Iritzia
12Apirila
2005
12 |
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Juntos pero no revueltos

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Apirila 12 | 2005 |
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Las encuestas coinciden prácticamente en sus aspectos cualitativos y cuantitativos. La inmensa mayoría de los encuestados tiene claro que las elecciones las va a ganar la coalición formada por PNV-EA. Una buena parte de los que así opinan tienen decidido respaldar esta opción. Queda pendiente si este respaldo va a ser suficiente para alcanzar la mayoría absoluta o tendrá que recurrir a alguna otra formación.

Esta previsión demoscópica está directamente vinculada con dos aspectos cualitativos que figuran repetidamente en las encuestas. Por una parte, está la percepción de la ciudadanía respecto del nacionalismo como auténtico defensor de los intereses de Euskadi. El diario El País´ resalta así este hecho: «La implantación social del nacionalismo democrático encarnado en el PNV es altísima: un 46,1% de la población vasca piensa que este partido es el que mejor defiende los intereses del País Vasco, seguido del PSE-EE (6,9%) y del PP (6%)».

Por otra parte, está la percepción de los vascos acerca de la capacitación de los partidos para gobernarlos. Según la citada encuesta «el PNV se encarama a la primera posición con un 49,1% y le sigue el PSE-EE, pero con un 9,1%». Este par de impresiones sociales explican con suficiencia en qué consiste la ventaja del nacionalismo liderado por el partido que dirige Imaz respecto de los demás. No es una ventaja coyuntural, sino sólidamente enraizada en el tejido vasco. Además, de ambas opiniones participan una buena parte del electorado socialista y popular. De ahí que resulte equivocado por parte de socialistas y populares situar la confrontación con el nacionalismo precisamente en el terreno donde éste es con diferencia el más fuerte.

Es un craso error electoral decir, como se ha dicho uno de estos últimos días, que con el PNV Euskadi va a la ruina. Hasta podría ser cierto, pero hoy no se lo cree nadie. Ni siquiera quien lo dijo. Las encuestas, asimismo, ponen de manifiesto la relación de vasos comunicantes entre el Partido Popular y el PSE-EE. Es decir, que el incremento de votos en uno de ellos se produce básicamente a costo del otro. El analista de ´El Diario Vasco´ Alberto Surio valoraba acertadamente este hecho al señalar que no se detecta un trasvase de votos del bloque nacionalista al no nacionalista, «cuestionando de raíz lo que pretende, por ejemplo, Joseba Arregi al frente de Aldaketa». Tampoco es nueva esta constatación en la política vasca. Buena parte de las dificultades de Euskadiko Ezkerra estuvieron motivadas por esa convivencia conflictiva entre el nacionalismo y el llamado no nacionalismo.

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