"Tengo la convicción de que va a haber un acercamiento de presos en breve"
En lo que respecta a la pacificación, afirma que "los pasos que se tenían que dar se están dando". Pese a guardar discreción absoluta, Imaz muestra abiertamente su convicción de que en las próximas semanas el Gobierno de Zapatero va a mover ficha para poner en marcha un acercamiento de los presos de ETA. En el otro carril, el de la normalización política, también habla con entusiasmo, aunque no descarta la posibilidad de que la mesa de partidos se retrase uno o dos meses. Calcula que para final de año habrá ya unas bases sólidas para que el foro multipartito arranque.
En las últimas semanas, los distintos agentes políticos han coincidido en que el proceso de paz y normalización política se encuentra en una situación de impasse .
Yo niego la mayor. Creo que esa apreciación tiene dosis de subjetividad importantes. Hace poco más de cinco meses se declaró un alto el fuego y hace ya dos meses que se ha establecido un marco de inicio de un diálogo entre el Gobierno del Estado y ETA para poner fin definitivamente a la violencia. Por lo tanto, yo diría que el proceso de paz marcha, con toda la complejidad que tiene. Me van a perdonar que no sea más explícito, pero los pasos que se tenían que dar se están dando. Evidentemente, el proceso va a tener altibajos y hasta parones, pero ya dijimos que iba a ser un camino difícil y complicado.
¿Los pasos de los que habla podrían estar relacionados con movimientos próximos en materia penitenciaria?
Creo que, en estos momentos, puede haber elementos que favorezcan que el proceso de paz avance en mayor medida. Me refiero al acercamiento de los presos. Primero, por razones humanitarias, ya que los presos son también sujetos de derecho y sus familiares no han cometido ningún delito. Y segundo, porque hay elementos temporales que requieren más que nunca que se dé este paso. Además, tengo la esperanza de que en plazos no prolongados de tiempo se den pasos en esta materia.
¿A pesar de que los socialistas niegan ese extremo?
Sí. Yo tengo la convicción íntima de que pueden producirse en un plazo relativamente breve de tiempo pasos en esa dirección. Es verdad que, como he dicho siempre, estos pasos se tenían que haber producido hace mucho tiempo y, desgraciadamente, no se han dado.
¿Por qué el Gobierno de Zapatero no ha hecho nada cuando estaban previstos movimientos para este verano?
Eso habría que preguntárselo al PSOE. En cualquier caso, posiblemente esta materia forme parte también del propio diálogo que se pueda llevar con ETA, por lo que podría responder a una cuestión de gestión de tiempos.
¿Cree que también están gestionando los tiempos en la legalización de Batasuna?
En primer lugar, yo separaría la ilegalización de Batasuna del tema de los presos. No se puede mezclar una materia que corresponde al ámbito de los derechos humanos con un tema mucho más coyuntural y táctico como lo es que un partido político pase por ventanilla. Dicho esto, y aunque crea que todos deben dar pasos, al final Batasuna va a tener que presentar unos nuevos estatutos y pasar por el registro, porque no hay que olvidar que su legalización no sólo depende de la Ley de Partidos, sino que hay una vía penal abierta hace cuatros años a raíz de un auto del juez Garzón. Con lo cual, Batasuna va a tener también que dar pasos, por lo que en lugar de atrincherarse en sus posiciones, lo mejor es que los dé cuanto antes. Hay que poner fin a este debate estéril -el de la ilegalización- que, además, todos sabemos cómo va a terminar: con un acuerdo y con la legalización de Batasuna con unos nuevos estatutos. Ese va a ser el final de la película. Cuanto antes acabe, más avanzaremos en el proceso.
¿Y qué pueden hacer el resto de partidos políticos para evitar que el PSOE y Batasuna gestionen los tiempos en función de sus necesidades?
