«Hay que buscar una convivencia pacífica entre las dos lenguas»
En julio de 2005 recibió el recado de hacerse cargo de la viceconsejería de Política Lingüística en el departamento a cuyo frente está Miren Azkarate, cargo que compatibiliza con una concejalía en el Ayuntamiento de San Sebastián, donde reside. Su formación académica, en filosofía, se deja notar en su lenguaje enramado y en la largura de sus ideas. Ideológicamente procede de Euskadiko Ezkerra. Ha participado, desde diversos cargos, en tareas de promoción y fomento del euskera.
-Acaban de crear el Instituto Etxepare. ¿Era necesario?
-Sin duda. Nuestra lengua y cultura pretenden ser abiertas al mundo. No tenemos vocación de quedarnos encerrados, queremos ser un país con una cultura y lengua que sean aceptadas y reconocidas en el ámbito mundial. Y la demanda del euskera es creciente en el mundo.
-¿Dónde?
-En muchos países. Y sus antecedentes están en los programas de lectorado de trece universidades de América y Europa, en los que el curso pasado participaron seiscientos estudiantes. Para el curso que empieza la demanda es superior. Y debemos sumar los dos mil y pico alumnos pertenecientes a las "Euskal Etxea", ligadas a las colectividades vascas. Es función de los poderes públicos, responsables de cualquier lengua, tratar de que esa lengua goce del mayor reconocimiento internacional posible y eso debe ser motivo de orgullo para los propios ciudadanos, vascohablantes o no, de quienes es patrimonio esa lengua.
-¿Está pensando incluso en quienes no conocen la lengua?
-Una lengua es patrimionio de la Humanidad. No hay lenguas pequeñas, ni grandes, no hay lenguas mejores que otras, no hay ninguna razón intrínseca a las propias lenguas que haga que tengan una situación diferente. Lo que sí hay son lenguas hegemónicas y no hegemónicas y la hegemonía o su minorización nada tiene que ver con cuestiones lingüísticas, sino con situaciones históricas, sociales, económicas.
-Sin embargo, el nacionalismo ha patrimonializado la lengua y ha impuesto políticas lingüísticas.
-Todo el mundo debe huir de patrimonializar la lengua por razones políticas o ideológicas. Los nacionalistas debemos huir de eso pero, de la misma forma, ningún ciudadano vasco debería desapegarse de su defensa, uso y fomento. Nadie debe sentirse exonerado de la responsabilidad de esa tarea común que es conseguir la igualdad social de las lenguas. No se trata solo de normalizar el euskera; se trata de buscar una convivencia pacífica, enriquecedora, de las dos lenguas.
-Habla de bilingüismo real.
-Nada puede contribuir mejor a la cohesión social. Son las dos caras de la misma moneda. Sin embargo, desigualdad y desequilibrio social son sinónimo de menor calidad en la convivencia, de tensiones, de un problema social que, sin angustiarnos, está ahí y tenemos que resolver.
-¿Cómo se hace?
-Debemos garantizar que todo aquel que desea vivir en euskera pueda hacerlo sin dificultades. Debemos garantizar la igualdad de oportunidades lingüística. No lo hemos conseguido, pero estamos en el buen camino.
-Algunos euskaldunes practican un victimismo militante.
-No comparto esas actitudes de angustia. Pero quien tiene dificultades para vivir en su lengua es el vascohablante.
-¿Y el castellanohablante?
-No se encuentra con dificultades para vivir en castellano.
-Pero puede perder su puesto en la enseñanza pública por no ser euskaldun.
-Pero el tema no se plantea en ese terreno. No se trata de una imposición, sino de reconocer unos derechos lingüísticos y de llevar a cabo políticas para que esos derechos reconocidos sean ejercitables. Tenemos una legislación acertada y adecuada que no impone nada a los ciudadanos sino que les reconoce derechos lingüísticos y a quien impone es a los poderes públicos para que garanticen esos derechos. Y tampoco es una legislación impuesta: la ley básica del euskera de 1982 contó con un consenso de gran calibre.
-Consenso entre políticos que no comparte la ciudadanía.
-La última encuesta sociolíngüística, de hace 5 años, indica que solo el 16% de la población está en contra o muy en contra de las medidas de fomento del euskera.
-Un 1% sería demasiado.
-Para mí es motivo de preocupación, pero se debe hacer posible que cada cual hable en la lengua de su elección. Nos engañaríamos si pensáramos que en esta sociedad vasca no se puede acceder a la función pública porque uno de los elementos que se exige o se valora sea el euskera y que eso sea un elemento discriminatorio. Y el propio Tribunal Constitucional, nada sospechoso de imponer políticas lingüísticas contrarias a la sociedad, así se ha expresado.
-¿Qué plazos se dan para lograr esa igualdad de la que habla?
-No se puede conseguir en diez o quince años. Con el tiempo se producen cambios en los usos lingüísticos de la ciudadanía y eso requiere tiempo y cambios generacionales. Para eso hace falta una política lingüística flexible, pragmática, adecuada a lo que son las voluntades y capacidades de la propia sociedad. Y debe ser sin excesos, pero no sin incomodidades. Si alguien pretende pasar de una situación de hegemonía de una lengua sobre otra, de un monolingüismo al bilingüismo sin incomodidades, o se está equivocando o está engañando a la sociedad. El discurso del monolingüismo es un discurso arcaico, viejo y caduco se aplique a la lengua que se aplique, también si se aplica al euskera. Con el bilingüismo nadie pierde, ni el euskera ni el castellano.
