Iritzia
15Uztaila
2006
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J´accuse aussi, vive la verité !

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Uztaila 15 | 2006 |
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Jose Manuel Bujanda Arizmendi

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Noticias de Gipuzkoa


La manipulación en su sentido más amplio es influenciar en el comportamiento social y tiene la función específica de ocultar la finalidad real que persiguen los “persuasores”, es por lo tanto crear una disposición difusa a aceptar positiva o negativamente ciertos mensajes interesados. La manipulación actúa enmascarándose a través de manifestaciones que frecuentemente en la apariencia no tiene la finalidad de modificar actitudes y conductas sociales. La manipulación se vehicula a través de la sofisticación de las noticias y de la poderosa elaboración de los mensajes hábilmente filtrados y está dirigida a la creación de apoyos de colectivos alrededor de valores y de ideas que el poder político de turno considera interesantes a la existencia y al desarrollo de los intereses de “su” sistema. En sentido estricto, la manipulación hace alusión al proceso que precede a la formación de la opinión buscada y con su específica configuración del lenguaje y de la imagen, atontan, alegran, agobian, asustan y en resumen, en un esquema intelectual previamente configurado, proyectan un enjuiciamiento valorativo de acuerdo con las representaciones interesadas al uso.
El manipulador, elija el lector el sujeto activo, buca con la perseverancia de aquel infausto Goebbels la”formación” de la opinión pública y pace en el campo de la tensión de las fuerzas políticas actuantes. El manipulador, insisto en que el lector busque el sujeto activo, con uniforme, traje o toca, tiene por bueno la tentación de por la vía de los medios de comunicación de masas instrumentalizar la información y la verdad en el sentido de los propios intereses, la coloreay la lleva desde el nivel de la facticidad al de la subjetividad manipuladora. Manipulación jurídica es lo que está ocurriendo en el campo de la llamada Justicia Española. Pablo Muñoz y Gorka Agirre, Gorka Agirre y Pablo Muñoz, son entre otros, la gota que colmaría el vaso de la paciencia de Voltaire y de su concepción de la separación de poderes, estos dos últimos son víctimas propiciatorias de ocultos y a veces inexplicables intereses de jueces proclives al estrellato más o menos frustrado, a la celebridad mediática del aplauso fácil y al ocultamiento o solapamiento de historias que los seres normales de a pie, ciudadanos más o menos bienpensantes, no somos del todo capaces de evaluar. Existe, por supuesto que sí existe, la manipulación jurídica.

Estos días Francia recuerda el “error” Dreyfus, aquel militar judío alsaciano, injustamente acusado de espiar a favor de los alemanes, degradado, humillado y vilipendiado en 1.895, patriota francés donde los hubiere, honesto y coherente, valiente y corajudo, víctima de la “razón de estado” del momento. “Su rehabilitación es la victoria de la República, del rechazo del racismo y del antisemitismo, de la defensa de los derechos humanos y la primacía de la justicia” sentenció hace pocos días Chirac rindiendo homenaje al militar vilipendiado y sometido a trato degradante. Emile Zola autor del famoso “J´accuse” dirigido al presidente de la República en defensa de Dreyfus y publicado en “L´Aurore” un 13 de enero de 1898 y condenado por ello a un año de prisión me ha dado pie a elegir el título que encabezan estas líneas, “Yo también acuso”. Y lo digo mascullando con las tripas cada vocal, cada consonante y cada sílaba. Medidas preventivas abusivas, secretos de sumario vergonzantemente violados, jueces estrellas, consejo de poderes judiciales amordazados por intereses inconfensables y el silencio de muchos me ayudan inevitablemente y sin remedio alguno en la elección del titular. Y todo esto lo digo, porque así lo creo sinceramente, y por supuesto y por si acaso, a quien corresponda, con todos los respetos habidos y por haber. Acabo con las mismas palabras que gritó el reintegrado comandante Dreyfus al ser rehabilitado: “Viva la Verdad”.

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