Lo que tenemos que hacer es incentivar el debate. Yo confío en que tanto Batasuna como el PSOE, con sus inercias y sus tiempos vayan entrando al debate.
La actitud de ninguno de los dos invita a pensar que vayan a adoptar algún tipo de iniciativa para acelerar los dos carriles del proceso...
Después de varios meses de conversaciones, tanto con los socialistas como con Batasuna, y desde las discrepancias evidentes y notables que tenemos entre unos y otros, creo que los dos mundos están haciendo desde mi punto de vista un esfuerzo por tratar de buscar y avanzar hacia unas vías de solución. Que a mí me gustaría que el esfuerzo fuera mayor en determinada dirección, es evidente que sí. Pero me quedo con que los dirigentes de unos y otros partidos están intentando acercarse a un camino de solución. El hecho de que tengamos determinados ámbitos de confianza también es una de las claves para que este proceso salga bien. A partir de ahí, todos vamos a tener que arriesgar en las posiciones que adoptamos, desde el convencimiento de que es necesario. Eso exigirá esfuerzo y capacidad de entender también las posiciones del otro.
¿Confía en que para otoño será una realidad la mesa de partidos?
Yo he hablado siempre de otoño desde un punto de vista genérico. Aunque a veces lo asociamos al 1 de septiembre, el otoño termina para el 22 o 23 de diciembre. Sin pretender hacer un debate de fechas, yo creo que es importante que los partidos acordemos los calendarios, en lugar de tener un debate público absurdo sobre calendarios. Sin hacer tabú de una fecha o de otra, creo que para finales de otoño podría haber camino o bases para iniciar un proceso de foro multipartito.
Entonces, la mesa se retrasa hasta mediados de diciembre...
Sí. Tampoco tenemos que engañar a la ciudadanía en este tipo de cosas. Los representantes de los partidos que se sienten a la mesa van a tener ya antes bastante claro que el acuerdo va a ser posible, porque nadie se siente en la mesa para levantarse al día siguiente. Por lo tanto, es importante que estas bases previas estén bien acordadas. Por lo demás, no estamos aquí para generar más frustraciones. A mí me preocupa menos que las cosas se alarguen un mes o dos meses más, si realmente las bases con las que nos sentamos todos son sólidas. No hay que ponerse nerviosos con los tiempos. Por otro lado, no hay que pensar en una mesa de partidos como tal, ya que ésta va a tener sus foros, sus grupos de trabajo, sus comisiones. Lo importante es que no haya tiempos muertos.
¿En verano han seguido manteniendo contactos entre los partidos? Parece que las cuestiones técnicas están bastante perfiladas.
En agosto, hemos seguido hablando unos con otros de una manera informal. Tiempos muertos no ha habido. En los últimos meses, hemos mantenido un diálogo bilateral, recobrando confianzas, haciendo análisis de cómo abordar ese foro multipartito. Yo confío en que en las próximas semanas podamos avanzar de forma sólida en lo que pueda ser un acuerdo sobre los procedimientos, metodologías y calendarios, e incluso sobre unas bases mínimas de agenda de contenidos que tiene que tener esa mesa. En relación a estas cuestiones ya ha habido un trabajo de contraste, que ahora tenemos que concretar.
Respecto a la agenda de contenidos de esa futura mesa de partidos, el derecho de decisión se perfila como el elemento de la discordia.
Pero habrá que abordarlo. Ese es el gran reto y va a exigir negociación, cintura y capacidad de inclusión de las distintas sensibilidades e identidades políticas que conviven en este país.
La experiencia catalana ha marcado un precedente. ¿No teme que el Gobierno de Zapatero consiga recortar, al final, el acuerdo que se alcance en Euskadi, al igual que ocurrió con el Estatut?
