Iritzia
24Martxoa
2006
24 |
Iritzia

Claves

Iritzia
Martxoa 24 | 2006 |
Iritzia

No creo que la clave de la declaración del alto el fuego de ETA esté en el texto ni en el calificativo de permanente que utilizaron para definir el tipo de cese. Sin restar importancia al mensaje difundido, lo que distingue a este pronunciamiento de los anteriores es el proceso de reflexión interna llevado a cabo en el "conjunto de las direcciones de la izquierda abertzale" acerca de la viabilidad y compatibilidad del proyecto político de Batasuna con el mantenimiento de la estrategia político-militar.
Por primera vez, creo que estamos en condiciones de afirmar que la declaración del alto el fuego de ETA es una consecuencia de la negociación habida en el seno de la propia izquierda abertzale acerca del final de la lucha armada. Desde mi punto de vista, esta es la clave de la decisión de ETA y lo que la diferencia de la ocasión perdida de Argel y de la oportunidad que le brindó el nacionalismo en la época del Pacto de Lizarra. En el año 1989 sectores poderosos de la organización sabotearon una oportunidad única de "negociación política" con el Estado.

Doce años después, con la ruptura de la tregua reventaron el proceso que les hubiera permitido justificar y explicar el cese de ETA en el marco de un acuerdo político con el nacionalismo. Es la vuelta a la práctica del terror lo que traerá consigo el fracaso de Lizarra, iniciándose con ello una profunda crisis que desembocaría en las autonómicas de 2001 en la pérdida de más de 80.000 votos y la mitad del número de parlamentarios. Esa fue la mayor derrota político-electoral que ha sufrido este sector en toda su historia. La "lucha armada" de ser defendida como un instrumento imprescindible, pasaba a ser considerada en muy amplios sectores de la izquierda abertzale como un problema grave que empezaba a estorbar.

Es la extensión de este sentimiento lo que irá generando el clima apropiado para que algunos sectores influyentes se planteen la necesidad de ofrecer a ETA una alternativa política distinta a la de continuar con la violencia, siguiendo así una doctrina puesta en práctica por Gerry Adams con el IRA. Al contrario que en años anteriores la inercia militarista provoca ahora en sectores poco proclives a la continuidad de la violencia una sensación de que se puede perder todo, después de años de trabajo y sufrimiento. Son las vivencias de la crisis de la lucha armada. Personas de reconocido liderazgo dentro del conjunto de la izquierda abertzale ejercen con determinación su influencia sobre personajes relevantes en la organización militar.

En este contexto la propuesta de Anoeta no es documento más. Es la expresión de la maduración interna de este movimiento, donde sin necesidad de dejarlo por escrito, sus integrantes han aceptado que el tiempo de la lucha armada ha finalizado. El valor estratégico de esta propuesta no está tanto en su contenido cuanto en que sea la propia Batasuna quien le ofrezca a ETA una alternativa, que no es otra que la negociación "técnica" de su cese definitivo, dejando las cuestiones políticas para los que ostentan esta representación. Probablemente sea esta la clave que dé verdadero significado al comunicado de alto el fuego.

PARTEKATU