Iritzia
14Ekaina
2006
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Sí al Estatut de Cataluña

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Ekaina 14 | 2006 |
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Por supuesto que es cierto que el texto final no es el aprobado por el 90% del Parlament de Cataluña el 30 de setiembre de 2005. Pero tan cierto como ello también es evidente que el texto resultante es razonablemente muy satisfactorio a pesar de los cepillados, y es evidente también que supone un razonable y sustancioso avance, mejora la financiación, amplía competencias, equipara las lenguas catalana y castellana, crea un Consejo de Justicia de Cataluña, es fruto de un consenso bastante equilibrado, no por supuesto tan amplio como sería deseable, pero sí políticamente practicable y viable. Así la Generalitat ostentará de forma íntegra las potestades legislativas, reglamentarias y función ejecutiva. La financiación prevé gestionar una importante cantidad de impuestos e instrumentos recaudatorios, se incluye el término "nacional" referido a la bandera, la fiesta y el himno.
En definitiva es innegable que el Estatut es útil y provechoso porque garantiza mejor que antes nuevos y necesarios instrumentos para un marco autonómico que ha dado muy buenos resultados para la sociedad catalana, pero que obviamente después de 27 años se ha quedado muy estrecho. Entonces y si ello es así, ¿por qué desaprovechar esta buena ocasión y coincidir con el PP en el mismo "no"? Pienso si realmente ERC desea que gane el "no" yendo de la extraña y mano del PP y que, como primera derivada, prefiera realmente que continúe en vigor el Estatut de 1979... y que como sucesivas derivadas le traiga sin cuidado a ERC destrozar un tripartito que ellos mismos impulsaron en contra de CiU, y/o que conviertan al Gobierno de Cataluña en un fantasma de corto futuro, imposible recorrido y abocado a unas inevitables elecciones anticipadas de dudosos resultados y de desconocidas consecuencias, incluso para la propia ERC. A uno le saltan las dudas de si lo que realmente desean y calculan es que gane el "sí" y guardar ellos así la estética y el discurso inmaculado de la virginidad soberanista catalana... pero en ese caso, y eso sería muy feo, algo así como la conducta de esquiroles que sin hacer nada se aprovechan del sacrificio de sus compañeros.

A uno en definitiva le resulta incomprensible imaginarse a los dirigentes de ERC brindando por el triunfo del "no" junto con la alegría desbordante del PP, contrastando con el disgusto y los rostros preocupados del PSC, ICV y CiU. Eso sería como ir a un referéndum propugnando una opción pero deseando con la boca pequeña que triunfe la otra. Un absurdo. Hoy es difícil imaginar que alguien, ni el más optimista (por el "sí") ni el más pesimista (por el "no"), hace algunos meses preveyera que ERC y el PP coincidiesen con idéntico voto el próximo referéndum. Estimo que nadie en su sano juicio profetizaría que Josep Lluís Carod Rovira y Mariano Rajoy, que Rajoy y Carod votasen lo mismo. Es más, jamás se le hubiera ocurrido imaginarse al propio Rajoy que sus aliados objetivos en el referéndum fueran precisamente los independentista republicanos de ERC. Porque objetivamente, y aunque a sus militantes les moleste, su voto y el voto del PP son el mismo, y son sumandos de una misma suma que da un resultado, un resultado sin matices ni explicaciones.

Argumentar a favor del "no" en base a los recortes sufridos no puede derivar en motivo de inesperado regalo y jugosa baza política para el PP. Porque sólo por ese "pequeño" detalle a un nacionalista catalán progresista se le tienen que abrir y sangrar las carnes de la cordura y de la sensatez política. El "no" del PP es entendible, pero no es comprensible el "no" destructor, incoherente y patético de una ERC que ha estado larga y confortablemente en el calorcillo del regazo del PSOE.

No es comprensible el "no" de una ERC que con su carácter malamente entendible como asambleario ha puesto en dificultades y contradicciones a sus dirigentes y hasta al propio sentido común tradicional de la clase política catalana. Porque en política se puede hacer de casi todo, menos el ridículo. Y hablando de ridículos... se puede defender o denunciar el Estatut, se puede ser partido con responsabilidades de gobierno o de pancarta y oposición, se puede sostener una línea o la contraria, pero lo que no se puede es simultáneamente lo uno y lo otro, o todavía lo que es peor, ni lo uno ni lo otro. Así, hay que recordar relativamente hace poco decir a Carod Rovira: «Me va a ser muy difícil decirle a la sociedad catalana: Pueblo de Cataluña, id a votar ‘‘no’’» o esta otra: «Nadie en ERC se imagina haciendo campaña por el "no", empezando por mí mismo». Lo cierto es que en un principio se amagó con la abstención, luego con el voto nulo y para por fin decantarse por lo inesperado por todos, por el absurdo incluso por él mismo, el "no". ¿Seny catalán o rauxa?

Ojalá gane el "sí", ganaría Cataluña, no ganaría un PP negativo recolector de firmas inútiles plenas de fobia anticatalana y sí ganaría una sociedad hoy estupefacta ante el ridículo y la falta ideológica política del hasta ahora su gobierno tripartito. El voto negativo de ERC será el voto de la inmadurez política, será un error estratégico grave, partidista y no de interés general. Sabiduría y visión de futuro para la sociedad catalana, que el pueblo de Cataluña acierte en su elección y alcance mayores y mejores cotas de autogobierno y de bienestar, a pesar de los graciosos cepilladores y de los que anteponen lo óptimo a lo bueno y a lo posible, a pesar de los jacobinos y a pesar de los que se confunden al interpretar las claves de la política en parámetros equivocados y sin salida del "el todo o la nada".

Ojalá que por estos lares vascos también unos y otros hayamos aprendido algo. Suerte a Cataluña y manos a la obra en una Euskadi donde el "no imponer y no impedir" y el "derecho a decidir y la obligación de pactar" están destinados a poner a prueba a la clase política, a la vasca y a la otra. Suerte, visión de futuro y sentido de la responsabilidad a unos y otros, a los de aquí y a los de allí.

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