Si a Xabier, mi hijo de siete años, le escribo la operación con la que he querido titular este artículo, me dirá que no, que el resultado está pero que muy mal. Sin embargo, éste es el nuevo juego que nos propone el Partido Popular cuando acaba de inaugurar el nuevo centro socio-cultural de El Pilar.
La red de equipamientos de proximidad de Vitoria-Gasteiz es un referente para todos los municipios del Estado y muchos de Europa que han entendido que el resultado final de este modelo forjado durante veinte años es el ideal para responder a la ciudadanía con unos niveles de rentabilidad social y económicos altísimos. Desde la apertura del primer centro socio-cultural en los bajos de la calle Paula Montal de Sansomendi con un equipo de técnicos escaso pero ilusionado, el avance ha sido enorme. La experiencia ha permitido sacar la conclusión de que el modelo de equipamiento idóneo era el denominado integrado, es decir, con la zona socio-cultural y deportiva en un mismo edificio. Incluso aquel centro de Sansomendi dio el salto cualitativo de convertirse en un centro cívico integrado uniendo sus esfuerzos al polideportivo de Lakua 03. Ese es el camino que marcan las políticas constructivas de equipamientos de proximidad con el aval de la Fundación Kaleidos.red de la que el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz es miembro fundador e impulsor junto a otros municipios del Estado.
La construcción del centro cívico y palacio de congresos Europa, abierto al público en 1989 junto con Iparralde, marcó un antes y un después en la percepción que se tenía de este tipo de infraestructuras. Fueron los primeros centros integrados y su coste alcanzó los 1.300 millones de pesetas en el caso del Europa. Una cifra importante en aquella época, pero justificada porque, además, dotaba a la ciudad de un palacio de congresos, elemento tractor de una gran actividad congresual por la falta en aquellos momentos de espacios similares en provincias cercanas. A pesar de no contar con piscina cubierta, el centro cívico Europa se consolidó como el equipamiento más utilizado después de Hegoalde y Aldabe, también integrados y con piscina.
Una característica de los equipamientos de proximidad es la cercanía dentro de su ámbito de influencia. Deben situarse a una distancia de entre 500 y 800 metros del lugar de residencia de los usuarios y usuarias si bien otras personas pueden acercarse de diferentes zonas de la ciudad en busca de salas específicas. Los diferentes servicios que se ofertan en cada equipamiento y la adecuación de los espacios a la potencialidad demográfica determinan si éstos son de nivel básico o alto. Los equipamientos de nivel básico tendrían un ámbito de influencia de 15.000 personas y los de nivel alto de 50.000.
Una vez detalladas estas cuestiones, fundamentales en la planificación y construcción de equipamientos de proximidad, debo volver al título del artículo para mostrar mi indignación y la del Grupo Municipal de EAJ-PNV por lo que supone el cierre del Europa, un equipamiento consolidado y de nivel alto, para trasladar sus servicios a dos equipamientos separados entre sí físicamente por 600 metros: el centro socio-cultural de El Pilar y el polideportivo de San Andrés. Si cerramos Europa y abrimos El Pilar, el resultado no puede ser que ahora disponemos de doce centros cívicos -uno más que antes- como pretende hacernos creer el Partido Popular. Los equipamientos de proximidad de que dispone la ciudad en la actualidad son los mismos que los que había antes de la apertura de El Pilar -han quitado uno para poner otro- con la novedad de haber perdido calidad en la oferta. Lo demuestran los estudios realizados por los técnicos municipales entre los años 1998 y 2003, que constatan que un centro integrado atrae al doble de usuarios que la suma de los que consiguen un centro socio-cultural y otro deportivo por separado.
Hay que decirlo claro. El PP está estafando a la ciudadanía, a la Fundación Kaleidos.red y a los técnicos municipales que han participado en numerosos encuentros estatales para explicar nuestra experiencia. Está intentando darnos gato por liebre. El nuevo centro socio-cultural es ideal para el barrio de El Pilar y punto. A 600 metros tenemos las instalaciones de Aldabe y, pronto, a la misma distancia, las de San Andrés. Estoy convencido de que ante la cercanía y la oferta completa de Aldabe muchos de los usuarios y usuarias potenciales de El Pilar nunca acudirán a su nuevo centro.
El nuevo edificio es funcional y, al ser de nueva construcción, permite mejorar los espacios que existían en el Europa, que se adecuaban a la demanda con imaginación. Pero no hay bien que con mal no venga. Como colofón a la decisión de romper el modelo de centro integrado, el equipo de gobierno también ha decidido hacer añicos el modelo de inserción socio-laboral de personas con discapacidad física o psíquica que trabajan en los centros de la red. Estas personas, que realizan labores de limpieza mediante un convenio con la empresa de titularidad foral Indesa, van a ver mermadas las oportunidades de integrarse en el mercado de trabajo porque Alfonso Alonso y su equipo han optado por no trasladar a los trabajadores y trabajadoras de limpieza a El Pilar y sacar a concurso público la prestación de este servicio. Un auténtico desatino y un ejemplo de discriminación.
Para terminar, un mensaje a los residentes en San Martín y Ajuria que eran usuarios del centro cívico Europa y que ahora deben andar entre 1,5 y 2 kilómetros para acudir a “su” centro socio cultural. Les animo a que no desesperen en los innumerables paseos que van a tener que realizar para repartirse entre El Pilar y San Andrés si quieren participar en talleres y cursos deportivos, llevar a sus hijos e hijas a la ludoteca, etc. Antes era necesario un centro cívico completo en San Martín, pero esta nueva actuación del PP refuerza aún más esa necesidad.
La conclusión es que hemos retrocedido en política de equipamientos de proximidad y en adelante será Gasteiz la que tenga que aprender de otros municipios. Una pena.