Editorial
Iritzia
Noticias de Gipuzkoa
Un año más, otro 25 de noviembre. Un año más, otro Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres para recordar a las conciencias individuales y colectivas la lacra que supone el hecho de que miles de mujeres vivan en sus hogares el mayor de los infiernos. Naciones Unidas vio la necesidad de convocar un día internacional con motivo de este tema hace apenas seis años, una medida que trataba de paliar la invisibilidad y los tabúes que existen alrededor de la violencia que sufren las mujeres por parte de sus parejas.
De asunto meramente privado, hace ya mucho tiempo que este tema se ha convertido en un problema de carácter público y este salto cualitativo es el factor determinante para que las instituciones tomen medidas para paliar esta sistemática conculcación de los derechos humanos. Un dato positivo para ir haciendo frente a este problema es el paulatino aumento de denuncias por parte de las mujeres que sufren maltrato. Sin embargo, llama la atención el hecho de que cada vez es mayor el número de mujeres emigrantes que son atendidas por los servicios asistenciales. Con ello, el problema de la violencia de género adquiere otros tintes que estas mujeres desconocen a menudo el entorno en el que viven y están más aisladas que el resto de la población.
La coordinación institucional para poder ofrecer una atención eficaz a estas mujeres, la creación de servicios -aspecto ampliamente mejorable- y las campañas de sensibilización, son los pilares en los que se debe sustentarse cualquier cambio de valores en torno a la violencia de género y el ámbito educativo debería ser el motor principal para que las nuevas generaciones no reproduzcan roles y actividades sexistas.
Y dentro de ese cambio de mentalidades, sería necesario incidir desde bien temprana edad en la necesidad de que hombres y mujeres desarrollen vidas autónomas y tengan capacidad de cumplir con sus proyectos de vida.
Autonomía de decisión e independencia económica suelen ir muchas veces de la mano y siempre será más fácil que se pueda hacer frente a un caso de maltrato si se tienen posibilidades de salir adelante sin depender de nadie.