Editorial
Iritzia
Diario de Noticias de Álava
Representantes del Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco y del PSE-EE escenifican hoy con su firma el logro de un acuerdo histórico, tanto por su trascendencia y su repercusión positiva en la vida cotidiana de la ciudadanía como por el alcance político de un acercamiento impensable hace aún pocos meses.
Tras más de 25 años de autogobierno, Euskadi contará, tras este acuerdo, con una Ley del Suelo, herramienta imprescindible para regular uno de los problemas más graves de nuestra sociedad, como es la edificación y el acceso a la vivienda, pero de la que los sucesivos gobiernos autonómicos han sido incapaces de dotarse hasta ahora. El acuerdo, avalado por el tripartito, el PSE-EE y la asociación de munipios Eudel, es pues, ya de por sí, positivo. Una vez más, la vía del diálogo y el acuerdo se ha revelado necesaria frente a la imposición, por muy buenas que fueran las intenciones en la búsqueda de soluciones al problema de la vivienda en Euskadi. Todos los agentes, con buen criterio, pusieron ayer en valor este acuerdo, más allá de los intentos de cada cual de colgarse la medalla y de ocultar los imprescindibles pelos dejados en la propia gatera.
En resumen, con esta Ley "ganamos todos", tal y como afirmó el consejero de Vivienda, Javier Madrazo
, a quien el fracaso en sacar adelante la norma en la legislatura pasada le estaba pasando factura.Tiempo habrá, también, de analizar el papel del PSE-EE, de nuevo situado en la centralidad y en la capacidad de pactar con todos, desde el PP al PNV, pasando por Ezker Batua. Un signo evidente de que, por fin, los tiempos oscuros han pasado.En lo que se refiere al contenido de la Ley, hay que subrayar también que contiene medidas progresistas que pueden resultar eficaces, aunque en modo alguno resolverán el desorbitado precio de la vivienda.
El aumento en la exigencia de porcentaje para VPO, la creación de nuevas modalidades de precio tasado -incluida la novedad de la Vivienda de Protección Municipal-, la reserva del 10% para pisos en alquiler para ancianos y jóvenes y, en fin, la atención a las demandas de los ayuntamientos cimentan -nunca mejor dicho- la nueva Ley del Suelo que, sin ser la panacea, viene a responder a un evidente interés público. Es a partir de ahora cuando hay que ponerse a trabajar y procurar que cunda el ejemplo.