Iritzia
25Azaroa
2005
25 |
Iritzia

Hoy es un día normal

Iritzia
Azaroa 25 | 2005 |
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Hoy es un día normal en el que, una vez más, millones de mujeres en el mundo serán esclavizadas, explotadas, mutiladas, vendidas, violadas, magulladas. Algunas trabajarán duro para llevar agua y comida a sus hogares, sobrevivirán como heroínas por encima de la miseria y la pobreza y recrearán la vida y el amor a sus criaturas, dando la espalda a la negra tristeza de quien tiene la vida sin permiso para vivirla.
Hoy es un día en el que muchos hombres aterrorizarán a mujeres que amanecerán y se acostarán con el miedo a ser asesinadas. Otros muchos ejercerán violencia y agresiones sexuales. El miedo y la angustia no van a respetar casi nada y desde la falta de libertad, apenas encontrarán espacios para pensar y actuar.

Millones de mujeres sentirán soledad, sentirán que sus días no les pertenecen y que su paso por la vida les ha ignorado y alejado de los escenarios del amor, la satisfacción, el respeto y la justicia.

La violencia que van a vivir estas mujeres supone un grave atentado contra su integridad física y moral y un ataque a su dignidad como personas. Es un problema que tiene un origen muy antiguo en el tiempo y profundo en su configuración ya que está relacionado con la desigualdad estructural que existe entre mujeres y hombres.

Han transcurrido muchas décadas desde que las reivindicaciones de las mujeres pudieron empezar a emerger en nuestra sociedad. La lucha de las mujeres de manera individual, la de los movimientos organizados de mujeres, las posiciones feministas desde su filosofía y práctica, el marco de los acuerdos internacionales y el compromiso de las administraciones con la puesta en marcha de políticas públicas de igualdad, exigieron y crearon las condiciones para convertir en asunto político la desigualdad entre los dos sexos. Esto sellaba el reconocimiento de que la discriminación no se deriva de la propia naturaleza de las personas, que la injusticia que representa adquiere un carácter social cuya eliminación justifica la intervención de los poderes públicos.

En este proceso Emakunde ha liderado el diseño de las políticas de igualdad a través de los tres Planes de Acción Positiva que han estado vigentes y su afán ha sido la búsqueda de estrategias capaces de orientar y acelerar la igualdad entre mujeres y hombres en el convencimiento de que no se trata sólo de un derecho justo y democrático, sino de una necesidad estratégica para la construcción política, social y económica de nuestra sociedad, sociedad que, en su conjunto, en un ejercicio de madurez y compromiso social, consiguió que el 18 de febrero de 1995 se aprobara en el Parlamento vasco la Ley para la igualdad de mujeres y hombres.

Hoy 25 de noviembre, es un día en el que reafirmamos nuestros compromisos de responder ante la injusticia y la desigualdad.

Desde Emakunde nos reafirmamos en el compromiso de dirigir el desarrollo completo de la Ley que es un mecanismo poderoso del que nos hemos dotado para avanzar, tanto en la toma de conciencia de las mujeres sobre sus propios derechos y capacidades para influir en su entorno y obtener mayor acción política, social y cultural, como para el logro de una sociedad basada no en las relaciones de poder entre los sexos sino en un sistema de cooperación entre las personas.

Reafirmamos, también, nuestro compromiso de seguir tejiendo las alianzas para contar con la implicación de los agentes sociales, de todas las administraciones y de todas las personas que convivimos en este país.

También hoy es un día para unirnos en un homenaje conjunto a tantas mujeres que sufren violencia y recuperar del olvido a las víctimas que han muerto en la lucha por la libertad de las mujeres y darles su lugar en la historia de la lucha por los derechos humanos.

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