-¿Cómo ha evolucionado la situación?
-Hace 20 años el 20% de la población era bilingüe y hoy lo es el 33%; el euskera se usa en muchos más ámbitos, en los medios de comunicación, la enseñanza, la administración; los niveles de producción literaria son altísimos en cantidad y especialmente en calidad. Tenemos autores leídos en otras lenguas y muy celebrados. Hemos llegado a garantizar la transmisión intergeneracional del euskera.
-¿Para eso qué se necesita?
-Una conciencia lingüística. Cuando una lengua no es necesaria para desenvolverse en la sociedad, no goza de prestigio o está perseguida, los padres no transmiten a los hijos la lengua con normalidad, está condenada a perderse. Porque los padres transmiten a sus hijos lo que es necesario para que vivan mejor que ellos.
-¿Cuándo se produce esa vuelta esperanzadora del euskera?
-Con la llegada de la democracia y porque la propia sociedad tiene un elevado nivel de compromiso con la lengua. Y se hace también en la escuela y en la formación de adultos, que son 40.000 personas. Si alguien necesita ser reconocido, homenajeado y agradecido son los euskaldunberris, porque están haciendo una aportanción importantísima a la cohesión de esta sociedad.
-Usted sostieneque se necesita un nuevo consenso en torno a la lengua. ¿El anterior se ha roto?
-No, no se ha roto pero tampoco se ha fortalecido. Necesita ser renovado y ampliado.
-¿Ampliado a sectores de población?
-Me gusta hablar de consenso social, político y cultural. Debemos ampliarlo porque no todos asumimos como propia la tarea de recuperación del euskera. Hay sectores que se sienten alejados, como que la cosa no fuera con ellos.
-¿Qué se puede hacer por integrar a esos sectores?
-Hay un muro de separación entre el mundo del erdera y el del euskera. Una parte del mundo erdaldun vive de espaldas al mundo del euskera e ignora los productos culturales que se crean. A veces incluso los menosprecian y el desprecio de las lenguas minorizadas a veces es inconsciente. No se trata de repartir culpas.
-¿Y en el ámbito político?
-Tenemos que reconocer que se debe mover más el mundo monolingüe erdaldun que el mundo bilingüe. El mundo del euskera se proyecta como si fuera monocolor, mientras que es absolutamente plural y no está ligado a una corriente política.
-El propio mundo euskaldun ha creído en su monocolor y ha presumido de complicidades.
-No lo percibo así. Y quienes lo creen se llevarían enormes sorpresas si conocieran la producción.
-¿No se produce un acallamiento de la disidencia dentro del euskera?
-Yo creo que no.
Baztarrika: "El peor euskera es el que no se habla o no se escribe"
-El 53% del presupuesto de Cultura se lo lleva EiTB y las audiencias del primer canal con bajísimas.
-Vamos a ver. No es cierto que ETB 1 tenga audiencias bajas. Si tenemos en cuenta cuántos vascohablantes hay, que además todos sin excepción son bilingües y la lengua no es un freno que los encierre, tienen toda una oferta de televisiones, sus audiencias no son bajas. ETB 1 está dentro de la normalidad.
-Pero canibaliza una buena parte del presupuesto, mas de la mitad.
-En absoluto. EiTB no es solamente euskera, aunque una de sus funciones es contribuir a su normalización. No es cuestión de dinero, aunque tampoco voy a hacer el discurso contrario. La solución no es destinar más dinero sino que hace falta un marco legal adecuado, lo tenemos; recursos económicos, los tenemos; y compromiso, implicación, adhesión de la ciudadanía. Lo más determinante es este último. Pero, ¿acaso no es objetivo de esta sociedad preservar el patrimonio cultural? ¿Para que seamos conscientes de ello, tendremos que ver en la televisión que desaparece del mapa? Sería un escándalo mundial, como cuando desaparece una especie animal.
-Vamos a calificar los niveles de euskera. ¿El de Ibarretxe?
-Su actitud y comportamiento con respecto del euskera son modélicos.
-¿María San Gil?
-También modélico, proque prestigia el uso del euskera.
-¿Madrazo? ¿Inclán?
-Lo de Inclán fíjese si será, que usa parte sus vacaciones en aprender euskera.
-Será que tiene ambiciones.
-¿Acaso no estudiar euskera es sinónimo de no ambición? La calidad no está reñida con la cantidad, a más cantidad más calidad y habrá más elementos modélicos. Nadie debe cohibirse por no sentirse seguro con la lengua. El peor euskera es el que no se habla o no se escribe.
-¿Qué calidad tiene el euskera de hoy?
-Hemos alcanzado niveles de estandarización y de aceptación en tiempos increíbles. Habrá que mejorar, sin duda.
-¿Hay distancia entre el registro de los medios y lo que se habla en la calle?
-La hay en todas las lenguas. Tenemos que hacer un esfuerzo por dar importancia a la lengua de la calle.
-¿Cómo se hace?
-Hay que llevarla más. Uno de los grandes retos del euskera es lograr una lengua muy viva que sea usada para todo: en las relaciones con amigos, en la familia, para expresar emociones, para contar chistes, para llorar, para reír Una lengua que quienes la usan la lleven en sus entrañas. Para ello debe ser una lengua con mucha expresividad.
-Dependerá del nivel de los hablantes.
-Deben tener una competencia lingüística importante. A más competencia lingüística más la usaran. No se trata de saber más gramática, sino de tener recursos en esa lengua.