Iñigo Urkullu
08
Abendua
2017
Intervención Iñigo Urkullu

Erroma. EADren kontseilua. Iñigo Urkullu

Iñigo Urkullu
08
Abendua
2017
Intervención Iñigo Urkullu

1.- Crisis democrática pasajera o declive inevitable.

La “crisis existencial” es una expresión utilizada por el propio Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, pocos meses antes de la presentación del proyecto de reflexión sobre el futuro de la Unión Europea.

El ámbito que más nos preocupa de esta crisis es la desafección de la ciudadanía en relación a la política y la acción institucional. Es necesario recuperar la credibilidad  a través de un proceso de mayor integración, construido desde la base, recuperando los valores fundacionales y dotando al proyecto de futuro de propuestas realistas y alcanzables.

Analizar las causas de la desafección nos puede permitir revertir la situación. Citaré tres causas:

-Una. La Unión Europea ha convertido, durante demasiado tiempo, la ortodoxia presupuestaria y los equilibrios macroeconómicos en su prioridad, alejándose del ideal de un proyecto orientado a mejorar el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía. Es necesario volver a colocar a las personas en el centro del proyecto europeo. Este cambio de orientación necesita un punto de inflexión y este puede venir dado por el despliegue del pilar de los derechos sociales y la atención a las necesidades de la juventud, más en concreto el proyecto de garantía juvenil. El modelo que proponemos es el “Desarrollo Humano Sostenible”, esto es, avanzar en la competitividad al servicio del bienestar social.

-Dos. La Unión Europea  ha carecido de un auténtico liderazgo político e institucional, ha estado supeditada a los Estados. Cada Estado, en su propio territorio, ha recurrido a las instituciones de la Unión como excusa a la hora de justificar la adopción de medidas impopulares. En la Unión Europea ha recaído siempre la imagen de la institución causante de todos los males. Los fracasos y las medidas impopulares son responsabilidad de la UE, mientras cada Estado trata de capitalizar las medidas positivas, de estímulo y crecimiento. Es necesario un ejercicio de responsabilidad colectiva, liderazgo y compromiso a la hora de plantear y comunicar adecuadamente las iniciativas, progresos y beneficios de la mayor integración europea.

-Tres. La Unión Europea se ha encerrado sobre sí misma, en lugar de dar cabida, protagonismo y cauce de expresión a la pluralidad de realidades nacionales que la conforman. Planteo esta cuestión desde la realidad del País Vasco, una Nación sin Estado, que ha participado desde el origen en el proceso de integración europea, por vocación y con convicción plena. Nuestra realidad es la más cercana a la ciudadanía y proponemos un proceso de integración desde la base, que asuma el principio de subsidiaridad y utilice todo el potencial de la gobernanza multinivel. Una Europa que permita un reparto de competencias y  soberanía, capaz de integrar los elementos positivos de los modelos confederal y federal. Nuestro planteamiento se encuentra en lo que fue el germen de la Comunidad Europea entendida como una Federación de Naciones. El propio Tratado de Maastricht plantea esta visión de “una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa.”

2.- Procesos de separación de la UE y tentativas de secesión, ¿van a aumentar o disminuir?

El Brexit será recordado como un episodio negativo para Europa, sin duda, pero se trata ahora de aprovechar el efecto positivo que pueda tener de cara a reforzar la opción por la integración del proyecto de Europa continental. De hecho, en esta línea, el Brexit ha servido para  acallar las voces de quienes, en algunos otros Estados miembros, proponían el abandono de la Unión Europea como una receta mágica para superar sus problemas internos. Realmente “nadie es una isla” en un mundo cada vez más global y abierto.

Las negociaciones para el Brexit siguen abiertas y es todavía difícil vislumbrar en qué condiciones se producirá la salida del Reino Unido y cómo se formulará el marco de relación futura.

Ahora bien, resulta innegable que:

-El Brexit genera incertidumbre y preocupación entre la ciudadanía, los agentes socio-económicos y los representantes políticos e institucionales;

-Es un proceso técnicamente complejo que abre un escenario de incertidumbre en el medio plazo; y

-Va a generar un impacto negativo en el Reino Unido sin duda pero, también en la UE27, habida cuenta de la intensidad y envergadura de la relación tejida a lo largo de décadas.

Como contrapunto a esta situación, a esta decisión de abandonar el proyecto de la Unión Europea, resulta paradójica la actitud mantenida por las más altas autoridades comunitarias ante las reivindicaciones de Naciones sin Estado que forman parte del proyecto europeo y han expresado, con absoluta nitidez, su vocación europeísta. Una vocación orientada a  participar en un proyecto de Unión Europea, no de Unidad de Estados Europeos.

Las comunidades nacionales que formamos parte de Europa, las Naciones sin Estado, estamos reclamando una posición más abierta e integradora por parte de las instituciones comunes. La actitud de la Unión Europea debe ser propositiva, no reactiva. Ante las propuestas democráticas que en el seno de los Estados puedan platear las diferentes realidades nacionales, encaminadas a decidir su propio futuro, se pueden plantear dos alternativas:

-la vía del diálogo, la negociación y el acuerdo; o bien,

-la vía de la prohibición, la amenaza y la deslegitimación.

La actitud de las instituciones europeas debe orientarse a aceptar una realidad innegable, anticipar soluciones políticas y ofrecer un cauce de expresión a estas demandas legítimas. La clave de la construcción de un proyecto común es que el protagonismo político y decisorio se comparta con las Naciones sin Estado que formamos parte, conformamos y somos Europa. Nuestra propuesta es una “Directiva de claridad” que permita habilitar un cauce legal para que las Comunidades políticas puedan consultar a la ciudadanía con garantías y abrir una vía de negociación sobre su futuro. Es preciso habilitar un procedimiento comunitario ad-hoc que posibilite la permanencia en la Unión Europea de los Estados que surjan como consecuencia de un proceso capaz de combinar el principio democrático y el principio de legalidad.

3.- Prioridades positivas de la Agenda Europea 2018 en favor de la integración.

-En primer lugar, la Unión Europea ha abierto un proceso para definir su visión  de futuro.

La Agenda 2018 debe incorporar iniciativas participativas que acerquen este debate a la ciudadanía y debe apoyarse para ello en todas las instituciones, especialmente las más cercanas.

-En segundo lugar, la Unión debe asumir la realidad de las Naciones sin Estado que la integran.

Jean-Claude Juncker ha declarado que no quiere una Europa con “90 Estados”, consecuentemente debe asumir la existencia de 90 realidades nacionales sin estructura de Estado y anticipar cauces de expresión respetuosos con el principio democrático y el principio de legalidad. Subsidiaridad, gobernanza multinivel, corresponsabilidad y soberanía compartida son conceptos que demandan propuestas acordadas y orientadas a favorecer la integración europea. Las Naciones sin Estado no somos un problema que Europa tiene que ignorar. Somos una realidad que es preciso asumir. Tenemos derecho a tener un cauce de representación real y diferenciada en el proyecto de construcción europeo. No somos un problema, somos parte de la solución.

-En tercer lugar, la Unión Europea ha declarado como prioritario el pilar de los derechos sociales.

Es importante avanzar en la Agenda social europea, recuperando los valores fundacionales y situando a la persona en el centro de nuestro proyecto común. Compartimos una visión humanista y nos corresponde priorizar los sistemas de protección social, el acceso de la juventud y las personas paradas de larga duración al empleo, así como la garantía de igualdad entre mujeres y hombres. Recuperar el compromiso de Europa con la persona es una prioridad en la Agenda Europea 2018.

Eskerrik asko.

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