Agirre: "El debate nuclear no está en la agenda política vasca, pero deberá plantearse a futuro en el Estado"
EUSKADI ha tocado techo con el paro técnico, pero todavía hay margen en cuanto a productividad. La consejera de Industria, Comercio y Turismo, Ana Aguirre, entiende que hay caldo de cultivo suficiente para que la industria siga siendo la fuerza tractora de la economía vasca, pero reclama para ello una seguridad jurídica, caso del impuesto de sociedades. Las negociaciones políticas con el Gobierno español irían por este camino. Se busca que la norma tenga rango de ley y que cualquier pugna se resuelva en la sala del Tribunal Constitucional.
Usted ha apuntado en alguna ocasión el ejemplo de la metáfora de la Reina Roja del cuento de Lewis Carroll: "Tenemos que correr a toda prisa para seguir en el mismo lugar y si queremos ir a algún lado deberemos correr el doble de rápido". ¿A dónde quiere llegar usted?
Simplificando mucho, creo que el gran objetivo de esta legislatura es procurar que la economía, y básicamente la industria, esté en una mejor posición de la que estaba cuando empezamos.
¿Cómo se mide eso?
Básicamente en incrementar la productividad de nuestra economía. Nuestro reto es mantener el peso de la industria, que dentro del PIB representa el 28-30%. El sector industrial debe seguir siendo el eje tractor de nuestra estructura económica. ¿Produciendo más?
No hay otro camino. El espectacular crecimiento de la renta per capita en este país se ha basado en la tasa de ocupación. La tenemos alta, mientras que la productividad, en términos relativos a los de 1995, por ejemplo, no ha crecido tanto.
¿La hoja de ruta marcada con la estrategia de Lisboa es aún viable?
Un colaborador mío suele decir que esta estrategia tiene a estas alturas un aire de fado, de tristeza... Está claro que el objetivo marcado en Barcelona, un 3%, no se va a alcanzar. Lo que sí nos interesa es que logremos esa convergencia tecnológica, aunque luego se fije en un 2,4%. Ésa es la gran apuesta para mejorar la productividad.
¿Hay caldo de cultivo suficiente en Euskadi para ello?
Francamente, sí. Euskadi es un país atractivo para diferentes actividades. Por ejemplo, en un sector tan movido como el del acero, tenemos a Alfredo Gallardo que apuesta por seguir aquí, Gerdau ha hecho lo propio y hasta Guy Dollé, que hoy es primer ejecutivo de Arcelor y antes trabajaba entre nosotros, nos decía que siguen apostando por este país. Es un ejemplo, pero significativo de cuál es la potencialidad de Euskadi.
¿Pese a la sombra de las deslocalizaciones?
Es difícil ponerle puertas al campo. En general, las empresas de este país siguen apostando por seguir aquí, pero esto no se puede confundir con el hecho de que también hay que aprovechar las oportunidades del mercado global. Para consolidar la actividad en Euskadi también hay que ser los mejores en Chequia, Polonia, India... Debe mejorarse en valor añadido para mantener la matriz enraizada en este país. Una y otra cosa no están reñidas.
¿Interpreta como palos en esta rueda la judicialización del impuesto vasco de sociedades a cargo de comunidades colindantes y gobernadas por el PP?
Los primeros que han salido a defender la estabilidad del impuesto de sociedades y, de alguna manera, denunciar las posiciones incluso de otras asociaciones empresariales han sido los propios empresarios del país. Y no hay que ir muy lejos para ello. El presidente de Cebek defendía la necesaria estabilidad del impuesto de sociedades y, sobre todo, el respeto a una de las instituciones de autogobierno más importantes que tenemos como es el propio Concierto Económico.
Una herramienta cuestionada...
Es que no puede estar al albur de interpretaciones, de una judicialización permanente y mal entendida. Una actitud cortoplacista y diría que hasta miope. La realidad del impuesto en el conjunto de nuestro entorno, e incluso en declaraciones de la Administración Central, apunta hacia posiciones de un impuesto de sociedades que son bastante más bajos que los establecidos aquí. Esto es en relación a lo que es el tipo. Otra cuestión completamente diferente es la defensa del propio Concierto Económico. Es algo que en Euskadi tiene más defensores como entidad de autogobierno que el Athletic, si se me permite el ejemplo.
