Montero: "Para que el proceso salga bien, todos deberán traicionar en parte a los suyos"
Buen conocedor de los entresijos de una negociación entre ETA y el Gobierno -aconsejó a la banda en Argel-, reconoce su temor a que el proceso abierto pueda fracasar, como en tiempos de Felipe González. Mantiene la esperanza, no obstante, de que la organización terrorista se dé cuenta de que tiene «mucho que perder», más incluso que el PSOE, si no se alcanza la paz.
-¿Cómo ve el proceso de paz?
-Con una perplejidad y preocupación crecientes. Me daba la impresión de que los prolegómenos estaban más atados. Sé por qué fracasaron los anteriores procesos, participé en el de Argel. No existía una agenda política clara. No puedes empezar a hablar de quiénes somos los vascos, de dónde venimos... Hay que hablar de cómo se resuelve una confrontación armada con un Estado democrático. Ahora también parece que todo está cogido con alfileres.
-¿Qué le hace creerlo?
-Elementos estratosféricos como algunos jueces creativos o filtraciones periodísticas en un medio oficioso de hechos que pueden haberse tratado entre ambas partes y que me llevan a pensar en los peores momentos de Lizarra.
-¿Ve algún peligro más?
-Que no sólo el PP está en contra. Hay grupos mediáticos en contra bajo criterios irracionales. Usan argumentos que probablemente no sucederán nunca, como la autodeterminación o la desmembración de España. A ellos se suma parte de la jerarquía eclesial, víctimas...
-¿Es excesiva la actitud del PP?
-Quisiera hacer dos preguntas al PP. ¿Están dispuestos a pechar en una confrontación electoral la carga de que esto no salido adelante por su oposición? Y, si sale bien, ¿qué van a decir a sus electores? La apuesta al todo o nada es excesivamente audaz y posiblemente letal.
-¿Se requería más cocina previa?
-El problema es que el menú se ha quedado muy corto al juntarse gente del PSE y Batasuna. Si se hubieran juntado Gobierno y ETA, hubiera sido más largo. Aunque pudiera haber ocurrido que los comensales se hubieran ido en el aperitivo.
-Después de tres años sin muertos, cuesta pensar en una vuelta atrás.
-ETA tiene mucho que perder. El Gobierno también, unas elecciones y algo más. Sería grave para el PSOE, pero no definitivo. ETA puede pensar que su derrota va a ser tan abrumadora que se parezca a la imagen de los independentistas puertorriqueños saliendo de la cárcel tras 40 años de prisión, encanecidos, abuelos venerables. ETA tiene mucho que perder, a pesar de sus contradicciones internas.
-¿Por ejemplo?
-A "Txeroki", que entró en la lucha armada no hace mucho, cuando le digan que se ha acabado, tendrá la sensación de que le han birlado la guerra. Se preguntará cuándo le mentían, si de chaval con lo de "Jo ta ke Independentzia arte" o ahora con lo de dialogar con el enemigo.
-¿Será la mayor dificultad?
-Shlomo Ben Ami decía que lo más complicado en un proceso de paz es convencer a los propios. Señalaba que hay que traicionar en parte a los propios para que salga bien. Y, en un Israel muy militarizado, quien negocia pierde las elecciones. Quien lo concatene todo será un estadista.
-¿Lo ve en Rodríguez Zapatero?
-No me atrevería a decirlo aún. Sí es cierto que sacó muy rápido las tropas de Irak, aunque le colocaba en una situación incomodísima con Estados Unidos. Y en Cataluña hemos visto que además de ser hábil es lábil, al empezar diciendo una cosa y darle la vuelta. ¿Hasta cuándo va a estar en estado de gracia? No le queda mucho tiempo. Le quedan las decisiones en las que algunos le llamarán traidor, ya lo ha hecho la madre de los Pagaza, y tendrá que arriesgarse a que el proceso de paz no signifique el triunfo electoral. Batasuna y ETA deberán hacer algo similar con los suyos.
-¿Cuál es el mayor riesgo de todos?
-La pérdida de la confianza entre la izquierda abertzale y el PSE, y entre ETA y el Gobierno. Que ETA empiece a decir, como los indios sioux, "hombre blanco habla con lengua de víbora", y que el Gobierno diga: "éstos nos están entreteniendo".
-¿Cómo se mantiene la confianza?
-Con datos objetivos. Hay instrumentos legales en materia penitenciaria que permitirían cambiar de grado a presos, aproximarlos... Cuando dos grupos enemistados quieren acercarse se entregan dones mutuos. El de ETA ha sido el alto el fuego, aunque ahora deba perder ensoberbecimiento político.
-Si se acerca a presos, parecerá que sólo cede el Gobierno.
-Es lo que toca. Siempre advirtiendo de que en una democracia nadie se sale con la suya. ETA tendrá que aceptar que sus principios de máximos no van a salir.
-¿La izquierda abertzale está preparada para este momento?
-Va a tener serios problemas para controlar a los suyos. Así interpreto lo de "Gara" esta semana.
-¿Otegi podrá controlarlos?
-Con dificultades, como le pasó a Gerry Adams. Tenemos el inconveniente de que, en Irlanda, Sinn Fein e IRA eran lo mismo. Es una debilidad para esta negociación.
-¿Es posible una fractura como algunos vaticinan en Batasuna?
-La fractura sólo podría darse si nos quedamos en una larga siesta española donde no pase nada, pero sí pasa porque hay detenciones.
-¿Batasuna debe legalizarse ya?
-Sí. Otegi no ve lógico que el Gobierno hable con ETA y no con ellos. Pero son dos planos diferentes. No puede ser que un partido fuera de la legalidad participe en la política. Tendrán que estar dentro. E ingeniería jurídica no les va a faltar a mis antiguos compañeros.
-¿Hay margen con un cambio de nombre y estatutos y los mismos dirigentes? Con Otegi, Barrena y Permach pendientes de sentencias
-Pero es que no han perdido sus derechos civiles y políticos. No hay una sentencia firme contra ellos.
-¿Le sorprende que Otegi desmienta a "Gara" y ayude al Gobierno?
-No. El hombre tiene talento. Haber ratificado esa información era casi suicida. Y lo ha hecho con cierta elegancia política, aunque forzado.
-Esa noticia da a entender que no sólo el PP no lo ve claro.
-Es lo que pasa en estos momentos de espera. Surgen teorías conspirativas. He llegado a oir que todo lo que ha hecho Marlaska ha sido inspirado por Zapatero, que, como en la técnica del pulpo, quiere golpear para que se ablande la carne.
-¿Cabe el derecho de autodeterminación en este proceso de paz?
-Al menos existe, a pesar de lo que diga Zapatero. Existe porque la ONU recoge que todos los pueblos tienen derecho de libre determinación.
-¿Como en Montenegro?
-Ese caso lleva tres supuestos que no veo en el Estado español. El primero, la implosión de un imperio como el de Yugoslavia; el segundo, que el Estado anfitrión, Serbia, estaba a favor del ejercicio de ese derecho; y, el tercero, que la UE no sólo intervino, sino puso condiciones.