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2006
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Iñigo Urkullu (El Correo)

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Uztaila 23 | 2006 |
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Urkullu: "Mucha gente en la izquierda abertzale cree todavía un enemigo al rival político"
El aire acondicionado combate el calor sofocante en Sabin Etxea, donde el portavoz del PNV repasa la situación del proceso de paz, con inquietudes a la vista, y hace balance de un hecho inédito: la primera visita de parlamentarios vascos a afectados por el terrorismo fuera de Euskadi.

-Como presidente de la comisión de Derechos Humanos, ¿qué sentimiento le produjeron las quejas doloridas de las víctimas andaluzas?

-De respeto, pero también de satisfacción por la reacción sincera y honesta de ambas partes. Nosotros queríamos reconocer su sufrimiento, explicarles las actuaciones del Parlamento y mostrarles nuestra disposición a escuchar. Hubo momentos en que se habló con absoluta crudeza, especialmente sensibles, duros y dolorosos, pero necesarios también. Y hemos percibido que el hecho de que las víctimas puedan expresarse en un ámbito más suyo sí les ayuda a sentirse, por lo menos, escuchadas.

-Los colectivos más reacios, como la AVT, interpretan que esos gestos no son más que un lavado de cara tras años de desatención.

-No es cierto, llevamos tres legislaturas trabajando en favor de las víctimas; no es un lavado de cara, por lo tanto. Lo que transmitimos a la asociación andaluza lo hicimos de corazón. Si fuese un lavado de cara no tendríamos necesidad de ir al encuentro de las asociaciones a sabiendas de que íbamos a escuchar cosas como las que escuchamos. Hemos cursado una petición a la AVT y Covite para reunirnos y estamos a la espera.

-Hay voces en el nacionalismo que cuestionan que las instituciones vascas se disculpen por un sufrimiento que no han causado. ¿Van a tener que hacer pedadogía interna?

-No, si lo entendemos desde una concepción moral y ética, y como un ejercicio político en aras a la pacificación. No pedimos perdón por los atentados, porque no somos responsables de ellos. Pero sí tenemos que pedir perdón por la sensación de olvido que hayan podido tener las víctimas por parte de los poderes públicos. Es lo que hizo el lehendakari con las víctimas de Hipercor y que hacemos extensivo a todas las que ETA haya podido generar en nombre del pueblo vasco. Nadie con unos principios humanistas como los del PNV, ni nadie que se diga nacionalista vasco, puede asumir que una organización como ETA hable en nombre de la sociedad vasca y lo haga practicando la violencia, o lo hagan otros justificándola. ETA no representa al pueblo vasco. Entiendo que las cosas bien explicadas se comparten dentro del PNV.

-¿Qué sensación personal le suscita ver imágenes como las de "Txapote" y "Amaia" en los juicios por los asesinatos de Blanco y Múgica?

-Nosotros hemos denunciado que la violencia tenía un efecto perverso no sólo porque genera víctimas y no sólo para la causa nacionalista, sino también por lo que provoca en la concepción moral de la sociedad. La práctica de la violencia generaba odio entre diferentes, que ha sido utilizado como arma política por parte de algunos. Las imágenes de "Txapote" y de Irantzu Gallastegi son absolutamente deplorables, y nos llevan a pensar que no es ésa la gente que puede representar a la sociedad vasca. Es un sentimiento absolutamente sincero. Los ámbitos de la perversión de la violencia son ámbitos de categoría moral y política incuestionables.

-¿Cree que nos costará mucho recomponer todo ese tejido social?

-Yo pienso que no tanto. No creo que exista una división social en lo que se refiere a la convivencia entre diferentes, que es mucho más rica de lo que creemos. Y eso mismo es un acicate para que, si superamos la violencia, no resulte tan costoso intentar recomponer relaciones. Es cierto que habrá, entre quienes han vivido educados en el odio, a quien le cueste asumir que vivimos en una sociedad plural, cada vez más mestiza. De ahí la necesidad de la educación para la paz.

-¿Les consta que el Gobierno haya empezado ya a negociar con ETA?

-No, no nos consta.

-A tenor de hechos como la filtración de supuestos compromisos del Ejecutivo y la banda, ¿puede que el proceso no esté tan maduro?

-Nos sigue pesando la esperanza de estar ante una oportunidad histórica. Lo que no quita para que observemos este momento como uno de los típicos altibajos, delicados, en un proceso tan complejo como éste. Nos hace reflexionar mucho lo publicado por "Gara", la vuelta a posiciones anteriores a Anoeta por parte de Batasuna, que se reivindique el estatus político para los presos, que en su último comunicado ETA dé la impresión de tutelar el proceso. Pero seguimos mirándolo en positivo.

