Iritzia
26Maiatza
2005
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El compromiso como motor del acuerdo lingüístico

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Maiatza 26 | 2005 |
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La evolución experimentada por el euskera en los últimos 50 años es innegable. Especial mención merece el esfuerzo realizado por los agentes sociales y el apoyo de las instituciones públicas, sistemáticamente sostenido en el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, desde la convicción de que sólo una política democrática de acción positiva a favor del euskera es garantía de salvaguarda de los derechos lingüísticos de todas las personas.

Los avances logrados han traído consigo nuevas perspectivas, necesidades y retos. El más importante es el que deriva del profundo cambio sociolingüístico experimentado: actualmente, todos los euskaldunes son (al menos) bilingües y mas del 50% de ellos tiene como primera lengua el castellano. El arquetipo tradicional del euskaldun ha evolucionando hacia un nuevo perfil, el de las personas que tienen el euskera como segunda lengua, los euskaldunberris. Tal como se ha reseñado, más de la mitad de los euskaldunes, lo son.

Además, es constatable que la evolución del euskera en Vasconia muestra 3 fotografías bien diferenciadas: en la Comunidad Autónoma de Euskadi es francamente notable su avance; en la Comunidad Foral de Navarra la situación es de estancamiento y en Iparralde el retroceso es evidente, especialmente en lo que se refiere a la fuente de transmisión natural de toda lengua, la intergeneracional.

Esta situación sociolingüística, desconocida hasta ahora en la mayoría de sus manifestaciones, unida al hecho de que la mayoría de euskaldunes vive en contextos en los que el euskera es minoritario, provoca una natural y creciente preocupación sobre dos cuestiones estratégicas para la pervivencia del euskera: a) la extensión de su uso social; b)la propia calidad de la lengua vasca.

Ambos retos han de afrontarse de modo conjunto ya que, en materia de normalización lingüística, no existe calidad sin cantidad, es decir, sin una amplia base de vascohablantes. Por lo tanto, la tarea es ardua y requiere del esfuerzo de todos.

El euskera es el elemento conformador más importante y el más claro exponente de la identidad nacional vasca. Ello no supone, en absoluto, que el castellano y el francés nos sean extraños o ajenos; máxime, cuanto se trata, en ambos casos, de la lengua materna de miles y miles de vascos y vascas. Pero el euskera es la lengua que aporta valor significante a nuestra construcción identitaria.

Por todo ello es nuestra obligación actualizar e intensificar nuestra apuesta por mantener viva y plenamente funcional la lengua nacional que nos pertenece a todas las vascas y a todos los vascos . Es nuestro desafío más importante hacerlo desde el compromiso propio y el acuerdo colectivo. Discrepando, debatiendo y, si es posible, acordando, pero siempre desde el compromiso individual, de la iniciativa social y política y de la acción positiva de todas las instituciones democráticas.

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