De un tiempo a esta parte, algunas de las consideradas por occidente como dudosas democracias de los pueblos que están recuperando su identidad tras la caída del telón de acero (extinta URSS y antigua Yugoslavia fundamentalmente) se han empeñado en demostrar al mundo la esencia misma de la democracia, si bien son actores externos los que ponen las condiciones para el reconocimiento internacional de los pueblos. Es el caso de la misma Unión Europea en el referéndum independentista de Montenegro.
Tal vez haya otras motivaciones, económicas o de otra índole, detrás del acatamiento de las autoridades serbias al reciente resultado de las urnas. Tal vez haya pesado, también, el acoso internacional al gobierno serbio por el "escaso empeño" en la detención de criminales de guerra. Pero lo que realmente asombra es la deportividad o naturalidad, fingida o no, con la que los máximos dirigentes serbios han encajado el resultado. La Unión Europea exigía un resultado mínimo, el 55%, para validar la consulta. Curioso que las tradicionales y arraigadas democracias de la Europa occidental aumenten deliberadamente el listón de lo que debería ser el gobierno del pueblo, esto es, la mitad más uno, para considerar válido o no el reconocimiento de un pueblo como tal.
Con el agravante, además, de que una parte importante de la población montenegrina, concretamente el 30%, según los medios de comunicación, es de origen serbio. Porque da la impresión de que los listones no se ponen al azar ¿O sí?
Nosotros, los vascos o los catalanes o los gallegos, poco tenemos que envidiar, efectivamente, del pueblo montenegrino. Pero si debemos, y lo hacemos, exigir al estado español que tome ejemplo del gobierno serbio de respetar el derecho de decisión de los montenegrinos.
Tres son los supuestos en los que se reconoce el derecho de autodeterminación según Patxi López: colonias, pueblos oprimidos o privados de representación institucional. Si Euskadi no está en ninguno de estos supuestos, Montenegro tampoco. Y hablando de colonias, ¿se permitirá el derecho de autodeterminación para Ceuta, Melilla...? Que se sepa, las cabras de la isla de Perejil no están censadas.
Lo que el caso Montenegro ha puesto en evidencia es el dicho "consejos vendo que para mí no los tengo". No aplican en sus dominios lo que están dispuestos (¿?) a admitir a futuros candidatos a pertenecer a la Europa de los pueblos.
Y siguiendo con los listones, y hablando de cuestiones domésticas, para el Estado español: está claro que se la traen bastante floja. Hasta ahora el único estatuto no admitido a trámite ha sido el vasco. El Catalán, aprobado por un 90% en el Parlament, sabemos que acabará como el rosario de la aurora. El andaluz, con el 61% de su parlamento, y el valenciano se tratará en julio. ¿Qué tienen en común? En estos tres casos, poco que ver seguramente en cuanto a apoyos en la aprobación de los respectivos parlamentos. Dista el 90% catalán con el 61% andaluz. ¿Es este 61% la "amplia mayoría" que reclama zapatero para el vasco? No, nos osn los porcentajes. En estos tres casos el nexo común es que el PSOE ha cotado/participado favorablemente. El único que no vale es aquel en el que no está: el vasco. Curiosa forma de entender la democracia. Nerviosillos están algunos socialistas. Han facilitado a otro el espejo en el que no se quieren mirar. Como está distorsionado (55%) temen verse los michelines democráticos ampliados y corregidos.
El Alto Comisionado de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Mister Pesc (Solana) nos habla de delirios las posibles comparaciones con Montenegro.
No me cabe duda de que él mismo es el artífice, o uno de los principales, del establecimiento del listón de ese “democrático” 55% tomando como referencia las posibles repercusiones que en el Estado español podría tener la asunción de la democracia pura y dura. Y dentro del Estado español, en cuanto a reivindicaciones soberanistas, Euskadi es la clave.
Si tomamos como referencia las últimas elecciones al Parlamento Vasco de 2005, la suma de parlamentarios de partidos nacionalistas alcanza los 39, el 52% de la composición del mismo. Si a ellos añadimos los 3 de Ezker Batua (si bien el modelo defendido por estos federalista) nos vamos a 42 sobre 75, ¡el 56%!
Solana dispone del porcentaje, no arbitrario como nos quieren hacer ver, calculado en base a las directrices emanadas del PSOE. Buen guardián de los intereses de sus jefes, y consciente de que su vuelta a la alta política en el estado español lo tiene difícil, trata al menos de no crear problemas para que el talante con escaso trasfondo siga congelando, anestesiando todo aquello que pueda resultar incómodo para con sus intereses.
El 55% exigido a Montenegro, aplicado a Euskadi, supone la exigencia de participación del PSE. Misión Imposible IV para los que creemos en el derecho de los vascos a decidir nuestro futuro.
El PSOE, al igual que lo que ha ocurrido con el estatut catalán, tratara de trasladar experiencia para ellos satisfactorias a otros ámbitos. Estatut catalán al resto de estatutos, Montenegro al resto de demandas de los pueblos.
Patxi López sigue negando aspectos como territorialidad y autodeterminación para los vascos. Pero va más lejos, cuando, en una frase no muy afortunada, dice que no se puede construir el siglo XXI con ladrillos del siglo XVII o XIII.
Será porque piensa que el Estado español está construido sobre roca granítica del paleolítico.
Y la verdad es que esta democracia que propugna (no la que la propia palabra significa o implica) difícilmente pasaría un control de calidad. Tiene tantos defectivos que va a ser complicado que la gente la compre. Prueba de ello es que los datos del último sociómetro del Gobierno Vasco reflejan que el 60% de la población vasca opina que la opción de la independencia debería ser posible.