Imaz: "En pocas semanas estará encauzado el problema de la ilegalización de Batasuna"
Tarde de viernes en Beasain. El presidente del EBB, Josu Jon Imaz, se dispone a dar una charla en el batzoki y a compartir cena con los afiliados de la localidad. Ha almorzado en casa de su madre en su Zumarraga natal e incluso pudo disfrutar de una siesta reparadora. A pesar de las aristas judiciales, después de que él mismo haya sido objeto de otra denuncia a cargo de la plataforma ‘España y Libertad’ por reunirse con Batasuna, el máximo líder jeltzale no ha perdido ni una micra de su proverbial energía y optimismo.
Se está poniendo peligroso el dialogar con Batasuna...
Es posible que no hayamos tenido un momento de tanta esperanza en los últimos 70 años, aunque es verdad que en este momento hay actitudes que no son de recibo, como las que están tratando de dificultar el diálogo desde algunos ámbitos judiciales. Por ejemplo, no es homologable en la Europa democrática que a un presidente de gobierno como el lehendakari se le trate de limitar el derecho a la interlocución política. ¿Alguien puede imaginar que se hubiera tratado de encarcelar a quienes en su momento dialogaron en Sudáfrica con Nelson Mandela o con Gerry Adams en Irlanda del Norte? Todo esto es un auténtico sinsentido democrático.
¿Qué nivel de dificultad añade esta situación al proceso?
Es una cuestión que afecta a los derechos fundamentales para la interlocución política de un presidente de gobierno, en el caso del lehendakari, o del presidente de la Ejecutiva de un partido como el PNV; y no vamos a renunciar a ese derecho. Esa es nuestra obligación política e incluso moral porque el diálogo entre los partidos políticos es, en estos momentos, un elemento absolutamente indispensable para consolidar la situación. Espero que las cosas volverán a su cauce pero, en cualquier caso, nuestra posición va a ser muy nítida. Vamos a mantener la interlocución política y yo tengo prevista para esta misma semana una reunión de trabajo con Batasuna.
Sin ¿Hay un interés común entre las organizaciones denunciantes y parte de la judicatura para torpedear el proceso?
Hace unos días salía en la prensa Enrique López, portavoz del CGPJ, hablando de las inaceptables críticas que, a su juicio, recibe el Poder Judicial. Quiero separar siempre a la mayoría de la Justicia y de los jueces que pretenden hacer su trabajo lo mejor posible, pero hay una realidad derivada de que algunos elementos del estamento judicial, empezando por el propio Enrique López, provienen de una época en la que eran designados por el Partido Popular. No nos engañemos. El presidente del TSJPV [Fernando Ruiz Piñeiro] también fue nombrado por un CGPJ con una mayoría política clara del PP. Esto no lo digo yo, lo han afirmado y denunciado algunos miembros del mismo CGPJ.
¿Hay contaminación política?
Desde luego, hay una serie de personas en el mundo de la judicatura que están fuertemente influenciadas por una determinada tesis política y lo que no es aceptable es la traslación de esa tesis, que toda persona puede tener.
¿Las autoinculpaciones son la muestra de esa determinación política?
Lo decía esta semana muy claro el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu. Al final, cuando yo me entrevisto con Batasuna no es el ciudadano Imaz quien lo hace, sino que se trata de una vocación, de una voluntad del PNV para mantener una interlocución política. Es el partido como tal el que está comprometido en mantener un diálogo con el conjunto de fuerzas políticas. Tampoco el lehendakari actúa como el ciudadano Ibarretxe, sino como presidente de un Gobierno que tiene un acuerdo de tres partidos en el que hacemos del diálogo un instrumento necesario para avanzar hacia un escenario de convivencia.
¿A qué achaca esta derivada del proceso en este momento concreto, cuando parece que tras la verificación se establecerán nuevas dinámicas políticas? O dicho de otra forma: ¿Qué papel está jugando el PP en esta situación?
Estamos en una situación muy esperanzadora que, de forma objetiva, apunta hacia la paz, sin olvidar que también puede contener bases para la normalización política y la convivencia. Es un momento en el que tenemos que acertar entre todos y por eso me preocupa que nos enredemos con este ruido de fondo. Algunos están interesados en que exista para que todos nos centremos en él. Enmarco este ruido de fondo en lo que dice en las últimas semanas el PP, manteniendo una estrategia de tensionamiento que llega hasta el absurdo.
