Editorial
Iritzia
Noticias de Gipuzkoa
CADA vez está quedando más claro que quien impulsó, controló y maneja los tiempos del proceso de paz y normalización es José Luis Rodríguez Zapatero
. Liderazgo que hay que situar, por supuesto, en el espacio que corresponde a una de las partes del conflicto. Con su anuncio en un debate de Radio Euskadi , el secretario general del PSE, Patxi López , cumplió su papel de pregonero y fijó el momento en el que Zapatero tiene dispuesto acelerar el proceso: cuando comparezca ante el Congreso para notificar la apertura del diálogo con ETA, queda abierta también la veda para el diálogo con Batasuna. Sería absurdo que así no ocurriera. López anunció las intenciones de su partido justo la víspera de que Arnaldo Otegi y otros siete dirigentes de la formación abertzale comparecieran ante el juez Marlaska en la Audiencia Nacional.
Sería difícil de explicar a la sociedad que puede dialogarse con ETA y no con Batasuna. En este juego de ajedrez, cada ficha que se mueve está previamente justificada y pactada, y todos los que entran en el juego lo saben, por más fuerte que suenen algunas declaraciones de parte. No ha tenido graves dificultades Zapatero para que el proceso de paz pasase casi de puntillas por el debate del Congreso, donde el PP puso el acento en temas más propicios a la demagogia como la inmigración y la inseguridad, lo cual puede incluso apuntar a un medido giro de los de Rajoy , por si el asunto le saliera bien a Zapatero y fueran ellos los que quedasen colgados de la brocha. Mientras, los partidos nacionalistas vascos tienden la mano al Gobierno español pero le recuerdan que "hay que hincarle el diente a la cuestión política" (Erkoreka , del PNV) o le recuerdan que está sin resolver el tema de los presos (Lasagabaster , de EA). También Navarra ha estado presente en el debate y en respuesta a Uxue Barkos , de NaBai, Zapatero expresó su absoluto respeto a la decisión de los navarros cuando puedan ejercerla. Por supuesto, y como debe ser en democracia, el poder judicial no entra en ese guión trazado por el poder ejecutivo. Ello no le priva a éste de dar pasos adelante en el proceso, de forma que la interpretación legal se adecue a la realidad política y social y evite la improvisación de jueces como Marlaska. No cabe duda de que, en la medida de lo posible, este impulso político también procurará neutralizar estas improvisaciones.