El Gobierno Vasco hará pedagogía del ahorro energético como un compromiso cívico y concreto con la sostenibilidad y la Agenda 2030

Los efectos de la pandemia y de la invasión de Ucrania hacen más apremiante el compromiso global, local y personal con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El Gobierno Vasco hará pedagogía del ahorro energético como un compromiso cívico y concreto con la sostenibilidad y la Agenda 2030
11
Agosto
Gobierno Vasco
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11 Agosto | Gobierno Vasco

Desde el punto de vista del cumplimiento de la Agenda 2030, las medidas de ahorro energético, además de una necesidad imperiosa, constituyen la oportunidad de acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Una conciencia global, local y personalizada de ahorro energético y de un uso responsable y eficiente de los recursos, las energías y los combustibles es, en este momento, indispensable para afianzar y priorizar el criterio rector de la sostenibilidad.

Se trata de un principio de realidad. El ahorro energético, junto a la descarbonización de la economía y el tránsito hacia las energías renovables son los soportes básicos para ayudar al planeta en la transición ecológica y en la respuesta ante el cambio climático. También para enfrentar las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte Rusia, y también para reducir los costos y brechas sociales, especialmente en el caso de los sectores, familias y personas en situación más vulnerable.

La Agenda 2030 es un acuerdo de Naciones Unidas alcanzado en 2015. Representa un compromiso de 193 países con un mismo enfoque para 2030: un mundo y una vida sostenible; y una misma prioridad: erradicar la pobreza. Alinea en todo el mundo las políticas de las instituciones públicas, las entidades privadas y los agentes sociales con 17 objetivos,169 metas e indicadores de evaluación, para un mundo más justo, ecológico, próspero y pacífico.

Cinco grandes compromisos sintetizan su contenido: (I) Frenar la desigualdad, promover la inclusión y acabar con la pobreza; (II) revertir el cambio climático y potenciar la transición ecológico-energética; (III) reforzar la sanidad, la educación o el progreso digital y universalizar su acceso; (IV) hacer de la empresa, el trabajo y el empleo valores compartidos de dignidad, prosperidad y sostenibilidad; y (V) afianzar la paz, la convivencia y el respeto a los derechos humanos en todo el mundo.

En septiembre de 2019, Naciones Unidas en su 74ª Asamblea General expresó su preocupación  por el insuficiente avance en el cumplimiento de la Agenda 2030, e hizo un llamamiento a gobiernos, empresas y sociedad civil para que intensificaran su acción y ambición sobre los objetivos globales, declarando los próximos 10 años como la “Década de la Acción sobre los ODS”.

A los pocos meses, se declaró una pandemia global que se ha prolongado por más de dos años. Sus efectos no solo no han contribuido a acelerar los avances en materia de Agenda 2030, sino que han agravado las brechas de desigualdad y han incrementado la urgencia del compromiso con los ejes principales de la sostenibilidad ecológica, económica y social.

A primeros de 2022, cuando todos los datos indicaban que lo peor de la pandemia había pasado y cabía iniciar una etapa de relanzamiento y recuperación, se produjo la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Esta agresión unilateral, además del incalculable impacto humano en vidas, víctimas, daños y sufrimientos, ha desatado una nueva crisis global. Una crisis que está ocasionando graves problemas –y amenaza de problemas aún mayores a corto y medio plazo– en el acceso a la energía, los combustibles o los cereales y con consecuencias directas en la inflación y en todas las economías.

En estas circunstancias, la transición energético-climática pasa de ser una necesidad imperiosa a constituirse en una prioridad absoluta. Mentalidad y conciencia cívica y solidaria para un mundo y una vida sostenible son, en este momento, claves del presente y del futuro. Una conciencia global, local, familiar y personal de ahorro energético y de uso responsable y eficiente de cualquier recurso a nuestra disposición es una aportación fundamental para contribuir a esta revolución de la sostenibilidad. El ahorro energético no es suficiente; pero es indispensable. Es necesario también avanzar en la descarbonización de la economía y en la transición a las energías renovables.

En este contexto, la Secretaría General de Transición Social y Agenda 2030, insertada en la estructura de Lehendakaritza, asume el compromiso de hacer en los próximos meses pedagogía activa del ahorro energético como un compromiso cívico y concreto con la sostenibilidad y la Agenda 2030. Este compromiso se plasmará en campañas informativas y divulgativas de concienciación sobre la necesidad y la oportunidad de adoptar cambios en la vida cotidiana que contribuyan a reducir el gasto de energía y a un mejor aprovechamiento de los recursos a nuestra disposición.

Estas propuestas de cambio estarán alineadas con los criterios y directrices adoptados tanto en la Unión Europea como en el Estado o en el marco de las instituciones vascas. Entre otros grandes ejes, invitarán a repensar el uso del vehículo privado y a potenciar el transporte público; a reducir y hacer más eficientes los consumos en aire acondicionado, calefacción, agua caliente, energía eléctrica y electrodomésticos; o en materia de consumo a la aplicación de criterios de responsabilidad, eficiencia, proximidad, reutilización y reciclaje.

Estas iniciativas divulgativas y de información incidirán en la consideración de la Agenda 2030 y de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible como una “necesidad y una oportunidad”. El “ahorra energía” será su consecuencia directa. Subrayarán esta invitación a ahorrar energía como una posibilidad al alcance de todas las personas para contribuir a un desarrollo humano sostenible.

Del mismo modo que la pandemia provocó de modo simultáneo en todo el mundo y a todas las personas una vivencia crítica y global de grave riesgo sanitario, en este momento todo el mundo y todas las personas estamos convocados a impulsar un cambio cultural en nuestra relación con el uso de la energía, nuestros modos de vida y su sostenibilidad.

Se trata de un “Auzolana global y planetario”. Estamos ante una tarea a la que estamos convocadas todas las personas en todo el mundo, muy especialmente en los países y sociedades de economías más avanzadas. Estamos ante una necesidad y también ante una gran oportunidad.

Fuente: Irekia

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