Iritzia
11Urtarrila
2005
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Prietas las filas

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Urtarrila 11 | 2005 |
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Deia


El pasado 30 de diciembre se aprobaba en una instancia democrática, el Parlamento vasco, la reforma estatutaria conocida como Plan Ibarretxe por mayoría absoluta. Es decir, una parte importante de los representantes del Pueblo Vasco, en una instancia que representa a prácticamente el 75% de todos los vascos, decidía libremente dar luz verde a un nuevo proyecto de Estatuto que fija las relaciones entre el Estado español y la Comunidad Autónoma Vasca, con el compromiso, por otra parte, de que al final se someterá a plebiscito de los ciudadanos de dicha Comunidad para su aceptación o rechazo. Es, pues, un modelo de aplicación de la práctica democrática lo que se está llevando adelante. Práctica que, según parece, asusta a algunos; viene a la mente el título de aquel clásico libro de Erich Fromm, ‘‘El miedo a la libertad’’ que quizás en este caso habría que traducir como ‘‘El miedo a la democracia’’.

Porque en ésas estamos, ya que o se acepta la existencia de un Pueblo Vasco sujeto de derechos políticos, o no se acepta. En el segundo supuesto se recomendaría a quien así piensa la consulta en cualquier enciclopedia seria para que, política aparte, constate lo que en ella aparece al respecto. El que luego, por diversos avatares, parte de ese País esté dentro del Estado francés y otra parte dentro del español y que incluso esta última parte se articule en dos realidades político-administrativas diferentes es harina de otro costal. Ahora bien, si una de esas partes ha sido incluso reconocida oficialmente como sujeto político, ahí está el Estatuto de Autonomía vigente que en su primer artículo dice: ‘‘El Pueblo Vasco o Euskal Herria, como expresión de su nacionalidad y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma...», será difícilmente negable el que pueda, por vías absolutamente democráticas, manifestar su voluntad de cómo ha de ser su relación con otros entes políticos. El que luego esos entes estén o no de acuerdo con todo o parte de esa voluntad, quieran manifestar sus opiniones y establecer sus condiciones debe ser algo totalmente normal y que en una situación verdaderamente democrática se soluciona mediante negociación política, no mediante imposición coercitiva.


Querer confundir y asustar a la ciudadanía con frases del tenor de «una vez más se le da a Batasuna la llave de la política vasca» (Patxi López, PSOE) o «el Plan Ibarretxe es, de ahora en adelante, también el plan de ETA» (Ãngel Acebes, PP) muestran el talante de esas formaciones políticas o al menos de quienes las representan, los cuales no tienen reparo alguno en votar conjuntamente con Sozialista Abertzaleak o si se quiere y en sus términos darles «la llave de la política vasca» cuando se trata de oponerse al Gobierno tripartito vasco. Recordemos al respecto el todavía recientísimo pleno del Parlamento vasco, correspondiente a los presupuestos del 2005, en el que si se aprobaron no fue porque el PSOE, el PP y Sozialista Abertzaleak no unieran sus votos. !Ah!, pero en ese caso, al parecer, no se puede decir nada, es ésta una muestra más del juego democrático, los votos de ese, según ellos, ‘‘brazo de ETA’’ no están contaminados si es para ir contra el Gobierno vasco.


Decía el lehendakari refiriéndose al debate habido en el Parlamento en la sesión de aprobación de dicho Plan: «Ha sido clarificador porque ha dejado al desnudo a quiénes quieren habilitar el camino para que la sociedad decida y a quiénes no».


Ahora bien, no nos engañemos, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ya se ha expresado claramente: «El Ejecutivo central se opondrá en el Parlamento estatal a la aprobación de lo aprobado en el Parlamento vasco» y en este sentido añadió que «Zapatero y Rajoy ya han hablado de consensuar una estrategia común» al respecto. Pero es más, es que si por alguna casualidad ocurriera que algo se les fuera de las manos por la vía democrática, ahí está para solucionarlo el inefable ministro de Defensa y miembro del PSOE, Sr. Bono, a quien le debe parecer, según recientes manifestaciones, el colmo del proceder democrático lo que dice el artículo 8º de la Constitución española: ‘‘Las Fuerzas Armadas... tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Es decir, que aquí no pase nada y si fuera a pasar, como decía el título de este artículo, ‘‘Prietas las filas, recias, marciales nuestras escuadras van’’.

Luis Bandrés, Jon Gurutz Olascoaga, José Manuel Castells, Baleren Bakaikoa, Xabier Ezeizabarrena, profesores de la UPV; Roldán Jimeno, profesor de la UPNA.

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