Las patas de la Mesa de Contratación

Iritzia
23
Urria
2005
Iritzia

Beatriz Artolazabal

Iritzia

Diario de Noticias de Álava


Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento llevamos ya más de dos meses sin tomar parte en las reuniones de la Mesa de Contratación, el órgano que supervisa la adjudicación de la mayor parte de los concursos municipales. Ha pasado tiempo más que suficiente para comprobar si se sostienen las razones que en su momento utilizó el alcalde para justificar esta decisión o, sencillamente, constatar lo que ya denunciamos en su momento: que estamos ante una de las actuaciones más oscurantistas del PP en su labor de gobierno.

Hay que recordar cómo se adoptó aquella decisión, en ese periodo prevacacional donde aparecen las "ventoleras" del equipo de gobierno en las que surgen ideas y se adoptan acuerdos que no solucionan los importantes problemas de esta ciudad, sino que los crean. Sucedió hace dos años con la financiación de las Ayudas de Emergencia Social, sucedió el año pasado con el decreto sobre las educadoras infantiles y volvió a ocurrir este año, al día siguiente del pregón de fiestas, cuando un decreto elaborado con total nocturnidad expulsaba a los y las concejalas de la oposición de la Mesa de Contratación con el poco consistente argumento de "conferir un carácter únicamente técnico" a este órgano consultivo y denunciando además que "se estaba politizando" la Mesa de Contratación.

Alfonso Alonso no tuvo el coraje que un alcalde debe tener y se escondió tras el paraguas de Celedón y el humo de los puros para romper de forma unilateral un acuerdo de todas las fuerzas políticas a comienzos de legislatura. Porque si realmente consideraba que el Ayuntamiento iba a mejorar con esa forma de organizar el órgano de contratación, debía haber sido valiente y haber dado la cara explicando cuáles eran sus razones, las ventajas y los beneficios de esta nueva configuración de la Mesa. Y es que aunque esa decisión no hubiese sido compartida, las formas en política y en la vida sí son importantes.

Las formas ponen en evidencia la falta de valentía del equipo de gobierno hasta el punto de que la concejala Idoia Garmendia fue capaz de firmar el mismo día el decreto de expulsión de los representantes políticos de la oposición de la Mesa de Contratación y, posteriormente, presidir la última Mesa en que estuvimos presentes, en la que llegó a despedirse de todos muy cordialmente con un "nos vemos en septiembre". A todo esto se le llama tirar la piedra, esconder la mano y querer convencer al apedreado de que la piedra es un caramelo.

En último término, tenemos que seguir preguntándonos qué hay de cierto en las razones que esgrimió el alcalde para correr un tupido velo sobre las labores de la Mesa de Contratación. ¿Estaba politizada la mesa y la labor de la oposición sólo servía para frenar las adjudicaciones? Eso es rotundamente falso ya que, dada la antigua configuración de ese órgano, el voto de calidad de la presidenta siempre permitía sacar adelante todos los expedientes. Si muchos temas quedaban paralizados, era porque los técnicos también consideraban que el informe de adjudicación que se nos presentaba era incorrecto y había que mejorarlo para adecuarse al pliego de condiciones garantizando los intereses del Ayuntamiento.

Ése ha sido siempre el único objetivo del Grupo Municipal del Partido Nacionalista Vasco en la Mesa de Contratación: velar por los intereses municipales y realizar una buena gestión. No hay más que revisar las actas de este órgano, donde la inmensa mayoría de los acuerdos se adoptaban por unanimidad. En muchas ocasiones hemos llegado a votar a favor de una adjudicación, aunque con muchas reticencias, en un ejercicio de responsabilidad porque, en caso contrario, la mala gestión del equipo de gobierno podía poner en peligro la prestación de un servicio. También hemos denunciado más de una vez el que se fueran a contratar obras que ya estaban en marcha.

Se nos ha llegado a convocar a reuniones extraordinarias y urgentes para sacar asuntos adelante y evitar situaciones verdaderamente dantescas. Entonces prestábamos una inestimable colaboración. ¿Por qué ahora el alcalde afirma que "es más seguro que no estén los políticos" en la Mesa de Contratación? ¿Acaso nos quiere acusar de algo? La única razón que se nos ocurre para justificar esta actitud es la pura provocación.

Por otra parte, llama la atención ese objetivo de lograr una mayor eficiencia en los trabajos del órgano de contratación dándole un carácter meramente técnico. Pues una vez más basta con acudir a las últimas actas para comprobar que los asuntos siguen quedando sobre la mesa. ¿Por qué ahora el señor alcalde no acusa a los técnicos de torpedear y politizar la labor del equipo de gobierno? Los mismos argumentos que ahora se usan para retrasar la aprobación de asuntos son los que en su día utilizábamos los demás.

Así por ejemplo, en la mesa del día 7 de setiembre de diez asuntos para adjudicar tres se quedaron paralizados. Uno de ellos era la reforma de la calle Cercas Bajas, que por errores en la propuesta de adjudicación se ha tenido que posponer en varias reuniones hasta que fue adjudicado en una convocatoria extraordinaria a finales de septiembre. A todo esto hay que añadir lo que ya denunciamos y el tiempo ha demostrado que es una triste realidad: la falta de transparencia. Todavía no hemos conseguido que se nos remita en condiciones la información sobre los asuntos tratados en el órgano de contratación y ya son innumerables las veces que lo hemos solicitado.

Como cualquier otra mesa bien asentada, la Mesa de Contratación necesita cuatro patas para funcionar correctamente: transparencia, eficiencia, agilidad y seguridad. Visto lo visto, el tiempo nos ha demostrado que ninguna de estas patas se sostiene después de la expulsión decretada por el alcalde. Y, de momento, sólo los magos son capaces de hacer levitar los muebles.

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