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Artur Mas (El Correo)

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Ekaina 09 | 2006 |
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Mas: "La ambición nacional de CiU no tiene un límite concreto"
Con 50 años recién cumplidos, Artur Mas sostiene que el horizonte político de su generación es el Estatuto que el Parlamento catalán aprobó el 30 de septiembre de 2005, modificado después en el acuerdo que él personalmente cerró con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa en enero. Aunque, puntualiza el presidente de Convergencia i Unió, «la ambición nacional» de su partido «no tiene límite concreto». «Me imagino que el presidente prefirió pactar con quien le daba más garantías de estabilidad. El tripartito y Maragall lo han hecho tan mal que es difícil pactar con ellos nada importante», arremete, tras concluir uno de sus primeros actos de campaña en el Fossar de las Moreras, la plaza que homenajea a los caídos en el sitio de Barcelona de 1714. Los simpatizantes que han acudido a este lugar emblemático para el nacionalismo catalán le asedian para que les tranquilice. «¿Vamos a gobernar otra vez, president?»

-Los dos principales partidos que piden el sí al Estatut andan a la greña. ¿Esta campaña es más bien la precampaña electoral?

-Estamos haciendo una campaña absolutamente en positivo porque estamos convencidos de que vale la pena y es una oportunidad que no podemos perder. Lo único que no entendemos es que ERC acabe diciendo que "no", no tanto por los contenidos, porque ellos están dispuestos a pactar por menos, sino simplemente porque CiU ha tenido un protagonismo muy importante. Pero lo teníamos que tener porque somos la primera fuerza en Cataluña por voluntad de la gente. Por lo tanto, no acabamos de entender que por un ataque de celos y por envidia se pueda decir que "no" al mejor avance y reconocimiento nacional que Cataluña ha tenido en tres siglos.

-Me refería más bien al PSC y a la pugna en clave preelectoral.

-Con el PSC es otra cosa. Coincidimos en el "sí" al Estatut a pesar de que el PSC en la negociación no ha pintado nada. Sí que ha tenido influencia el PSOE pero no el PSC, que ha sido la figura ausente en esta negociación, sin perfil propio. El peso de la negociación lo hemos llevado nosotros y el PSOE. Coincidimos en el "sí" pero no en muchas más cosas. Ya vendrán tiempos en donde nos tendremos que pelear democráticamente con mayor contundencia porque no queremos un nuevo Gobierno socialista en Cataluña.

-¿Por qué tienen los catalanes que votar "sí" a un Estatuto que ustedes mismos reconocen que no colma sus aspiraciones?

-Por un razón muy sencilla: porque tampoco el Estatuto del 30 de septiembre colmaba todas nuestras aspiraciones. Un Estatuto es un pacto dentro de Cataluña y con las Cortes españolas y en todo pacto nadie impone al cien por cien su criterio. En toda negociación hay que saber ceder por una parte y por otra. Ahí ha cedido CiU en parte, ha cedido el PSOE en parte y al final hemos llegado a un punto en común que es lo que hace posible el Estatut. Si nadie hubiese cedido en nada nos quedaríamos como estábamos, con el Estatut de hace 27 años.

-Si no es este Estatuto ni tampoco el del 30 de septiembre, ¿cuál es la "estación término" para CiU? ¿El derecho de autodeterminación?

-No podemos cifrar la estación término por una razón muy sencilla, porque nadie sabe lo que va a ocurrir en las próximas décadas. Nosotros fijamos un horizonte el 30 de septiembre, que es un horizonte para una generación, mi generación. Tengo 50 años recién cumplidos, mi generación quiere llegar hasta el horizonte que marcó el Parlamento de Cataluña el 30 de septiembre por el 90% de los votos. Pero otras generaciones vendrán después y no sé que querrán hacer con Cataluña, no sé cómo habrán evolucionado las cosas. No hay que poner puertas al campo, la ambición nacional de CiU no tiene un límite concreto. Nosotros siempre vamos a trabajar para que el autogobierno y la libertad de Cataluña sean los mayores posibles, igual que trabajamos para un Estado plurinacional.

-ERC sostiene que la única razón para votar "sí" a este Estatuto es salvarles la cara a usted, a Zapatero y al pacto de «rebajas» al que llegaron en enero.

