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Pura liturgia, pero peligrosa

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Azaroa 26 | 2005 |
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Editorial

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Noticias de Gipuzkoa


La demanda de ETA por una mediación internacional para un final negociado del conflicto vasco, ni es nueva ni va más allá del ritual previo en otros procesos anteriores
Quizá el único elemento novedoso en la petición que ETA ha remitido a embajadas europeas y organismos internacionales para que medien en la solución negociadora del conflicto vasco, sea el momento político en que ha sido enviada. Porque esta iniciativa, que suele ser traducida como internacionalización del conflicto, aunque ha sido parte del ritual estratégico –a veces propagandístico—de la izquierda abertzale debe ser tenida en cuenta precisamente ahora porque en otras ocasiones ha sido preludio de cambios de situaciones. Las apelaciones a la comunidad internacional para su mediación fueron utilizadas por ETA en los tiempos previos a las conversaciones de Argel y al Pacto de Lizarra-Garazi.
 
La posibilidad de una implicación internacional, especialmente europea, en el apoyo a una solución negociada del conflicto vasco no es ninguna entelequia teniendo en cuenta que la amenaza global del terrorismo radical islamista sería aún más dramática con el apoyo del otro terrorismo doméstico, el de ETA. Por eso, a Europa le interesa un rápido final de este conflicto y no es descartable su colaboración que, por otra parte, ataría de pies y manos al PP como única posición al final negociado propuesto por Zapatero.
 
Por lo demás, el contenido de la comunicación de ETA es inasumible por cuanto repite de nuevo la misma posición contradictoria de apoyo a la metodología propuesta por Batasuna en Anoeta y, al mismo tiempo, atribuirse el omnipotente papel de tutelaje del proceso, que nadie le ha otorgado en las urnas. Plantear, como plantea ETA, las bases sobre las que debe llegarse al acuerdo en la hipotética mesa de partidos, es jugar con las cartas marcadas porque decide de antemano si el acuerdo interpartidario va o no por el buen camino.
 
Como parte del ritual, también hay que considerar las andanadas que en la nota ETA dedica a la que denomina “política represiva” del Gobierno socialista. Pero esta vez juega con fuego en las alusiones a Cataluña, cuyo futuro sitúa en paralelo al de Euskal Herria. Otra mina colocada a Zapatero en el difícil equilibrio interno de su partido, y otta magnífica baza para el PP, que a toda costa se ha empeñado en que fracase la reforma del Estatut.

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