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Paz es paz

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Maiatza 05 | 2006 |
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Editorial

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Noticias de Gipuzkoa


NO cabe duda de que el anuncio de alto el fuego hecho por ETA el 22 de marzo fue la noticia más esperada por la inmensa mayoría de los ciudadanos de la CAV y Navarra. Mes y medio después, a pesar de algunas interferencias, el cese de la violencia de ETA parece verificarse a juzgar por los informes remitidos por los servicios policiales al Gobierno central.
En la metodología que parece haber sido aceptada tácitamente, la solución al conflicto tendrá que venir de la total ausencia de violencia por una parte y del acuerdo logrado a través del diálogo entre todas las fuerzas políticas, sin exclusiones. Y es en este segundo escenario donde se están agitando las impaciencias y adelantando los posicionamientos. Parece que algunos políticos han olvidado la amarga lección de Lizarra, por aquellas urgencias por acometer la construcción nacional mientras la kale borroka campaba por pueblos y ciudades. El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ofreció ayer su colaboración a Rodríguez Zapatero para conseguir que el alto el fuego sea irreversible. Sólo entonces estará abierto el paso a la política, de modo que el diálogo multipartito logre el consenso y el acuerdo integrador que para Imaz debe basarse en el binomio "no imponer, no impedir".

Todo esto suena bien, casi angélicamente bien, porque mientras llega ese segundo escenario se están produciendo interferencias sobre su vinculación a los diversos proyectos políticos, los apercibimientos de que la solución debe estar condicionada a tal o cual premisa política. Según el presidente del PNV, no puede vincularse la paz a la consecución de ningún objetivo político. "Paz es paz", dijo tras su reunión con Zapatero, y en su criterio estamos todavía en la fase de comprobar su irreversibilidad. El planteamiento de Imaz, evidentemente, no parece ser compartido por otros partidos, en especial Batasuna, que no entiende por qué no se ha iniciado ya el diálogo multipartito cuando una parte -ETA- ya ha cumplido su tarea y, por si eso fuera poco, percibe que la otra -el Estado, o los Estados- siguen ejerciendo violencia contra la izquierda abertzale. Paz es paz, de acuerdo, pero nadie podrá negar que en esta situación de verificación Zapatero juega con ventaja porque es el único que controla la administración de los tiempos.

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