El problema de fondo sigue siendo la situación de ilegalidad de Batasuna. ¿Se le dará una salida a muy corto plazo?
El Gobierno socialista y Batasuna tienen la obligación y la responsabilidad de resolver este problema en las próximas semanas. La Ley de Partidos fue aprobada por el PSOE junto al PP, pero Batasuna tiene que tratar de contribuir también para buscar el mecanismo que dé solución a su propia ilegalización. Les hemos trasladado un mensaje claro en privado: sería bueno que en pocas semanas se solucione esta cuestión de manera definitiva. No puede demorarse más allá del verano.
A tenor de las conversaciones que usted mantiene, ¿estamos en vísperas de la relegalización de la izquierda abertzale?
Si todo avanza con normalidad, en pocas semanas estará encauzado el problema de la ilegalización de Batasuna. Esto debe producirse mediante un mecanismo acordado entre el Gobierno socialista y la propia Batasuna.
Todo está a expensas de la verificación del alto el fuego en el Congreso. ¿Será el punto de arranque de una nueva fase en el proceso?
Si las cosas van bien, el proceso debe discurrir con cierta celeridad. Hay algunas cuestiones que deben ser reconducidas en el corto plazo. Por citar un ejemplo, en política penitenciaria se deben dar pasos en las próximas semanas. Hay que abordar de forma inminente el acercamiento de los presos en el contexto del diálogo Gobierno-ETA.
El PP se va a resistir con fuerza...
En el mal llamado Debate sobre el estado de la Nación planteamos al PP su propia contradicción en esta materia cuando pusimos sobre la mesa una resolución que aprobó en octubre-noviembre de 1998, a los cuatro meses del asesinato del concejal Zamarreño. Con unas circunstancias bastante menos consolidadas que las actuales, el PP, desde el Gobierno, trasladó un texto al Congreso en favor de una política penitenciaria consensuada, dinámica y flexible que acompañase a un proceso de paz. Debería haberse hecho hace mucho tiempo, pero, ahora, en el marco de las conversaciones con ETA, ese paso tiene que llegar en breve plazo.
¿Está justificada la demora en la comunicación de Zapatero al Congreso?
Bueno, han sido dos o tres semanas de retraso, porque la comunicación estaba prevista para el día 6. Si ese retraso tiene como objetivo que el Partido Popular no se sitúe en las antípodas del proceso, estará justificado.
¿Será baldío ese esfuerzo?
Todo indica que sí, pero es positivo tratar de que la fuerza que es oposición en el Estado y es la tercera en Euskadi esté, desde sus propias posiciones, favoreciendo un marco de diálogo. Hay condiciones objetivas mejores que en el 98 para abordar un proceso de paz. El PP tiene que contribuir, como mínimo, con la misma lealtad al proceso de paz con la que todos contribuimos en el 98.
¿Es recuperable el PP para el proceso?
No es fácil, porque las posiciones se están apalancando mucho, pero no podemos permitirnos el lujo de que el PP permanezca como un meteorito de trayectoria errante en este escenario, con los riesgos que eso tiene para el proceso de paz y su estabilidad a largo plazo. La solidez del proceso exige un intento serio por atraer al PP al acuerdo.
¿Está gestionando bien el Partido Socialista el escenario actual?
El PSOE ha cometido errores importantes en estas últimas semanas. Uno de ellos fue que el anuncio del inicio de conversaciones con ETA se produjera en un mitin del PSE-EE. La sociedad percibe con claridad cuándo alguien está tratando de utilizar en clave partidista los elementos del proceso.
¿Tiene razón Rajoy al sentirse engañado o al menos desinformado por Zapatero tras el Debate sobre el estado de la Nación?
Tengo claro que no es buena la sensación de desinformación que sufrió Mariano Rajoy, sintiéndose además debilitado en su propio partido al salir a la tribuna de oradores desconociendo lo que Patxi López tenía previsto anunciar esa misma noche. De la misma manera que algunos conocíamos ese movimiento, hubiera sido bueno que el PP también estuviera al tanto.