¿Qué calificativo pondría a esa judicialización vecina del impuesto: envidia a la pujanza de una Euskadi en paz, temor, deslealtad...?
Diría que un temor infundado.
¿Se impondrá la razón?
Necesariamente debe ser así. Es básico el respeto al Concierto Económico. Es fundamental conseguir un acuerdo que permita blindarlo de esa judicialización permanente.
¿Cómo se debe conseguir?
A través de reformas legales que de alguna manera eviten que encalle una y otra vez en los tribunales. Debe trabajarse sobre la posibilidad de que, en este ámbito, las normas tributarias tengan ese carácter de norma con rango de ley a efectos que su revisión o control dependa del Tribunal Constitucional y no estén al socaire de diferentes tribunales o de los contenciosos que se propicien en función de las coyunturas políticas...
¿La estrategia energética fijada por su Departamento sigue cumpliendo los hitos marcados? ¿Ambicioso y posible?
Las dos cosas no son incompatibles. Es un plan muy ambicioso, pero hecho sobre la base de aquello que podemos conseguir aún siendo difícil. Lo fácil no estimula...
¿En situación diría que está el recorrido de ese plan?
Vamos por el buen camino, por ejemplo, en la estrategia de ir cambiando la tendencia de las fuentes de energía primaria, sustituyendo poco a poco el petróleo y sus derivados por el gas natural. Hemos aumentado esta cuota hasta el 34% en 2004, con el objetivo de alcanzar el 52% de presencia del gas natural como fuente de energía en 2010. También es importante la apuesta por la energía renovable, entre otras cosas porque también hay una apuesta por los recursos autóctonos.
Entre ellas tiene un papel destacado la energía eólica, ¿se le ha pasado el disgusto del rechazo al proyectado parque en Ordunte?
No es un problema de disgusto... Crea, eso sí, una incertidumbre y una cierta inseguridad.
¿En qué sentido?
Nosotros habíamos desarrollado un Plan Territorial Sectorial (PTS) de energía eólica en la que los emplazamientos estaban perfectamente definidos y ese PTS tenía una evaluación de impacto ambiental que había sido positiva. Eso crea entre los diferentes operadores unas determinadas expectativas que hacen que se invierta en medición de vientos y que planteemos la posibilidad de explotar esas ubicaciones... Es cierto que cada uno de los emplazamientos del PTS requiere una declaración de impacto más individualizada y es el que, en definitiva, este emplazamiento no es compatible. Así pues, el departamento no puede autorizar el proyecto de explotación en ese parque a la vista de ese resultado.
Se le sigue viendo contrariada.
Nosotros creíamos que la declaración de impacto individualizada debería corresponder a los concretos proyectos de explotación y no tanto al propio emplazamiento porque Ordunte no lo hemos inventado. Lo que es nuevo no es el emplazamiento en sí, sino el proyecto de explotación, es decir, el numero de molinos que pueden ir, la potencia instalada... Pero, bueno, no queda más remedio que asumirlo y aceptarlo con tranquilidad, sin más. Eso no significa que no sigamos apostando por los parques eólicos.
¿Este incidente ha socavado la autoridad del propio PTS?
Lo que sí vamos a hacer es volver a analizar adecuadamente el tema antes de sacar cualquier nuevo emplazamiento. Hay que evitar crear inseguridad entre operadores. Aún tenemos un recorrido enorme porque tenemos 200 megavatios y la estrategia energética fija para esta energía limpia un techo cercano a los 700 megavatios. Sin embargo, sí habrá que replantearse algunas cosas.
En el actual contexto con un alza continuo del precio del crudo, ¿es partidaria de reabrir el debate nuclear?
En este momento, la energía nuclear no está en la agenda política del Gobierno vasco. Todavía hay que conocer y controlar el desarrollo de las llamadas centrales de última generación, todos los avances que se están dando alrededor de la fusión nuclear... Se tiene que resolver el tratamiento de los residuos. Todavía no se han despejado todas estas incógnitas.
¿Pronostica que a futuro deberá plantearse este debate nuclear?
En el futuro, probablemente sí.