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2004
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Añorando el mistral

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Azaroa 28 | 2004 |
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El Correo


El mistral es un viento del noroeste en el Mediterráneo catalán que ha inspirado a no pocos poetas. Hay algunos a los que les gustaría hacer realidad los aires catalanes en Euskadi, trasplantando modelos que sirvieron al PSC para llegar al Govern catalán. Así, a modo de plataforma semejante a la impulsada por Maragall con ´Ciutadans pel canvi´, ha nacido ´Aldaketa´.

Estas plataformas se suponen organizadas por ciudadanos que, desligados de partido político alguno, abogan por una dirección concreta en el voto para las próximas elecciones. Examinando los nombres de los 24 promotores, la verdad es que no veo la pluralidad ideológica y política que se anuncia. Ni entre los profesores universitarios, ni entre los sindicalistas, ni entre los euskadikos´. Tal es así que incluso este diario en su edición del día 18 de noviembre señalaba la presencia de «un nutrido grupo de políticos socialistas». Así no es de extrañar que quien se ha prestado a ser la imagen pública de la plataforma sea el menos socialista de ellos.

 

No deja de ser sorprendente que la apuesta que hacen sea en negativo. Según han manifestado, no persiguen que se vote a una opción política concreta sino que buscan que se vote en contra de alguien. Algo así como una propuesta en negativo: Sacar al Partido Nacionalista Vasco y al lehendakari Ibarretxe del poder. Objetivo legítimo, evidentemente, pero poco constructivo y pobre cuando te defines en función de ir a la contra de alguien.

Parecería, a la vista de su manifiesto fundacional, que la permanencia en las instituciones refrendada democráticamente por las urnas, lejos de ser un valor reflejo de buen gobierno premiado por los ciudadanos, supone ´per se´ un descenso de la calidad democrática. Teniendo en cuenta que en el caso vasco ha habido gobiernos de coalición de casi todos los colores imaginables, habiendo participado, además del PNV, EA, PSOE, EAE, EB-IU, no se comprende que no se levante la voz para criticar la omnipresencia institucional del PSOE en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha desde el inicio de sus autonomías (más de 20 años), que ha gobernado en solitario con mayoría absoluta. Ni tampoco parece que sea antidemocrática la permanencia de Fraga Iribarne al frente del Gobierno gallego durante interminables años de mayoría absoluta. Eso, por no acudir a ejemplos de lugares más lejanos como Baviera, donde el CSU gobierna desde hace más de medio siglo.

 

En el fondo son opiniones, pero sin datos fehacientes que las sustenten. Afirmar que desde las instituciones vascas no se están defendiendo proyectos de país sino los que obedecen a intereses partidarios es, aparte de falso, frívolo. ¿A quiénes corresponde democráticamente, y digo más, constitucionalmente, la tarea de calibrar las prioridades y definir los proyectos de país en una sociedad democrática? A los partidos políticos que, representando al pueblo en las instituciones, han visto respaldados sus programas electorales. ¿Es que van a ser ahora los tertulianos, los comentaristas políticos o las plataformas que sólo se representan a sí mismas los que se arroguen la legitimidad de definir qué es lo conveniente y lo inconveniente?

No deja de ser bastante curioso que si, como dicen los ´plataformakides´, los problemas reales de los ciudadanos de Euskadi no constituyen las prioridades políticas del Gobierno Ibarretxe, sino las ensoñaciones virtuales del nacionalismo, los ciudadanos vascos, que deben de ser tontos, apoyen mayoritariamente una y otra vez al nacionalismo en las urnas. Que en las últimas elecciones al Parlamento vasco, casi la mitad de los votantes introdujera la papeleta de EAJ-EA debe de ser achacable a la ceguera ciudadana. Ya decía Aznar tras su fiasco electoral de 2001 que la «sociedad vasca no estaba madura». Me ha tocado recibir a bastantes ciudadanos de otras partes del Estado con problemas en el ámbito de la educación, de la sanidad, que nos solicitaban apoyo para poder equipararse al modelo vasco en estas y otras áreas. La plataforma parece tener la visión de la que la mayoría carece. Pero si algo debería estar claro es que los tiempos del despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo) ya han pasado. Por muy listos y poseedores de la verdad que creamos ser, habrá que demostrarlo en las urnas. Y, si perdemos, no vale decir, como Oscar Wilde, aquello de «la función fue un éxito pero el público era un desastre».

 

Resulta chocante que en este análisis de la sociedad vasca que hace ´Aldaketa´ se hable de un «control del Parlamento desde el Gobierno» (el mismo que pueden ejercer Chaves, Rodríguez Ibarra, Fraga o Zapatero con sus respectivas mayorías y cualquier otro sistema parlamentario europeo), y de la «utilización partidista de los medios públicos de comunicación». Dejando a un lado una de las mayores paradojas de nuestro país, el hecho de que la inmensa mayoría de los medios privados de comunicación en Euskadi responde a ideologías ´constitucionalistas´, ya se daría más de uno con un cantito en los dientes si pudiera gozar del nivel de ´parcialidad´ de ETB en medios como Telemadrid, Canal 9 o Canal Sur, por citar unos cuantos. Por cierto, no se apreciaba la misma radicalidad en defensa de la pluralidad mediática durante la incomparable manipulación informativa propiciada por el Ejecutivo del PP durante los últimos seis años de su gobierno.

Es llamativo que se propugne un cambio como si este mero hecho por sí mismo fuera a evitar la, según ellos, actual imposición unilateral. Personalmente, no creo que un Gobierno PSOE-PP fuera a ser más dialogante que el actual Gobierno Ibarretxe. No sólo por las disposición partidaria mostrada hasta el momento, sino por el hecho de que mientras el Gobierno Ibarretxe sólo puede refugiarse en el respaldo de los ciudadanos y sabe que a la postre el acuerdo con otras instancias del Estado será necesario, PP-PSOE más de una vez han dejado muy claro que la mayoría en las Cortes Generales la ostentan ellos y controlan los resortes del Estado. Mientras los nacionalistas han de llegar a acuerdos en algún momento, los ´constitucionalistas´ ¿para que necesitarían de acuerdos si tuvieran la mayoría en todas las instituciones? ¿Alguien cree que la autonomía vasca, el problema de la existencia de una gran parte de la sociedad vasca que no se siente española, iba a ser enfrentado por el Gobierno español sabiendo que las mayorías políticas le permiten eludirlo? Uno cree en la bondad de la política pero no hasta tal extremo de ingenuidad.

 

Hablo de acuerdo, sí. Y de respeto al principio de legalidad. Es absolutamente falso, aunque algunos lo quieran convertir en un mito, que el proyecto de Nuevo Estatuto Político conculque el principio de legalidad. Se respetan escrupulosamente las vías y mecanismos para la reforma del Estatuto. Tan es así, que hasta el polémico, pero venerado por los ´constitucionalistas´, Tribunal Constitucional se ha manifestado en este sentido, de manera que tras la discusión y votación del texto final el próximo mes de diciembre, si se aprobara, será elevado a las Cortes Generales tal y como explicita el Estatuto de Gernika en sus mecanismos de reforma.

El futuro dirá cuál será la opción de la ciudadanía vasca. Pero el problema para los promotores de ´Aldaketa´ es que en Euskadi no conocemos el mistral sino su equivalente geográfico, llamado galerna, viento fuerte y áspero, que en no pocas ocasiones se ha llevado por delante a navegantes desconocedores de estas aguas.

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