«La legalización de Batasuna se resolverá sola con acuerdos sólidos»
Miren Azkarate visita Bilbao en plena Aste Nagusia aunque sin tiempo para la fiesta. A una semana escasa del arranque del nuevo curso político con la reunión del consejo de Gobierno en el Palacio Miramar, su portavoz insiste casi en cada respuesta en la importancia de que los contactos entre las formaciones políticas se lleven con discreción para poder constituir la mesa de partidos sobre bases «sólidas» y con garantías de que rinda frutos.
-¿Está en crisis el proceso de paz?
-No beneficia en nada hablar de la valentía política del presidente Zapatero un día y a la semana siguiente decir que el proceso está en crisis. Hay que hablar menos, actuar con más discreción, entender que son procesos que llevan su tiempo y pueden tener dificultades. Hay que tener voluntad y valentía para afrontar los retos, no defraudar a la sociedad y seguir adelante.
-Pero, ¿dan credibilidad o no a ETA cuando amenaza con «responder»?
-ETA tiene que entender que no puede influir en esta sociedad porque no la representa. Tiene que entender que se le ha abierto una gran oportunidad que debe aprovechar, que es el espacio de diálogo con el Gobierno español. Debe dejar a esta sociedad y sus representantes tomar las decisiones que corresponden a la normalización política.
-¿Temen que el proceso de paz y el que ustedes llaman de normalización se acaben mezclando?
-En algunas declaraciones se ve que se mezclan y es algo que se suponía que todo el mundo tenía claro. El lehendakari ha reclamado que se diferencien ambos procesos desde el debate de investidura de 2001 y parecía que en la declaración de Batasuna de Anoeta, en noviembre de 2004, también quedaba claro. El proceso de paz tiene dos actores fundamentales, que son ETA y el Gobierno español. Y el proceso de normalización deriva de un conflicto político que es anterior a la existencia de ETA, en el que la sociedad vasca y las formaciones que la representan deben resolver cómo queremos que sea nuestro futuro, qué tipo de relación queremos con el Gobierno de Madrid y qué tipo de relación vamos a articular, si es que se va a articular alguna, con Iparralde. La necesidad de paz no va a resolverlo sin más.
-¿No cuentan entonces con la posibilidad de que podamos volver a los tiempos duros?
-Bueno Tiene que ser la fuerza decidida de la sociedad la que destierre para siempre el uso de la violencia. Por eso el lehendakari reclama una y otra vez cauces de participación que le permitan hacer sus aportaciones en los distintos momentos del proceso.
-¿Cómo va a concretarse esa participación?
-Algunas medidas las anunciará el propio lehendakari en el debate de política general, pero, en cualquier caso, deben ser acordadas con el resto de fuerzas políticas y, fundamentalmente, con los distintos agentes sociales. Son procesos novedosos en el espacio europeo.
-¿Será el anuncio estrella de Ibarretxe en el pleno de política general?
-Será una de sus aportaciones.
-El consejero Javier Madrazo ya ha avanzado que EB propone celebrar una consulta previa en el arranque del proceso. ¿Les suena bien la idea?
-Prefiero remitirme a lo que diga el lehendakari, lo que no quiere decir que la aportación de Madrazo no sea adecuada.
-¿Intenta el Gobierno vasco sacar la cabeza y recuperar protagonismo?
-No creo que deba plantearse en esos términos, no es adecuado ni es desde luego la voluntad con la que está trabajando el lehendakari. Se ha trabajado con discreción, debe seguirse en esa línea, y más a partir de septiembre.
-¿Cómo es posible afianzar el proceso si ETA y la izquierda abertzale siguen vinculando el fin de la violencia a réditos políticos?
-La paz no puede tener precio político, aunque la política sí puede hacer mucho por la paz. El proceso de paz se tiene que limitar a hablar de víctimas, de presos, de cómo va a abandonar definitivamente ETA la lucha armada y cómo va a entregar las armas en su momento. Confío en que la fuerza y la presión de la sociedad haga recapacitar de una vez por todas a ETA, para que vea que no puede seguir queriendo ejercer una tutela sobre la sociedad.
-¿Se cumple la "hoja de ruta"?
-Es que no sé si esa "hoja de ruta" llevaba calendario o no. Es responsabilidad del presidente Zapatero medir los tiempos. Creo que lo sabrá hacer con prudencia y discreción.
-Pero, por ejemplo, ¿debería haberse producido ya algún gesto respecto a los presos?
-El Gobierno vasco mantiene que tenía que haberse producido hace tiempo ya y que la política de dispersión no tiene sentido ahora, pero tampoco lo tenía en 2001 o 2003. Los presos pueden estar sentenciados, pero eso no quiere decir que sus familias tengan que cumplir además el castigo de tenerlos a cientos o a mil kilómetros de aquí. La política de acercamiento indudablemente facilitaría el clima necesario, pero esa reivindicación no va ligada al proceso de paz, es anterior incluso a su propia existencia.
