacia mi partido, sus burukides o alderdikides. Es una responsabilidad de los líderes trabajar en esa línea de cohesión e integración. Yo me siento querido por la militancia del PNV de Gipuzkoa y soy consciente de que esta decisión ha producido una fuerte conmoción.
-¿Ha influido su alineamiento inicial con Josu Jon Imaz en el proceso de elección del EBB?
-Parece que tiene sus consecuencias. Si el argumento es que no nos deben temblar las piernas reconozco que no soy de las personas a las que le tiemblan las piernas ni en los momentos difíciles o críticos. Cuando he tenido que tomar decisiones comprometidas las he tomado. No me temblaron las piernas con el episodio de los policías nacionales en 1981 que querían aprender euskera; o cuando participé con Joseba Egibar en 1987 en la conformación del GBB y en la reconstrucción del PNV guipuzcoano después de la escisión, ni cuando aposté junto con otros por el Museo Guggenheim, o cuando defendí posturas heterodoxas en relación con los perfiles lingüísticos, o cuando en Madrid, puesto en pie en el Congreso, me he enfrentado a Barrionuevo por el tema de los GAL; ni cuando me enfrenté a Belloch y le dije que Galindo se le estaba subiendo a las barbas; o cuando le decía a Mayor Oreja que sus posturas eran auténticos cuentos chinos. No me han temblado las piernas cuando ha habido que adoptar compromisos y dar la cara en circunstancias harto complicadas. Máxime siendo de Zarautz, sé nadar a contracorriente y a manejarme en las agitadas aguas de un torbellino.
-Egibar ha llegado a decir de usted que era un candidato "todoterreno". ¿Dentro de nueve meses al banquillo?
-Parece que está de moda eso de los militantes de base cualificados. Estoy a disposición de mi partido. Soy militante de las causas en las que creo, lo he sido toda mi vida y colaboraré activamente con el candidato que designe el PNV, porque me planteo como objetivo que el próximo diputado general sea un alderdikide del PNV.
-¿Qué le ha trasladado Imaz?
-Le he escuchado unas declaraciones que agradezco sinceramente porque sé que habla con el corazón al decir que Txabarri es un excelente diputado general. También agradezco el tono.
-Su imagen celebrando el triunfo de Imaz ha pasado factura...
-Hay gente que sostiene eso. Yo estaba en mi condición de diputado general en la sede oficial del PNV en Gipuzkoa, no podía estar en otro sitio. Estaba a punto de conocer quién iba a ser el próximo presidente del EBB. Vino Imaz, podría haber venido Egibar y celebramos que el partido tuviese un nuevo presidente y nos pusimos a su disposición. Si en lugar de venir Imaz hubiese venido Egibar la situación hubiese sido bastante parecida. Hubiéramos celebrado tener un nuevo presidente y nos hubiéramos puesto a su disposición.
-¿No piensa dar la batalla interna entre las bases del PNV?
-No, porque ya he sostenido que hay que hacer mayores esfuerzos de integración, pero he defendido con claridad que nadie discuta mi ADN político, exijo respeto en la medida en la que soy vasco hasta las cachas, soy un euskaldun comprometido con el uso del euskera, soy abertzale, soy militante de la causa vasca y mi trayectoria política en la plaza pública vasca es pública y conocida.
-¿Hay gente que la pone en cuestión?
-Hay gente bastante maledicente en esa línea y les quiero transmitir con toda claridad mi protesta en relación a determinados comentarios superficiales y cínicos que se hacen indudablemente desde la irresponsabilidad.
-¿Desde dentro del PNV?
-Sí, hay sectores empeñados en justificar determinadas situaciones. Pero esto retrata a la gente de manera natural, los discursos quedan desnudos. Yo me quedo con la imagen de mis colaboradores emocionados, conmocionados, unidos como una piña. De lo que ha pasado estos días me quedo con esa imagen y con las múltiples muestras de solidaridad que he recibido del conjunto de la sociedad guipuzcoana. Los militantes del PNV, de los votantes y de los representantes de la sociedad guipuzcoana. Un alcalde socialista ayer mismo me dijo que, en su opinión de veterano de la política, jamás un dirigente político había conseguido mayores muestras de solidaridad en toda Gipuzkoa. Me quedo con esa imagen.
Sus amigos le describen como «un animal político» y «un huracán humano». El diputado general de Gipuzkoa se afilió al PNV en 1983 y ha ejercido diferentes responsabilidades políticas. Gonzalez de Txabarri fue director de Habe, viceconsejero de Cultura, y diputado por Gipuzkoa en el Congreso durante varias legislaturas. En el PNV fue vicepresidente del Gipuzko Buru Batzar presidido precisamente por Joseba Egibar.
-¿La propuesta del GBB de cambiar de candidato revela una partida en la que el objetivo último sea condicionar desde Gipuzkoa la política de alianzas del PNV y frenar un hipotético acercamiento al PSE?
-Esas preguntas hay que hacerlas al que toma las decisiones. No entro en ese análisis porque de lo que se trata es de cicatrizar heridas, de intentar dejar lo secundario a un lado y de centrarnos en lo que nos une en torno a un proyecto político y social claro. Ahora bien, si la normalización política del país pasa por dar la razón al 100% a Batasuna en todas las cuestiones, tanto en lo político como en lo social, apaga y vámonos. Esa no es la posición del PNV.
-La gestión en los próximos meses en la Diputación, ¿no puede tener una sombra de transitoriedad?
-En absoluto, nuestro equipo trabajará intensamente con el mismo rigor y con el mismo tesón hasta el último minuto. El proyecto «Gipuzkoa Hiria» lo merece, es un proyecto de presente y de futuro, goza además de amplia aceptación en Gipuzkoa y en este momento los proyectos estratégicos del territorio y del país están definidos: el tren de alta velocidad, el puerto exterior, la regeneración de la bahía de Pasaialdea, la política social, la innovación... La próxima legislatura conocerá una eclosión. Una de las penas que me inunda es no poder estar en un momento en el que estarán culminados tantos proyectos.
-¿Cómo definiría a Jon Jauregi, propuesto por el GBB a las bases como candidato a la reelección?
-Lo deben nombrar las bases. El candidato propuesto por el GBB es un viejo conocido en el partido a pesar de su juventud. Lo conocí desde su militancia en EGI. Le ayudaré en todo lo que pueda. Cuando se es minoría en un partido se tiene que actuar en esa clave.
-Es posible que en la próxima legislatura hagan falta pactos a tres bandas. ¿Cuál es la coalición que usted prefiere?
-Lo que me ocupa y me preocupa en este momento es culminar estos nueve meses. A partir de ahí otros serán los que tengan que coger las riendas.
-¿Se considera usted «un sobrado»?
-Mis amigos dicen que soy un animal político y un huracán humano.