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2006
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Al servicio de la ciudadanía vasca

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Iraila 10 | 2006 |
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Jose Manuel Bujanda Arizmendi

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Noticias de Gipuzkoa


EL continente será un único pueblo; las naciones vivirán su vida propia en medio de la vida común. Una moneda continental tomando como base todo el capital de Europa reemplazará las absurdas variedades monetarias de hoy, retratos de príncipes, símbolos de la miseria, diferencias que son otras tantas razones de empobrecimiento" . Victor Hugo 1.853
Los partidos nacionalistas surgieron para defender los intereses de aquellos ciudadanos, ubicados en geografías concretas, con una historia, tradición, relaciones económicas y sociales, cultura y lengua propias que los configuraban como pertenecientes a realidades nacionales diferenciadas. Ciudadanos que no percibían cómo sus particularidades, su voluntad de seguir siendo sujeto de ellas se canalizaba, se socializaba, tomaba cuerpo y adquiría suficiente reconocimiento y respeto por parte del poder del estado en el cual estaban ubicados. Los partidos nacionalistas, disidentes políticos activos en relación a la evolución de las fronteras que la historia dibujaba, cuestionaban supuestos intocables tabúes, como eran y son los propios ámbitos de decisión. Pero es cierto también que con el paso del tiempo no todo sigue igual. El ciudadano ha cambiado, la sociedad ha cambiado, la estructura demográfica, social, económica y cultural ha cambiado también. Las mutaciones en la composición y estructura del cuerpo electoral son enormes. Las circunstancias políticas mundiales y el propio entorno personal y social, próximo y lejano, del ciudadano definitivamente han cambiando; la globalización, los flujos de personas y migraciones, los intercambios interculturales, las condiciones de vida de las futuras sociedades generadas por el imparable progreso de las nuevas tecnologías nos deparan un futuro desconocido e incluso impredecible. Así, los influjos de la sociedad llamada global no ayudan muchas veces a explicar qué significa ser (un partido) nacionalista como algo asumible y fácilmente comprensible por ciudadanos de procedencias diversas, pero también por ciudadanos oriundos que pueden considerar que la cuestión nacional, o bien está ya resuelta satisfactoriamente, o bien se trata de un tema no prioritario en una escala de valores universales.

Ante esta realidad, los partidos nacionalistas deben seguir conectando con la nueva sociedad civil que se está gestando y ello con códigos y referentes exportables, fácilmente transmitidos por la ventana al mundo que suponen los medios de comunicación modernos. No se trata de renunciar a nada de lo sustancial, en la defensa y promoción de lo pequeño y particular ante lo global, pero justamente por eso mismo, para defender mejor y ser más útiles a la sociedad vasca, a Euskadi, el nacionalismo democrático vasco debe continuar ocupando la primera línea política y esto se consigue con seguir ganando la confianza mayoritaria del electorado que en una parte nada despreciable no estaba "allí" presente hace unos años. Se trata, acorde con los tiempos, y conservando lo sustancial y útil, continuar canalizando los nuevos intereses e inquietudes de los nuevos ciudadanos de la nueva calle. De ahí la necesidad de un nacionalismo democrático vasco políticamente centrado; de ciudadanos, moderno, progresista, inteligente, que se construye a favor y no en contra de nada, vertebrador, tolerante, no excluyente, integrador, igualitario, de bienestar para todos, fraterno y afectivo, de rostro amable y humano que proclame un sí rotundo a la vida, al diálogo, al respeto entre dispares y que niegue el no, la muerte, el insulto, la confrontación por la confrontación y la incomunicación entre personas y colectivos, que rechace todo fanatismo. Necesidad de un nacionalismo vigilante de lo propio, pero consciente también de que no existe posibilidad de preservar lo particular si no es asumiendo lo universal, abriéndose e incorporándose a procesos de integración respetuosos con su propia idiosincrasia. La razón por la cual surgió el nacionalismo vasco se revalida de nuevo hoy y aquí, es la defensa y la afirmación en positivo de una personalidad colectiva que se abre solidaria al mundo. El compromiso de seguir sintonizando esa voluntad política con los intereses actuales de la ciudadanía vasca ciertamente es un reto apasionante.

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