Declaración del EBB ante la crisis de refugiados en la Unión Europea

Declaración del EBB ante la crisis de refugiados en la Unión Europea
08 Septiembre | EBB

La Unión Europea afronta, en estos últimos tiempos, unos enormes retos. Entre ellos, destaca la tragedia humanitaria de las decenas de miles de personas que, desesperadamente, huyen de las terribles consecuencias que acarrean los conflictos armados en Siria, Irak o Afganistán, así como en diversos países africanos. Un drama que ha adquirido unas proporciones desconocidas en nuestro continente desde la II Guerra Mundial.

Este incremento exponencial de los flujos de refugiados hacia la Unión Europea constituye un problema global de naturaleza compleja y diversa. Un problema que pone en riesgo lo más preciado de este mundo, que son las vidas humanas. Un problema que, además, determina un cierto auge de los grupos populistas y xenófobos y plantea riesgos sobre la propia Unión y el ‘espacio Schengen’. Un problema, por tanto, que representa uno de los mayores desafíos de la Unión Europea cara a su futuro como proyecto unitario.

La llegada masiva de refugiados afecta a todos los Países europeos, pero los Estados no pueden aisladamente instrumentar respuestas que contribuyan a superar el problema. A su vez, las acciones que la Unión Europea ha implementado ante las periódicas olas migratorias hacia nuestro continente, convertidas ahora en permanentes, han resultado erróneas y fallidas. Las respuestas cortoplacistas, al albur del último impacto trágico en las costas mediterráneas europeas; la falta de ambición estratégica, invocando la reivindicación de las soberanías trasnochadas singularmente en los Estados miembros del Este de la Unión Europea; y la posición de ciertos segmentos de la ciudadanía europea, que invocan el supuesto detrimento y la negativa incidencia de la acogida de los refugiados sobre su estatus de bienestar y sus derechos sociales son, entre otras, las razones que dificultan el diseño y aplicación de una política común europea de asilo e inmigración.

Afrontamos un grave problema cuya solución demanda la adopción de medidas de emergencia pero, al mismo tiempo, requiere la aprobación de unas medidas estructurales europeas que afronten de raíz este dramático fenómeno cuya vocación de durabilidad parece manifiesta.

Es claro y evidente, en suma, que la Unión Europea debe construir una agenda política común que preste una razonable y lógica atención a este enorme problema. Una agenda política que se fundamente en los valores que han inspirado y nutrido el alma europea: humanidad, solidaridad y responsabilidad. Humanidad para consagrar la supremacía de la dignidad del ser humano ante cualquier contingencia, dotado de una dimensión trascendente como ser único e insustituible. Solidaridad para aceptar de manera justa las cuotas de refugiados que corresponden a cada país, en función de variables diferentes, entre las que destacan el tamaño poblacional y la fortaleza económica. Responsabilidad para afrontar la acogida de estos refugiados de manera gradual y equilibrada; para evitar el desgarro en la cohesión de unas sociedades que temen por la dilución de su identidad y no están concienciadas para asumir más sacrificios en el contexto de recortes al Estado social y en favor de personas ajenas al país. Esta es una cuestión muy seria y que no debe conceder el más mínimo margen a la demagogia, y menos aún en un período en que los grupos populistas y xenófobos crecen de manera inusitada ante los temores e incertidumbres ciudadanas. 

Humanidad, solidaridad y responsabilidad. Valores que han hecho del espacio europeo un destino atractivo para las personas que sufren, en nuestro entorno, los horrores derivados de los conflictos y las guerras. Valores que se acreditan, entre otros, en las disposiciones sobre derecho de asilo que se integran en Tratado de la Unión Europea (artículo 3.2) y en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículo 18 y conexos). La Unión Europea debe adoptar las medidas necesarias para cumplir adecuadamente estos principios. Una política común europea sobre asilo e inmigración es, por tanto, la única respuesta que nos va a permitir alumbrar, en nuestro espacio continental, una solución a este sobrecogedor conflicto humanitario. 

La inmigración es, en suma, unos de los principales desafíos que afronta Europa en la actualidad. El proyecto político europeo se legitimaría y consolidaría si fuera capaz de resolver, desde una posición unitaria y concertada, este gran reto migratorio con razonable eficiencia. Por el contrario, si no se abordan soluciones urgentes, eficaces y duraderas, la ansiedad prosperará entre la población y el peligro del populismo y la xenofobia amenazarán el sueño europeo, tan arduamente construido en las últimas décadas.

