Iritzia
09Ekaina
2006
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Derecho a decidir

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Ekaina 09 | 2006 |
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Todas las relaciones que Euskadi mantiene con España se suelen realizar desde la desconfianza o desde la convicción de que nos están haciendo trampa o no dicen toda la verdad de lo que piensan o su argumentación es una media verdad.
Es lo que ocurrió en 1812 cuando a nuestros antepasados se la metieron doblada cuando en unas Cortes de Cádiz , diezmadas y no democráticas, se instaura que la Constitución respetaría los derechos históricos de los territorios vascos pero (siempre ha existido un ‘‘pero’’ con España) sin perjuicio de la unidad constitucional de España.

Todos sabemos cómo se desarrolló nuestra historia. Guerras civiles (guerras carlistas), desestructuración institucional del país. Supresión foral.

A finales del siglo XIX surge una figura política incuestionable en nuestro pueblo. Sabino Arana. Ofrece a Euskadi sus señas de identidad, símbolos nuevos y un destino común: Euskadi es la Patria de los vascos. Crea el EAJ-PNV como instrumento de liberación nacional y se dedica a hacer política. No fueron tiempos fáciles. Toda esta primera fase de la andadura del EAJ-PNV finaliza en 1936 cuando se pone al lado de la República y ofrece toda su juventud en la defensa del solar patrio.

Después, la noche de la dictadura y genocidio humano y cultural de todo lo vasco.

En 1977, advenimiento de la democracia. Época de esperanza. Todos tiramos del carro, pero algo se movía por España cuando el EAJ-PNV no es convidado a la ponencia constitucional. A pesar de las dificultades se cuela la disposición transitoria en el que los vascos no renunciamos a los derechos que en razón de nuestra historia nos pudieran corresponder.

El Estatuto de Autonomía permite una estructuración institucional y la disponibilidad económica necesaria para desarrollar políticas de bienestar e ir diariamente construyendo Euskadi.

Pero en este momento de esperanza España tiene una actitud de desconfianza y cicatería con Euskadi. Las competencias son transferidas con cuentagotas y cuando se dan cuenta los españoles de que en su opinión nos han dado demasiado ponen en marcha las correspondientes LOAPAS o leyes orgánicas uniformizadoras, cuyo control de interpretación corresponde al Tribunal Constitucional. Evidentemente nombrado por España.

Tratando de desbloquear esta situación de colapso, el lehendakari pone en marcha el Nuevo Estatuto político en el que se sitúa en plano de igualdad a España y Euskadi.

Todos sabemos como termino aquella experiencia. El Parlamento español ni lo tomo en consideración. No obstante, este desplante creo que con aquella actuación se puso en marcha la cuenta atrás para que el pueblo vasco pueda decidir su propio futuro en un tiempo no muy lejano.

A día de hoy es una situación de esperanza y de ilusión contenida en que vivimos en Euskadi. Las armas han callado y es tiempo del diálogo y de la argumentación.

En otro artículo anterior planteaba la necesidad de no poner ‘‘a priori’’ mojones al campo. Pero creo que no hemos comenzado demasiado finos.

Todos sabemos de la postura del PP de no reconocer la existencia del pueblo vasco, ni la existencia de un problema político en Euskadi. Eso lo sabemos y no nos extraña.

Pero lo que realmente extraña es la postura del PSE de ofrecer una actitud de negar siempre la mayor. Opiniones de su secretario general, Patxi López, de no reconocer el derecho de autodeterminación, deja este problema político en un callejón sin salida.

No quedan a la zaga los de la izquierda abertzale que situándose en una especie de nebulosa política no realista cuando reclaman como condición indispensable la territorialidad de Euskadi. ¡Qué más quisiera como nacionalista que fuera así¡

Pero reclamar esta condición como indispensable cuando los abertzales somos minoría en Navarra o en Iparralde, la extrema derecha saca al abertzalismo cuatro traineras de ventaja es no estar en la realidad sencillamente en nuestro pueblo o ver la realidad a partir de una urna de cristal. Y no me vale aquello de que todos somos hermanos todos tiramos en una dirección. Juntos sí pero revueltos no, porque es bastante diferente el modelo de sociedad que propugna la izquierda abertzale o el delirio ideológico de EHAK. Juntos hasta determinado mojón sí, pero revueltos no.

No si al final la propuesta del Nuevo Estatuto político va a ser un instrumento posible en la actual situación por su pragmatismo y así será considerado, incluso para aquellos partidos de obediencia española que tengan cierta autonomía para tomar decisiones propias..

Ahora nos llega la autodeterminación de Montenegro, que en contra de lo que opina España, no ha estado colonizado sino que libremente se adhirió a Serbia y libremente ha decidido separarse.

Es por ello que esa majadería que se ha sacado ahora España de tratar de amortiguar cualquier intento de reclamar el derecho de autodeterminación ejercido en Montenegro diciendo que la disposición de la ONU es sólo para países colonizados o que no tengan instituciones propias. Eso es la interpretación unilateral que desde España se hace ante una disposición de la ONU. Y si uno lee dicha declaración no dice nada de lo que los Solana o Patxi López de turno argumentan. Esa disposición es para aquellas sociedades que sencillamente se consideren un PUEBLO con mayúsculas.

Pero el derecho de autodeterminación es una práctica democrática que deseamos utilizar desde siempre para vivir en Europa, y obtener unos mejores niveles de bienestar personal y social y en definitiva para consultar al pueblo de cómo salimos de este problema político que Euskadi tiene.

Pero la consulta de Montenegro no ha sido la última, puesto que nos olvidamos la anterior de Chequia y Eslovaquia quienes pacífica y democráticamente acordaron separarse. Ello es olvidar la consulta periódica que se realiza en Quebec y que es aceptada en Canadá.

Es por lo que reclamamos que al menos como Montenegro podamos ejercitar libre y democráticamente ellos han ejercitado. Luego el resultado estará en manos del Pueblo.

Pero una vez más lo que me preocupa son las opiniones de Zapatero que los vascos decidiremos pero (siempre un pero) dentro de la legalidad vigente. O sea, que el Sr. Zapatero cumplirá en esas condiciones y no en otras. Si ello supone que el resto de España debe pronunciarse sobre el futuro de Euskadi. Estamos donde estábamos. Y eso me suena a aquello de «sin perjuicio de la unidad constitucional» que hace casi doscientos años nos la metieron doblada. Espero que ello no ocurra en el siglo XXI.

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