Yo creo que Cataluña y Euskadi son dos realidades diferentes y no se puede hacer una traslación directa de lo que ha sucedido en Cataluña, porque ni los objetivos ni la situación eran los mismos. En Euskadi, lo que estamos tratando de buscar es un acuerdo político de fondo que va más allá de lograr dos o tres competencias más. Lo cual no signifique que renunciamos a ampliar nuestro autogobierno. Creo que no se puede descuidar la transferencia de las competencias pendientes recogidas en el Estatuto de Gernika.
En definitiva, la clave está en lo que la sociedad vasca quiere ser; es decir, más autonomista, más estado libre asociado, independiente o federal.
La propuesta de Nuevo Estatuto, aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento Vasco tiene esos dos elementos. Por un lado, un acuerdo político y, por otro, define un marco de autogobierno competencial. Creo que son dos caras de una misma moneda.
Quiere decir que un planteamiento no excluye al otro. Precisamente, Egibar lanzaba la semana pasada un aviso a aquellos que dentro de su partido puedan tener la tentación de renunciar a esa aspiración soberanista por otros intereses.
Yo creo que dentro del PNV no existen esas posiciones. Cabe recordar que el documento del EBB sobre paz y normalización política fue aprobado en octubre por unanimidad. Afortunadamente, el PNV no es un partido a la búlgara. Nuestra posición es bastante clara. En cualquier caso, insisto en que el hecho de que uno reivindique un acuerdo político no significa que descuidemos en absoluto los ámbitos del autogobierno. Ya adelanto que en los próximos tres meses vamos a pelear por la transferencia de las políticas activas de empleo.
¿Las conclusiones y el trabajo elaborado en torno a la mesa de Egino ha servido o puede servir para el foro multipartito?
Yo soy un gran defensor de la metodología de la mesa de Egino. Con respecto a todas las demás iniciativas, creo que la mesa de Egino es el intento más serio que se ha hecho en este país en los últimos años por acercar lo que pueden ser posiciones respecto a procedimientos de cómo abordar la mesa de partidos e incluso sobre conceptos para que la mesa avance. Nosotros incorporamos esta propuesta al documento del EBB de octubre. Creo que sus contenidos van a ser muy útiles a futuro. Quizás habrá que coger un tipex y borrar el membrete de arriba de Egino y Elkarri para salvar las susceptibilidades de algunos, pero estoy seguro de que serán útiles.
Se refiere a las susceptibilidades de Batasuna, que renunció a participar en esa mesa.
No entiendo por qué Batasuna no estuvo y trató, incluso, de torpedear el funcionamiento de la mesa de Egino. Precisamente, ahora que se habla tanto de si crear una mesa, dos mesas o una mesa nacional que incluya a la CAV, Navarra e Iparralde, recuerdo que en la mesa de Egino había representantes de partidos navarros y Batasuna se negó a participar. Los contenidos, en cualquier caso, están ahí y serán útiles.
La propuesta de Egino planteaba también la transversalidad a la que apelan los socialistas para hacer posible el acuerdo.
La propia propuesta de Egino era muy explícita cuando decía que habrá que buscar los mecanismos para que las decisiones en esa mesa tengan mayorías cualificadas y no se permitan vetos. Habrá que buscar mecanismos de arbitraje y si esos mecanismos fallan, pues sencillamente habrá que disolver la mesa y llevar a otros ámbitos las cosas. Respecto al debate sobre si las decisiones de la mesa tienen que adoptarse por una mayoría de un 51% y o un 62%, me parece absurdo, ya que para eso ya tenemos los parlamentos. La clave para lograr el acuerdo estará en que se respete el binomio democracia-cohesión, es decir, el respeto a la voluntad democrática de los vascos y la necesidad de que esa voluntad aglutine a las diferentes sensibilidades de este país. No es realista quedarnos con la pluralidad y que esta sociedad no decida y obviemos la necesidad de aceptar un sujeto político común por parte de la mayoría de la ciudadanía.
Una tarea complicada...
Es muy difícil, pero por eso está costando tanto. Confió en que llegaremos a un acuerdo.