Ante esta situación, el Euzkadi Buru Batzar de EAJ-PNV proclama:

Primero.- La Unión Europea debe abordar la cumplimentación del principio de comunitarización de las políticas de asilo e inmigración, constituyendo una agenda europea que, entre otras cuestiones, integre un sistema europeo común de asilo e inmigración, los visados humanitarios que permitan un acceso seguro de los demandantes de asilo a Europa, la apertura de centros de recepción en las áreas limítrofes a los Países en conflicto para operar con las solicitudes de asilo europeo y la definición de los criterios y del sistema de distribución de las cuotas de refugiados entre los distintos países europeos, así como el aumento de los recursos financieros hacia la Agencia Europea de Protección al Asilo (EASO), los países mediterráneos -fundamentalmente Grecia e Italia– y las operaciones del sistema Frontex de salvaguardia y rescate de emigrantes (Triton y Poseidon). La exigencia de comunitarización de las políticas de asilo e inmigración, dotándonos de una política común de visados y asilo, resulta una fórmula precisa al objeto de poner orden, armonía y racionalidad a un fenómeno que afecta a todos los Países y que requiere una política común, global e integral.

Segundo.- La prioridad de atender y acoger a los refugiados que huyen de su territorio escapando de la persecución o la violencia –amparados por el derecho internacional en la Convención de Naciones Unidas de 1951 y que vincula a los Países signatarios– sobre los migrantes que abandonan su país por puras razones económicas. Es fundamental diferenciar entre el listado de países en conflicto e inestabilidad –que avalan la condición de refugiado– y los países seguros, en orden a distinguir las causas de las solicitudes de asilo. Entendemos, a su vez, que la regulación III de Dublín, que confiere al Estado miembro de la Unión Europea de entrada de los refugiados la responsabilidad individual de la tramitación de la solicitud de asilo, ha sido superada por los acontecimientos y abogamos, por tanto, por articular un sistema que aborde las solicitudes de entrada a la Unión Europea, desde un mecanismo coordinado de responsabilidad colectiva que sustituya al vigente actualmente.

Tercero.- La urgencia de la apertura de centros de recepción en las áreas limítrofes a los Países en conflicto donde actualmente existen campos de refugiados, para operar con las solicitudes de asilo y registro para Europa. En el caso de la guerra en Siria, nos referimos el enorme esfuerzo que han realizado Turquía, Líbano y Jordania, que acogen a millones de desplazados y requieren de la asistencia y ayuda financiera europea para afrontar la oleada de refugiados que se asientan en sus campos.

Cuarto.- La emergencia para perseguir y poner en manos de la justicia a los integrantes de las mafias criminales que trafican con seres humanos, poniendo en peligro la vida de los más vulnerables, entre los que se encuentran las mujeres y los niños.

Quinto.- La necesidad de que la Unión Europea construya una Política Exterior y de Defensa común, con un ejército europeo operativo, para actuar de manera protagónica e influyente con el objeto de mediar cara al logro del cese de hostilidades en los conflictos armados (Siria, Libia, Irak...), contribuyendo así a la paz y estabilidad de estos Países.

Sexto.- La necesidad de que la Unión Europea construya una potente política europea de cooperación al desarrollo, coordinada entre los diferentes Países, que identifique las necesidades más urgentes y genere efectos sinérgicos en la ejecución benéfica de las ayudas.

Séptimo.- El Gobierno de España debe plantear ante la Unión Europea en la próxima cumbre del 14 de septiembre –cumbre que debiera ser de las máximas autoridades de los Estados– la puesta en marcha de una política común europea en materia de inmigración y asilo y, al tiempo, asumir el compromiso de aceptar la cuota obligatoria de acogida de refugiados decidida por la Unión. 

Octavo.- Euskadi es, históricamente, una nación solidaria y humanista. Así, nuestro partido y su representación institucional se compromete a que, bajo la dirección del Gobierno vasco y de manera coordinada entre las distintas administraciones forales y municipales, en unión asimismo con las organizaciones sociales y conforme a las directrices de la Unión Europea, se elabore un plan de actuación que permita acoger en Euskadi a los refugiados y habilite las ayudas económicas correspondientes. Con la misma firmeza y determinación con que apela a los responsables de la Unión Europea y del Estado español, el EBB anima a las instituciones, autoridades y personas concernidas, tanto en la Comunidad Autónoma Vasca como en la Comunidad Foral de Navarra, a que pongan todas sus capacidades, toda su humanidad, toda su solidaridad y toda su responsabilidad al servicio de esta causa que hoy nos ocupa y preocupa. Y lo hace, además, desde la firme convicción de que los vascos y las vascas estaremos a la altura que demandan las circunstancias en este trascendente momento de nuestra historia.

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