Ludger Mees (Deia)

Ludger Mees (Deia)
03
Octubre
2006
Entrevistas

«Aguirre fue un soberanista que no ejerció como tal»
Para Ludger Mess, el lehendakari José Antonio Aguirre fue un «profeta pragmático y algo más que un político». Así lo define este historiador experto en temas relacionados con el nacionalismo después de haber investigado durante casi cinco años sobre la figura del que fuera primer lehendakari del Gobierno vasco.

¿Por qué ha elegido ese título ("El profeta pragmático") para el libro?

Porque he querido resumir en el título las características principales que yo veo en José Antonio Aguirre como político. Por una parte, profeta porque creo que fue algo más que un político. Tuvo un halo para sus seguidores extracotidiano, algo extraordinario. Y por otra, pragmático.

¿No es una contradicción que una persona sea profeta y pragmática a la vez?

Sí. Precisamente de esa tensión nace el título del libro. Aguirre tuvo ese perfil de profeta, pero lo corrige a través de su enorme habilidad a la hora de reconocer la realidad circundante política, social e internacional. Sabe lo que puede conseguir en cada momento. Y corrige su carácter de profeta con ese pragmatismo.

¿Qué le llevó a escribir un libro sobre el lehendakari Aguirre?

Durante las investigaciones que realicé para escribir otros libros sobre la historia del nacionalismo vasco en general, vi que cuando analicé el Gobierno vasco en el exilio fue la única institución republicana que había conseguido sobrevivir a Franco. Entonces me pregunté a qué se debía eso.

¿Y a que conclusión llegó?

Entre las diferentes respuestas me encontré con que el nacionalismo vasco contaba con un líder respetado por prácticamente todo el mundo, mucho más allá de su propio partido político. Entonces me chocó mucho que un personaje así, con esa tremenda importancia como el político vasco más popular, más influyente y más respetado del siglo XX, no contara con una biografía.

¿Se ha cumplido alguna de las profecías que anunciaba Aguirre?

El profeta normalmente no formula en términos muy concretos cuál es su profecía, cuál es su misión. Su misión fue la de conducir a su gente hacia la libertad y la democracia.

¿Lo consiguió?

Él murió antes de llegar a esa meta, pero sí hubo "metas volantes", si se puede utilizar el símil ciclista, muy importantes en la historia contemporánea del País Vasco que consiguió.

¿Por ejemplo?

El haber conseguido mantener a todas las fuerzas democráticas vascas unidas dentro del Gobierno liderado por él. También consiguió superar las enormes tensiones entre los diferentes sectores del republicanismo para forjar el gobierno del año 45 en el exilio, cuya política dirigió a través del ministro Irujo.

Tanto es así que le llegaron a ofrecer la presidencia de ese gobierno.

Efectivamente, hasta en dos ocasiones el presidente de la República, Martínez Barrio, le planteó hacerse cargo de la presidencia. Ése es un indicador para entender el consenso que llegó a aglutinar entre gente muy diversa.
¿Y cómo era como persona?

Era un hombre con un optimismo desbordante. Ni en los momentos más complicados y tristes del exilio se vino abajo. No he visto ningún documento donde él deja vislumbrar algún tipo de frustración o de no saber cómo seguir. Siempre buscaba, incluso en las situaciones más complicadas, ver el aspecto más positivo de la situación. Era un hombre que no paraba nunca. Siempre estaba explorando todas las vías que podían llevarle a conseguir sus objetivos.

¿De todos los lehendakaris cree que Aguirre es el que tuvo mayor visión de Estado?

No me gusta establecer comparaciones con políticos que viven porque los historiadores necesitamos la distancia en el tiempo para llegar a algo fundamentado. Lo que sí puedo decir, porque lo decía su amigo Irujo, es que debido a su proyección política en el Estado y a nivel internacional, fue mucho más que un político nacionalista vasco.

Si el lehendakari Aguirre viera lo que está sucediendo en Euskadi, ¿que cree que diría?

A mi no me gusta entrar en ese tipo de especulaciones porque pueden ser opiniones y yo, como historiador, debo hablar de cosas trabajadas. De todas formas, con el nivel de autogobierno alcanzado él vería que algo de lo que había reclamado y por lo que había luchado se había conseguido. Yo creo que no se le haría raro lo que está ocurriendo hoy en día.

¿Y respecto a la violencia?

Él sí tenía claro el tema de la violencia. Se veía como un demócrata que hay que llegar a pactos a través del diálogo.

¿El PNV ha seguido su doctrina¿ ¿Ha sido fiel a sus sus tesis?

Después de haber leído los discursos más importantes de Josu Jon Imaz desde que accedió al cargo, me da la impresión de que el PNV está intentando recuperar la figura del significado político de José Antonio Aguirre.

¿Qué era Aguirre? ¿Independentista? ¿Soberanista? ¿Autonomista?

Ese es otro de los tópicos que se rompe con el libro. Yo creo que Aguirre nunca dejó de ser soberanista en el sentido de aspirar a largo plazo al máximo nivel de autogobierno para el País Vasco, pero también digo que fue un soberanista que no ejerció como tal.

¿Qué quiere decir con eso?

Para explicar esto hay que volver al juego de profeta y pragmático.

Explíquese.

Aguirre tenía unas aspiraciones a las cuales no renunciaba. Ahora bien, lo que es cierto es que en los últimos tiempos se replanteó los conceptos más clásicos de la soberanía y se preguntaba si en el marco de la nueva Europa hasta qué punto podía tener sentido. Por eso, cuando digo que fue un soberanista que no ejerció me refiero a que nunca puso su idea en el largo plazo como condicionante para hacer la política del día a día. No renunció a las máximas cotas de autogobierno, pero no las puso nunca como precondición para llegar a acuerdos, sino todo lo contrario.

¿Hay alguna cualidad política que le ha sorprendido y que no conocía de su personalidad?

Me han sorprendido muchas cosas. Por ejemplo, el grado de implicación que tuvo en la reconstrucción del Gobierno republicano en el exilio y de dirección de esa política desde la sombra. También me ha sorprendido cómo fue capaz de entenderse hasta con sus contrincantes políticos más duros.

¿Con quién, por ejemplo?

Con Indalecio Prieto. Políticamente eran totalmente opuestos, pero llegaron a tener un gran nivel de confianza mutuo. Hoy en día, que estamos acostumbrados a la confrontación política, eso no deja de sorprender. Fue un hombre que generó consensos y, al no abundar este tipo de referencias, no nos podemos permitir el lujo de prescindir de estos ejemplos.
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