Iritzia
21Maiatza
2006
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De cómo blindar algo cuando sólo una parte lo quiere

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Maiatza 21 | 2006 |
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Deia


Cuestionado un amigo sobre cómo blindar el autogobierno vasco su respuesta fue muy gráfica: "Fácil, eso se consigue ganando las elecciones en Madrid". No le faltaba razón. El problema es que los grupos de obediencia únicamente vasca nunca van a poder ser mayoritarios en Madrid. Y menos con la intención apuntada por los socialistas a petición de IU de modificar la ley electoral con el objetivo indisimulado de disminuir el peso de las minorías nacionalistas en el Congreso para lo cual pretenden crear una subcomisión la semana que viene que culmine con una reforma antes de las próximas elecciones.
El problema del blindaje del ordenamiento jurídico autonómico vasco es que para ello las dos partes que han llegado al pacto de la ley (Estatuto, Concierto) deben estar de acuerdo también en blindarlo. Y claro, una de ellas se da cuenta de que no tiene ningún interés en llegar a acuerdos en plano de igualdad y arbitraje cuando sabe que tiene la sartén por el mango al controlar la mayoría de unas Cortes que pueden hacer leyes básicas que luego han de ser juzgadas en todo caso por jueces que esas mismas Cortes han designado con mayorías cualificadas.

En cualquier caso, hay varias medidas que individualmente o en conjunto podrían acordarse si hubiera voluntad política. Por una parte, lo más acertado sería crear una comisión bilateral paritaria a la manera que se contempla la Comisión de Cupo en el Concierto Económico que gestionara de manera preventiva y de común acuerdo ante las Cortes Generales o el Parlamento vasco requerimientos de cooperación normativa cuando se aprecie la tramitación de leyes y disposiciones que pudieran vulnerar el régimen de reparto competencial entre el Estado y la Comunidad de Euskadi. En cualquier caso, si hubiera que adoptarse una resolución judicial por no haberse avenido una de las partes, sería necesaria la existencia de un tribunal específico o bien una sala especial dentro del Tribunal Constitucional para los casos vascos, de manera que la mitad de sus miembros pudiera ser designada por las instituciones vascas. Esta solución es a grosso modo la apuntada por el Plan Ibarretxe.

El sistema de designación de los magistrados del Tribunal Constitucional es fundamental, incluso en su actual versión, ya que la CAV no tiene ninguna posibilidad de proponerlos, mientras que PSOE y PP se reparten entre ellos las designaciones. Sabemos que los jueces son "independientes" en teoría. También que cada persona tiene su forma de entender el mundo y de interpretar la ley.

Por otra parte, es una desigualdad intolerable que mientras las leyes autonómicas se suspenden inmediatamente al ser recurridas por el Gobierno español, no lo son a la recíproca las leyes españolas. Más intolerable aún cuando no es la Constitución quien lo dispone así, sino una ley orgánica.

En cuanto al Concierto Económico urge que las Normas Forales, que tocan temas reservados a la ley como la fiscalidad, no puedan ser recurridas por cualquiera como sucede hoy ante la jurisdicción contenciosa. Por ello, entre otras razones, su recurso debería ser posible únicamente en el Constitucional ante el que sólo un listado limitado de instituciones puede hacerlo.

En definitiva, podrían buscarse soluciones jurídicas imaginativas…siempre que haya voluntad para ello. Por cierto, otro amigo que estaba con nosotros apostilló al comentario inicial de este artículo. «Lo más seguro para blindar es declarar la independencia». Pues eso.

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