-El Estatut no es para reconocer el mérito de nadie en concreto, no es para reforzar a Zapatero ni a Mas ni a Maragall ni a CiU ni a nadie en concreto, es para reforzar Cataluña. Lo que pasa es que aquellos que actúan solamente en clave de partido -y ERC actúa normalmente así- son incapaces de ver más allá de sus propias narices. Es evidente que el interés del partido les lleva en este momento a votar "no" simplemente porque no pueden digerir que CiU tuviera un protagonismo muy superior al suyo en esta negociación.

-Pero casi todo el mundo coincide en que lo que se juega el 18-J es sobre todo el futuro inmediato de todos ustedes, los líderes catalanes.

-No. Se juega el futuro de Cataluña como pueblo, como nación y como sociedad. Lo demás se jugará en otoño, que para eso tenemos elecciones dentro de cuatro meses.

-¿Y no temen que pueda darse un cierto voto de castigo por ejemplo contra Maragall, visto el devenir del tripartito?

-No sé lo que va a hacer la gente, pero desde CiU, con una visión de país, estamos insistiendo en que no hay que castigar a nadie este 18 de junio. Seguro que hay gente que quiere castigar al tripartito y al presidente Maragall, incluso en nuestras propias filas, pero ahora no toca. Tocará en otoño, insisto. Si alguien quiere jubilar a Maragall, que lo jubile en otoño. Si alguien quiere jubilar al tripartito para siempre, que lo jubile en otoño. Pero no el 18 de junio porque ese día, si se entusiasman demasiado jubilarán a Cataluña.

-La alta abstención es otro de los fantasmas que amenazan al Estatut. Una participación muy poco entusiasta lo dejaría debilitado. ¿Le preocupa?

-Esto preocupa en todas las elecciones, no sólo en este referéndum. Siempre hay gente que decide quedarse en casa o marcharse de fin de semana, esto es imposible de controlar. Quizá la amenaza en este caso es mayor pero estoy convecido de que la gente hará el esfuerzo.

-¿Qué está pasando en Cataluña para que su ley máxima se haya pactado entre el jefe de la oposición y el presidente del Gobierno español?

-Mire, una cosa muy sencilla. Que CiU es la primer fuerza de Cataluña y a pesar de eso está en la oposición porque se hizo un pacto contranatura después de las elecciones de 2003 y los pactos contranatura se acaban pagando. Y segundo, que el tripartito y el presidente Maragall lo han hecho tan mal que al final es muy difícil pactar con ellos nada importante, porque quien pacta con ellos algo importante tiene el riesgo de salir quemado de esa negociación. Me imagino que el presidente del Gobierno en su momento prefirió pactar con alguien que da más garantía de estabilidad, de serenidad y de espíritu constructivo que no con aquellos que se dedican a gesticular cada día y a ponerlo todo en cuestión.

-¿Pero no da ese pacto argumentos a quienes sostienen que no es un Estatuto netamente catalán sino fabricado en La Moncloa?

-No, no. Este Estatuto quien lo va a poner en vigor si así lo quiere es el pueblo de Cataluña. Más de Cataluña no puede ser. ¿O es que el pueblo de Cataluña no es Cataluña?

-¿Es cierto que hay una agenda oculta detrás de ese acuerdo?

-¿Y cuál es esa agenda oculta?

-Según Esquerra Republicana, futuros pactos de gobierno con el PSOE y la garantía de que Pasqual Maragall no repita como candidato del PSC. Esto último, por cierto, lo dice el propio president.

-Mire, si hubiéramos pactado que Maragall no fuera candidato, primero, ¿qué pinta el PSC? Sería un reconocimiento según ellos mismos de que el PSC no existe. Vaya contradicción, ¿no? Y segundo, nosotros hemos dicho "sí" al Estatut en el Parlamento de Cataluña, hemos dicho "sí" en el Congreso, hemos dicho "sí" en el Senado y diremos "sí" en el referéndum. Y que yo sepa Maragall está dudando si se presenta o no. Por lo tanto, si lo hubiéramos puesto como condición Maragall no dudaría. Ésa es la prueba del nueve de que no pusimos esa condición.

-¿Y que hay de los pactos?

-Tampoco hemos cerrado ningún pacto porque aspiramos a gobernar solos en Cataluña, que no quiere decir aislados.

-Y si esto no es posible, ¿cuál es su fórmula?

-Pues ya se verá. Pero se decidirá en función del resultado electoral, no antes. Aspiro a que no tenga que haber un pacto para que CiU pueda gobernar en Cataluña sino que podamos hacerlo por méritos propios, porque la gente nos ha votado.

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