-¿Se sienten decepcionados por la actitud de Batasuna o por la renuencia de sus bases a los términos en que se ha planteado el proceso?
-La cuestión sobre lo que esperan o dejan de esperar sus bases y sobre qué se había pactado o dejado de pactar con el PSOE la tiene que responder Batasuna. El Gobierno vasco mirará con respeto los procesos que se den dentro de cada formación política. Lo que sí esperamos de ellos es que actúen de acuerdo a lo que han venido manifestando desde la declaración de Anoeta, que reconozcan que hay realidades distintas y, por lo tanto, se necesitan probablemente procesos y tiempos que no tienen por qué coincidir todos a la vez. Y que reconozcan también que este proceso se tiene que llevar en ausencia total de violencia.
«Dos grandes claves»
-Sin embargo, ha resurgido la kale borroka.
-Son actuaciones que evidentemente deben desaparecer.
-¿Y Zapatero y el PSOE les han defraudado en algo?
-El Gobierno no va a entrar a valorar si estamos contentos o decepcionados. Va a insistir en que hay que seguir trabajando cada día para que en su momento se pueda constituir un foro multipartito con garantías. Ésa es la tarea.
-¿Se ha avanzado algo este verano en ese diálogo discreto?
-Que el diálogo se esté produciendo es el fruto más importante, porque sólo en la medida en que se produzcan esos contactos bilaterales se va a poder acordar en su momento un calendario, una metodología, un procedimiento. Venimos de haber vivido de espaldas, cada uno en su trinchera, y hay que salir al encuentro del otro, escuchar propuestas que indudablemente van a ser diferentes y llegar a los consensos correspondientes.
-¿Creían que los asideros del proceso eran más sólidos de lo que se deja traslucir o piensan que el «mareo» del que habla Ibarretxe en alusión a PSOE y Batasuna responde a una escenificación pactada?
-No va a entrar el Gobierno a hacer ese tipo de valoraciones. Ya sé que sería muy jugoso, pero eso no nos va a conducir a ningún sitio.
-En cualquier caso, ¿por qué razón quita hierro el Gobierno al escollo de la legalización?
-Porque entiende que no es ése el verdadero debate. Si se han encontrado las fórmulas para sentarse con una banda que empuña las armas, es impensable pensar que no se va a encontrar el espacio para sentarse con una formación política. En la medida en que avancemos hacia un nuevo tiempo y lleguemos a acuerdos, el debate de la legalización se disuelve automáticamente. Llegar a ese punto supone que se ha resuelto de forma natural cómo va a participar Batasuna.
-¿Y cómo va a ser?
-A nadie se le pasa por la cabeza que Batasuna siga siendo una formación ilegal, que no pueda participar en un foro multipartito o que no esté presente en las elecciones de 2007. El lehendakari y esta portavoz estamos convencidos de que es un obstáculo que se va a resolver por sí mismo en la medida en que se vaya avanzando y haya acuerdos sólidos, que serán los que den garantía real a esa mesa multipartita y aseguren que funcione, dé sus frutos y no esté abocada al fracaso.
-¿A qué achacan entonces, en expresión del lehendakari, el ruido?
-La presión mediática es así. Somos humanos. Reconocemos que hay que trabajar con discreción, pero luego siempre está la tentación de hacer declaraciones y defenderte.
-¿Estará la mesa de partidos constituida en otoño?
-Otoño dura tres meses, e incluso más. Quiero insistir en que lo fundamental no es que nos marquemos un plazo, sino que se llegue a ese foro con unas bases suficientemente sólidas para que haya garantías de que la mesa pueda dar sus frutos.
-¿Cómo son de sólidas esas bases a día de hoy?
-Eso dentra dentro del ámbito de discreción de los contactos entre los distintos partidos.
-¿Y se ha aclarado el papel que va a desempeñar el lehendakari?
-En su momento se decidirá.
-El derecho a decidir debe ser, según ustedes, una de las claves. ¿Lo amparará Zapatero?
-Ya digo que no soy propensa a hacer valoraciones de lo que piensan otros. El Gobierno vasco lo que sí ha reivindicado es que aquí existe un pueblo al que hay que reconocer el derecho a decidir libremente su futuro; y, por lo tanto, existe también la obligación de pactar cómo se ejerce ese derecho. Son las dos grandes claves en las que tenemos que alcanzar un gran acuerdo político, lo más amplio posible. Y estamos convencidos de que, en el fondo, el PSOE y el presidente Zapatero lo saben.
-¿Y la cuestión de la territorialidad no es un obstáculo?
-Batasuna en Anoeta ya hablaba de distintos ámbitos territoriales y de distintos ritmos adaptados a cada realidad. Son los navarros quienes deben decidir qué quieren hacer en el futuro y cómo quieren afrontar este debate, lo mismo que Iparralde. No puede ser que las formaciones de aquí digan a las fuerzas políticas de esos territorios lo que deben hacer. Lo mismo que reclamamos para la comunidad autónoma vasca, respetémoslo para ellos.