Iritzia
10Urria
2006
10 |
Iritzia

Fe

Iritzia
Urria 10 | 2006 |
Iritzia

Carlos Ormazabal

Iritzia

Noticias de Gipuzkoa


EL Pleno de Política General celebrado el pasado viernes 22 de septiembre en el Parlamento Vasco ha puesto en evidencia, una vez más, la obsesiva estrategia de acoso y derribo del Gobierno presidido por el lehendakari Ibarretxe que desarrollan determinados partidos del arco parlamentario. Y ciertamente, a la vista de los argumentos esgrimidos por los que se autoproclaman alternativa, uno se queda con la impresión de que, afortunadamente, tenemos lehendakari para rato.
El lehendakari presentó, en su discurso, tres partes bien diferenciadas.

Como procede en estos debates sobre el Estado de la Nación, la primera de ellas -no podía ser de otra forma- la dedicó a exponer la foto de la situación actual de Euskadi, en términos de datos macroeconómicos. Ofreció diez indicadores que, de forma sinóptica reflejan, cómo hemos evolucionado respecto a otros años y comparativamente respecto del Estado español y la media de la Unión Europea.

Una vez definida la foto, la segunda parte de la exposición del lehendakari versó sobre las iniciativas que el Gobierno Vasco tiene previsto acometer. Y la tercera consistió en una batería de seis propuestas concretas que ayuden a superar la actual situación de bloqueo en el proceso de paz y normalización.

En lo que se refiere a la primera parte de la disertación, si el lehendakari hubiese citado las fuentes de las que procedían los datos macroeconómicos que expuso, probablemente, habría desmontado las réplicas de los grupos de la oposición y nos hubiésemos ahorrado el patético espectáculo que ofrecieron, al menos, los dos grandes grupos de la oposición. Tanto el PSE como el PP trataron de rebatir los datos proporcionados por el lehendakari con no se sabe cuales otros, tal vez fabricados o inventados para la ocasión.

Ni en la foto actual, que es la que muestra los puntos fuertes, las puntos de mejora… había acuerdo. La imagen del estado de la nación -muy buena, por cierto- que ofreció el lehendakari se basaba en datos públicos del Instituto Nacional de Estadística (el INE), a disposición de cualquiera que tenga interés. Y, por si fuera poco, estaban contrastados con los del Instituto Vasco de Estadística, el EUSTAT.

Que alguien pueda poner en solfa la veracidad de los datos del EUSTAT (por eso de que lleva el término "vasco") entra dentro de lo previsible, pero que los dos grupos que han gobernado desde la Moncloa -ambos dentro de los dos últimos años- ¿duden? de los datos proporcionados por un organismo tan poco sospechoso de su fervor nacionalista como el INE ya es bastante más extraño. ¿Ignorancia? ¿Interés en falsear la realidad para desviar la atención sobre otros temas que les ponen en evidencia pero en los que no les dejan rascar bola desde Madrid? ¿O cubrir el expediente y llenar los minutos del turno?

Si se tratase de ignorancia, alguien debería pegar un buen tirón de orejas a los redactores del discurso. Agotar, sin argumentos, el turno supone incapacidad de ejercer una oposición responsable, o de ofrecer propuesta o alternativas. Pero lo más grave es tratar de desviar la atención. ¿Meros transmisores-ejecutores de las órdenes que provienen de Madrid? Para ese viaje es suficiente con arrimar los hombros a las orejas (gesto que se hace cuando se quiere decir ¡pero qué quieres que haga!) y dejarse de artificios.

Ya tienen trabajo los fotógrafos oficiales del INE si quieren buscar una fórmula que impida que queden tan en evidencia las diferencias entre los resultados del Estado y los de "comunidades autónomas" parcialmente autogobernadas, como la nuestra.

Ya encontraron una fórmula para hacer que el incremento del IPC fuese lo suficientemente moderado como para que los incrementos salariales no se desviasen mucho del mismo. Pero la realidad es que cada uno sabemos lo que nos han subido la nómina y lo que han subido el pan, o un café en el mismo periodo de tiempo.

Pero siendo muy buenos nuestros datos macroeconómicos, el lehendakari, con la honestidad que le caracteriza, también advertía del riesgo de dormirse en los laureles o de caer en la autocomplacencia. La siniestralidad laboral o el acceso a la vivienda son las asignaturas pendientes.

Por ello anunció una serie de nuevas iniciativas para acometer en los próximos tiempos: Plan de Competitividad empresarial, Ley Vasca de Empleo, Infraestructuras, Vivienda (27.000 viviendas de protección), Sanidad (nuevos centros sanitarios y dotación de equipamiento de alta tecnología), Apoyo a la Familia y Nuevo Plan de Inserción.

Estas propuestas no debieron ser oídas ni leídas por los grupos de la oposición. Ni un minuto dedicaron a rebatirlas, a definir prioridades, ni a plantear alternativas. ¿Realmente las hay? Autismo político.

La tercera parte del discurso del lehendakari -que traerá mucha cola por lo que ya habrá tiempo de volver sobre el asunto- se refirió a la activación del proceso de normalización política, con seis propuestas concretas: paso del diálogo bilateral al multilateral, acuerdo previo de mínimos para dicho diálogo, Manifiesto de Ahotsak como base de partida, acuerdo sobre la metodología de la Mesa de partidos, legalización de Batasuna y decisión de los partidos de Nafarroa e Iparralde de crear su propia mesa o integrarse en la que aquí se constituya, estableciendo los mecanismos de coordinación.

Puede considerarse fundamental la participación de la ciudadanía a través de los ayuntamientos. No es la primera vez que se hace un planteamiento de este tipo.

Ahora que nos vamos acostumbrando a leer la letra pequeña de los contratos, no es de recibo que, desde alguna instancia -lejana, claro-, nos pidan la firma con el argumento de que todo está correcto. La pregunta que nos hacemos es ¿Correcto para quien? Queremos saber lo que firmamos y qué mejor para ello que participar en la redacción del documento.

Resultados, proyectos e iniciativa política. Tres en uno, personalizados en el lehendakari como máximo responsable del Gobierno Vasco. A los que hay que añadir la única propuesta que se ha puesto sobre la mesa sobre un modelo de relación con el Estado español, refrendada por la mayoría absoluta del Parlamento Vasco. Y que trata de ser ninguneada por los autodenominados democráticos partidos españoles.

Y ello pese a que desde los escaños de la oposición se le achaca falta de liderazgo. ¡Menos mal! Ellos sí que muestran liderazgo pero sólo -y cada vez en más escasas ocasiones- para mostrarnos cómo suman sus votos cada vez que en los madriles se enciende alguna luz naranja o roja.

El lehendakari Ibarretxe tiene fe en lo que hace, cree en lo que dice y está convencido de que la gran mayoría de los vascos estamos con él. Y el 60% del arco parlamentario no duda que la clave de la resolución del conflicto está en el reconocimiento de la existencia del pueblo vasco y su derecho a decidir.

Los grupos de la oposición, por medio, en este caso, de sus líderes, han dejado bien a las claras que no se creen ni lo que se dice en los medios oficiales que ellos mismos gestionan. Y que no tienen voz propia ni en el seno de sus propios partidos. No les hace falta creer nada. Hacen lo que se les dice que hagan.

Cuestión de fe.

PARTEKATU