Iritzia
16Maiatza
2005
16 |
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Palos en las ruedas

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Maiatza 16 | 2005 |
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Editorial

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Diario de Noticias de Álava


Hay que apuntar en el Haber del presidente del Gobierno su capacidad de resistencia, su firmeza, para aguantar la tremenda dureza con la que el primer partido de la oposición ha recibido su anuncio de buscar una salida negociada al terrorismo de ETA.

Zapatero ha salido airoso de la embestida, y todos los sondeos constatan que la gran mayoría de la sociedad aplaude el intento. Igualmente, todos los grupos políticos, hecha ya la excepción del PP y con mayor o menor entusiasmo, están dispuestos a apoyar al Gobierno en su iniciativa. La ciudadanía ha asistido, atónita y hasta cierto punto preocupada, al catastrofismo amenazante que Rajoy ha trasladado en sus discursos, pero ha prevalecido la esperanza. Ahora, vuelve ETA a empañarla y a llenarle de zozobra. Sólo que en este caso, en el de la reaparición violenta de ETA, no se trata de una discrepancia política, por más extrema que fuera.El rosario de bombas contra empresas guipuzcoanas, precisamente en este momento, no solamente es una barbaridad, una más, por cuanto tiene de coacción, agresión y destrucción, sino que es un gravísimo error político. Zapatero ha emprendido un proceso de riesgo para el cual es necesario un blindaje.

Eso es lo que los partidos políticos han comprendido y están dispuestos a blindarle en el Congreso y fuera de él. Pues bien, ahora llega ETA, una de las partes implicadas en este proceso, y lo hace a sangre y fuego provocando daños materiales graves a las empresas atacadas, daños personales leves a las personas -que en cualquiera de estos atentados con explosivo pueden ser irreversibles-, daño político a la iniciativa del Gobierno y un demoledor daño moral a una sociedad que asiste expectante al inicio de un nuevo tiempo.Y en este capítulo de los daños causados por ETA con sus brutales intervenciones en Gipuzkoa, es la izquierda abertzale quien más tiene que perder. El obligado silencio de EHAK, mimético al silencio habitual de Batasuna, seguirá siendo interpretado como complicidad. O como sumisión, que quizás es aún peor. No puede la izquierda abertzale entrar en este proceso con tanta ambigüedad si pretende que sea creíble su participación.

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