-¿Hay resistencia real en ETA y la izquierda abertzale a encarar el proceso, con todo lo que conlleva?

-El PNV es, en los últimos 30 años, el espejo del fracaso de ETA. Y no se nos escapa que mucha gente que ha justificado la violencia, pensando que debe tener como meta el logro de objetivos políticos, esté ahora en una dinámica muy simple sobre qué es lo hemos ganado y lo que no. Tendríamos que insistir, ante las inquietudes y tentaciones de esa gente, en que aquí ganamos todos o perdemos todos. Son también ellos los que ganan con un ejercicio de la política con unas reglas normalizadas, con una representación institucional. Quiero pensar que la fuerza de la política, la sociedad, el avance como sociedad y nación vasca sean un acicate para que en ese mundo, aún existiendo resistencias, se apueste por el ejercicio de la política de manera real.

-¿Sospechan que la dirección de Batasuna no ha explicado a sus bases que no hay precio por la paz?

-Es posible. Los que aparecen como la cara y ojos de esa izquierda revolucionaria son quienes están haciendo un esfuerzo por traer a la realidad política a todo un colectivo que ha vivido en el enquistamiento del todo o nada. Y se pueden estar encontrando resistencias. Pero deberíamos seguir apostando por ese esfuerzo; de lo contrario tendríamos que hacer otro análisis, porque no somos una ONG, somos un partido con unas aspiraciones y jugamos con otros que tienen las suyas. No somos desconocedores de que en ese mundo sigue habiendo un discurso del adversario político como enemigo.

-¿Eso continúa siendo así?

-Yo creo que sí. En ese mundo todavía hay mucha gente que considera al rival, al adversario político, como enemigo. Y eso no ayuda en nada a establecer una relación normalizada entre diferentes ideologías y aspiraciones políticas. Hay dentro de ese mundo quien puede tener unos objetivos que, bajo la pantalla del abertzalismo y el nacionalismo, sean revolucionarios marxistas y con unos planteamientos de utilización del proceso como herramienta de lucha.

-¿Cuánto se han acordado estos días de 1999, cuando ETA desveló los contactos secretos con ustedes?

-(Sonríe) Mucho, porque el mundo de Batasuna nos acusó de renunciar a unos supuestos compromisos y los no nacionalistas vascos, de colaborar con terroristas. Y es lo que vemos ahora en la supuesta relación de ETA y el Estado.

-¿Corre el riesgo el Gobierno de caer en la misma fascinación en la que parece que ustedes también cayeron hace ocho años?

-Siempre existen esos riesgos ante estas oportunidades. Nosotros obramos con franqueza y honestidad. Es probable que en el ámbito del Estado español y del Partido Socialista haya habido riesgos de fascinación, porque la oportunidad, ante un PP que les está acosando como lo hace, quizá lo propicie así.

-¿Les favorece la bronca PSE-PP?

-No nos está preocupando eso. Fíjese que podríamos haber denunciado la incongruencia del PSE al mantener unos pactos en unos municipios en los que nosotros, además, fuimos la lista más votada. No lo hemos hecho ni lo vamos a hacer. Nosotros, en el pasado, tomamos decisiones sobre Batasuna o Euskal Herritarrok, como tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Cada partido sabrá cómo actúa en su relación con otros. Esto nos lleva a pensar que entre el PSE y el PP siguen primando intereses que van más allá de los objetivos de una relación normalizada.

-Según su análisis, ¿el PSE debería haber roto con los populares tras el vídeo de la rosa y la serpiente?

-Lo que tengan que hacer lo decidirán ellos. Pero yo, como miembro del PNV, no habría admitido que me asociaran con un anagrama de ETA y seguir valiéndome de unos pactos con aquellos que lo hacen.

-¿La actitud de San Gil y los suyos cierra también cualquier posibilidad de entendimiento con ustedes?

-No, abogamos por que el diálogo sea lo primordial y por sumar a todas las formaciones, aunque hoy en día se nos hace impensable llegar a un acuerdo con el PP.

-El PSE se resiste a preparar ya, entre todos, la mesa multipartita.

-Eso es lo que nos preocupa, que los socialistas y Batasuna se estén poniendo condiciones imposibles y quieran llevar así a rastras al resto. Si el Partido Socialista no puede ir más allá hasta después de las elecciones generales, él sabrá. Y si Batasuna no puede ir más allá, porque hasta las municipales tiene que tener a su gente educada de una manera, Batasuna sabrá. Pero sus pretensiones propias no responden a la demanda de la sociedad.

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