Iritzia
17Urria
2005
17 |
Iritzia

La segunda transformación

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Urria 17 | 2005 |
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Estuvimos al borde del ´k.o´. De esa manera nos afectó la crisis industrial y afortunadamente se reaccionó con fuerza y aquella serie de maquetas expuestas, de dudoso futuro, se han convertido, la mayoría, en realidad.

De que Bilbao se ha transformado no hay duda. De que la cesión de los terrenos de Abandoibarra fue fundamental para el cambio, tampoco, y que de allí hemos conseguido plusvalías para algunos barrios, Bilbao La Vieja sobre todo (muelles de Marzana, puente de Cantalojas y nueva escuela) es tan cierto como que estoy escribiendo en un domingo soleado. Bilbao necesitaba además un "lifting" externo (aceras, calles, plazas) e interno (subsuelo) algo que, siendo tarea municipal fundamentalmente, proseguirá en el futuro, y una mejora de algunos barrios que nacieron en plena industrialización, faltos de muchos elementos.

No quisiera que este corto artículo fuera la enumeración de obras ejecutadas y de proyectos que faltan por ejecutar, pero sí quiero concluir -y esto lo repiten muchas gentes de fuera y dentro de la villa- que Bilbao ha ido cambiando y modernizando progresivamente en un tiempo récord. A pesar de las críticas, se acertó con el Museo Guggenheim y, excepto dos personas que conozco, el resto de los mortales reconocen su efecto en la internacionalización del Bilbao moderno. Hoy Bilbao es algo más que el Guggenheim. Hay otras cosas que ver y sentir en la ciudad, que le dan carácter. Sólo citaré una para no extenderme: los paseos a ambos lados de una Ría pletórica en marea alta. Y todo esto se ha conseguido con el concurso de muchas instituciones, con acuerdos importantes -Bilbao Ría 2000 es un ejemplo- y con el apoyo, con sus naturales dudas al principio, de muchas gentes de la villa. Alguien podía pensar en vivir de las rentas y sería posible si las demás ciudades no progresaran, si alrededor de nosotros hubiera un desierto de ideas y proyectos, si fuéramos los únicos elegidos para aplicar el urbanismo rehabilitador. Por eso, no podemos parar. Faltos de grandes y medianas superficies, debemos rehabilitar lo que tenemos, siguiendo el eje medular de la Ría y buscar terreno allá donde sea posible.


Zorrozaurre y Basurto-Olabeaga llevan sus estudios avanzados, pero llegará el turno de la zona ribereña de Zorroza y de la plataforma al lado del monte Kobetas, como apoyo a una ciudad de servicios. Será necesario ir cerrando las heridas que provocó el ferrocarril al dividir la ciudad y habrá que apostar por la extensión del transporte público de calidad (metro y tranvía). Un apoyo a la cultura y a la educación, y en concreto a las universidades, es esencial para el futuro, porque Bilbao es una ciudad universitaria aunque no lo parezca, escondida antaño entre la industria y el mundo de los negocios.


Un equilibrio entre el centro y la periferia es necesario y también lo es, obviando el cemento, que nos preparemos ante la futura, pero ya presente, sociedad multicultural, por supuesto en la mayor armonía posible con el resto de la metrópoli.


La segunda transformación no es sólo la continuación de la primera sino el convencimiento de que debemos continuar aprovechando la ambición del carácter bilbaino para progresar, procurando el consenso sin dogmatismos en los grandes temas entre los grupos políticos y la ciudadanía para conservar el espíritu de lucha por un mundo mejor y una ciudad que sirva para la convivencia, en la que nos encontremos cómodos. Ésa es la segunda transformación. Si estamos de acuerdo en lo esencial sin exclusivismos, contando con todos los dispuestos a colaborar, iremos consiguiendo lo demás.


Estos días se celebra en Bilbao el Congreso de Isocarp, el mundial de los urbanistas. Creo que podremos presentar nuestro proyecto y nuestra realidad con mucha dignidad. Pero el futuro nos espera. Depende de nosotros.

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