EAJ-PNV celebra el 25 aniversario de Sabin Etxea con una recepción a más de 400 representantes de la sociedad vasca

“Esta es la casa donde tienen cabida los problemas, las dificultades, los sueños y los proyectos de todos y todas las vascas, afirma el presidente del EBB, Andoni Ortuzar
EAJ-PNV celebra el 25 aniversario de Sabin Etxea con una recepción a más de 400 representantes de la sociedad vasca
01 Diciembre | EBB

Nota: Desde este boletín podrás obtener las imágenes del acto en alta resolución.

EAJ-PNV ha dado inicio esta tarde a los actos del 25 aniversario de la apertura de su sede principal con una recepción a una amplia representación de la sociedad y una espectacular sesión de mapping. Sabin Etxea, que en 1992 supuso una valiosa y enriquecedora aportación arquitectónica al nuevo Bilbao, ha reunido hoy a más de 400 representantes de la sociedad vasca: instituciones, tejido asociativo, cultura, deporte, política, empresa, economía… El acto ha tenido a la presidenta del Bizkai Buru Batzar, Itxaso Atutxa, como maestra de ceremonias.

Tras la apertura de puertas, el presidente del Euzkadi Buru Batzar se ha dirigido emocionado a los asistentes que han abarrotado el salón de actos de Sabin Etxea y ha subrayado los tres valores que, en su opinión, definen tanto a EAJ-PNV como a su sede: la identidad, el trabajo en común y la apertura. La identidad porque “la historia de la Sabin Etxea primigenia necesitaba que la nueva Sabin Etxea mantuviera un hilo conductor fuerte con el pasado. Katea ez da eten. La dictadura franquista quiso borrar de un plumazo el símbolo del nacionalismo vasco, pero fue un intento vano”. La segunda característica es el trabajo en común, pues “gran parte de esta casa se financió con las aportaciones que hicimos las afiliadas y afiliados. Este espíritu de sacrificio, ese voluntariado, pervive en nuestro Partido, lo vemos en cada Alderdi Eguna. Toda nuestra labor tiene que tener por objetivo mejorar el bienestar y la calidad de vida de vascas y vascos, desde la solidaridad, desde la justa redistribución de la riqueza”. Y el tercer rasgo es la apertura “a esa sociedad a la que nos debemos. Sabin Etxea es la casa de todos. Una casa que tiene las puertas abiertas de par en par. Una casa donde tienen cabida los problemas, las dificultades, los sueños y los proyectos de todos y todas las vascas”.

El arquitecto que concibió Sabin Etxea, Koldo Eguren, también se ha dirigido a los presentes. En su discurso, Eguren ha reconocido que “le temblaban las piernas” solo de pensar en el proyecto que tenía entre manos hace ahora 25 años. Eguren era entonces un joven arquitecto de 27 años que se enfrentaba al fabuloso reto de, en el que era su primer trabajo tras obtener la licenciatura, llevar adelante el diseño y la posterior construcción de un edificio tan emblemático desde el plano sentimental y político como funcional para la tarea diaria de un partido político. “Había que dotar al edificio de seis sótanos hacia abajo y seis plantas hacia arriba. En mi vida había hecho nada semejante, pero lo hice en base a tres adjetivos que para mí significan ser vasco: la sencillez, la fuerza y la nobleza. Creo que hice un edificio rotundo pero humilde que era capaz de reflejar lo que el nacionalismo vasco quería ser en el futuro”, ha afirmado.

A continuación, los asistentes han salido al exterior para asistir a al espectáculo de mapping que se ha proyectado sobre la fachada de Sabin Etxea y que propone un espectacular recorrido visual y sonoro por la historia de la casa y de Euskadi. Este espectáculo se repetirá cada media hora entre las 19:30 y 22:00 horas de hoy y de mañana sábado

25 años no son nada

La construcción del edificio de Sabin Etxea, tal como hoy lo conocemos, supuso hace 25 años una modesta pero valiosa aportación a la transformación que experimentó Bilbao en la última década del siglo XX. El edificio que diseñó Eguren es coetáneo del Museo Guggenheim Bilbao, inaugurado también en 1992, unos pocos meses antes. Ambas obras, cada una desde su realidad y salvando todas las distancias, son construcciones modernas que han contribuido a la transformación arquitectónica de la villa. 25 años después, Sabin Etxea es hoy un edificio que sigue sorprendiendo al visitante por su modernidad, por su belleza interior, por la aleación de la madera, el cemento y el acero, y por su perfecta integración en la apuesta urbanística de la capital vizcaína.

Cabe destacar también que buena parte de la financiación de las obras de la casa se sufragaron gracias a las aportaciones realizadas por todos los cargos de EAJ-PNV y por las aportaciones de la afiliación y de simpatizantes. Muchas familias entregaron un sueldo entero para financiar parte del coste de la obras. En la actualidad, en Sabin Etxea se desarrolla una intensa actividad a diario. El edificio levantado sobre el solar que vio nacer a Sabino Arana se ha convertido en un centro de trabajo al servicio de Euskadi, que es el mejor homenaje que se le puede hacer a su fundador.

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