EAJ-PNV votará 'no' en la sesión de investidura y pide un nuevo proceso de diálogo sobre otras bases

El Partido Nacionalista Vasco siempre se ha distinguido por la búsqueda de acuerdos, la responsabilidad política y el respaldo a las instituciones. Esta línea de actuación es la que ha mantenido, mantiene y mantendrá en el proceso abierto para la investidura del próximo presidente del Gobierno español.
EAJ-PNV votará 'no' en la sesión de investidura y pide un nuevo proceso de diálogo sobre otras bases
01 Marzo 2016 | EBB

Desde el pasado 21 de diciembre hasta hoy hemos asistido a un episodio político caracterizado por los planteamientos extremos, los movimientos tácticos y una excesiva teatralización de las posiciones políticas. El resultado por todos conocido es que se ha saldado con un fracaso que impedirá que mañana prospere la votación de investidura del candidato Pedro Sánchez.

El sentido de nuestro voto en esa votación va a ser negativo. No compartimos la forma general en la que se ha conducido el diálogo multipartito, y también debemos expresar nuestra decepción porque no se haya realizado con el PNV el mismo esfuerzo, en intensidad y en voluntad política, que se ha realizado con otros Partidos con los que el PSOE sí ha sido capaz de llegar a acuerdos. La pretensión del PNV de incluir una ‘agenda vasca’ en las negociaciones no ha encontrado una respuesta mínimamente suficiente por parte del candidato y su equipo. La mejor imagen de esta ausencia de compromiso con Euskadi es que en una alocución de casi cien minutos no ha habido ni una sola referencia a la cuestión vasca. El inicial buen talante negociador, que reconocemos y apreciamos, no se ha visto corroborado luego en la fase decisiva. Probablemente, acuerdos previos alcanzados con otras fuerzas han impedido abordar una negociación más libre con nosotros.

En todo caso, el PNV sigue abierto al diálogo, a la negociación y, si es posible, al acuerdo. Desde nuestra modesta experiencia, creemos que, a partir del próximo día 5, debiera de abrirse un nuevo periodo político construido sobre bases distintas a las que se ha sustentado este que ahora fracasa. Unas bases con menos ‘líneas rojas’ y más voluntad de hablar, con menos ruedas de prensa y más intercambio previo de papeles. Y, sobre todo, unas bases que ni nieguen ni orillen ninguno de los problemas que –gusten o no– tiene planteados hoy el Estado español, empezando por el de su articulación territorial.

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